La fama exige voluntad, a veces puede ser la última

Addis Tuñón

Addis Tuñón

El fama-sutra

Bienvenidos sean mis sensuales fama-lovers, como saben, aquí somos libres de humo, no nos reservamos el derecho de admisión y analizamos a los famosos en todas las posiciones.

Este lunes las ocho planas de espectáculos abordarán una tragedia, el accidente aéreo que apagó la vida de seis personas, entre ellas una joven promesa de la música, Oliver Tree, y el famoso youtuber Gaspi. Lo que pasa cuando una mala noticia es lejana a nuestro entorno es que de inmediato surgen las notas que complementan. Es terrible que seis personas en dos helicópteros perdieran la vida, que uno de ellos estallara en llamas al tocar suelo, aterrador enterarse que entre las víctimas iban Oliver Tree y Gaspi. Por cierto, ¿quién era Oliver Tree?, ¿quién era Gaspi? si usted no es asiduo consumidor de TikTok lo más seguro es que esta información alterna haya contextualizado mejor la lamentable informacción.

Me sucedió a mí con Yeison Jiménez, el impacto sobre ese accidente aéreo escaló aún más alto que su música. Con su muerte por ejemplo, me enteré que tenía planes de conquistar México, que incluso había grabado temas con Luis Ángel El Flaco, con quien tenía una gran amistad y, bueno, el estreno póstumo, Con el corazón, que Yeison y Maluma grabaron juntos, fue un trancazo entre sus seguidores y entre quienes, como yo, empezamos a escucharle a partir de que partió.

Últimamente he escuchado mucho la frase “no hay fama mala”, dispensen si pienso lo contrario. El volverte tendencia por tu última nota es el colmo de esa frase. Grandes promesas como Yeison colocaron sus temas  a nivel internacional justo cuando ya no estaban para disfrutar su logro.

Los artistas sueñan con llegar muy alto, paradójicamente han sido las alturas las que los llevaron al firmamento eterno.

Jenni Rivera apareció en la portada de la revista ¡Hola! con motivo del avionazo. La primera y única vez que tal revista incluía a una estrella de la musica regional. Al escribir esto, no puedo evitar suspirar por las historias de vida truncadas por una tragedia que los catapultó sin escalas a la fama internacional.

No imagino a un Ritchie Valens, músico estadunidense, sufriendo de reumas o analizándose la próstata, a una Selena expuesta en su recuperación de lifting de cuello o a un Jim Morrison calvo. De ninguna manera. A ese racimo de virtuosos la muerte se los llevó intactos. Accidente, crimen o suicidio, la tragedia fue su nave espacial hacía el mundo estelar.

Michael Jackson, Elvis Presley, María Félix o Camilo Sesto, por mencionar algunos, no vivieron lo suficiente para marchitarse igual que nosotros, envejecer, igual que nosotros. pero siempre tendrán 17 años para cantar La bamba, serán esculturales como la flor, y otros jóvenes talentos serán la nota más comentada del lunes, como ahora Oliver Tree y Gaspi. 

 Recuerdo cómo Juanga prefería viajar horas por carretera a viajar en su avión. Vivir es el principal riesgo de morir, la gracia es que, cuando eso suceda, la huesuda te agarre viviendo. Me apena caer en lugares comunes, pero ¿qué es un pésame si no un común y desafortunado momento? Deseo resignación a su familia y que el incipiente legado vuele tan alto como el sueño de los hoy difuntos. Dicho esto lo convido a disfrutar de la vida y de nuestros seres amados, de eso se trata esto.