Moebius
El recinto estaba lleno. Todos los presentes estaban entusiasmados porque dentro de pocos minutos Jean Giraud, también conocido como Moebius, hablaría para nosotros. A todos nos sorprendió que el dibujante francés hablara perfectamente español. En su juventud pasó ...
El recinto estaba lleno. Todos los presentes estaban entusiasmados porque dentro de pocos minutos Jean Giraud, también conocido como Moebius, hablaría para nosotros.
A todos nos sorprendió que el dibujante francés hablara perfectamente español. En su juventud pasó unos años en México y hay quienes aseguran que gracias a haber vivido en un lugar mágico como es nuestro país, llegó a dibujar seres y situaciones fuera de este mundo.
No recuerdo de qué habló, si hizo una ponencia o presentó diapositivas de su trabajo, fue hace mucho tiempo, en la década de los noventa. Lo que sí tengo muy fresco en la memoria fue la sección de preguntas y respuestas: ¿por qué hablaba perfecto español?, ¿le gusta México?, ¿cómo es trabajar con Jodorowsky?, ¿ en qué está trabajando actualmente y cuáles son sus planes para el futuro?
Hubo alguien que en vez de hacer una pregunta se puso a hablar del cómic mexicano, que había buenas propuestas pero que éstas no sobrevivían debido a la falta de apoyo; al final de todo vino la pregunta: ¿qué hacer para que el cómic mexicano sobresalga?
Moebius se acomodó en su silla y dijo: “lo que pasa es que los mexicanos son muy flojos”, hubo un silencio incómodo en la sala, “y siempre se están saboteando unos a otros”. El silencio se convirtió en rumor.
“Yo viví en México y vi muchas cosas, así que sé cómo son. Si quisieran hacer un movimiento de cómic mexicano que tuviera alcances mundiales tendrían que estar dibujando, dibujando y dibujando todo el día. Escribiendo historias. Juntarse con otros dibujantes y escritores y ayudarse unos a otros. Sacar como puedan sus creaciones y trabajar arduamente por años aunque nadie los apoye. Pero no lo hacen, son muy flojos y no se ponen de acuerdo”.
Yo, como seguramente muchos de los presentes, comencé a ver a Jean Giraud de otra manera ¿y este franchute qué se cree? pensaba. Lo que dijo me dolió. El golpe fue difícil de esquivar porque tenía razón, mucha razón.
Salí de la sala contrariado, pero conforme pasaba el tiempo me di cuenta de lo valioso de las palabras que Moebius nos había ofrecido. Ningún mexicano se atreve a confrontar a otro en esos términos y quien lo hace es tachado de engreído, por lo menos.
Jean Giraud murió el pasado 10 de marzo a la edad de 73 años. Será recordado por sus historietas Blueberry, El Garaje hermético y Arzach. Bajo el seudónimo de Moebius dibujó la saga escrita por Alejandro Jodorowsky, El Incal, que hizo famosos a los dos mundialmente.
Sus dibujos han influido a innumerables dibujantes de historietas y aun más a artistas gráficos y cineastas. En muchas películas de ciencia ficción hemos visto diseños realizados por él, si buscamos en las letras pequeñas de los créditos del filme, ahí lo encontraremos.
Jean Giraud se murió sin ver un auge del cómic mexicano a nivel mundial. No creo que le importara mucho ni que le quitara el sueño. Podríamos alegar a nuestro favor que ahora hay varios dibujantes mexicanos trabajando en las grandes ligas. Algunos de los que están en Marvel se presentaron este fin de semana pasado en la convención de cómics La Mole: Paco Medina, Carlos Barberi y Edgar Delgado.
Aunque no tenemos que justificarnos ante nadie, me gustaría decir que ya no somos tan huevones como lo éramos en los 90 y que ya no practicamos el cangrejismo con nuestros compatriotas. Pero no puedo.
Un francés criticando la indiosincracia del mexicano llega a ser un lugar común. Los estereotipos y generalizaciones son pésimas, pero tienen su origen en la realidad.
Alguna vez mi compañero de grupo Rubén dijo que para resolver la situación de nuestro país deberíamos considerar dejar de ser mexicanos. Comparto esa idea con él. Si el mexicano es flojo, incumplido, transa, corrupto, impuntual y narco, tal vez es hora de cambiar de piel.
No se trata de irse del país, ni de hablar en otro idioma, tendría que ser un acto mágico. Tal vez deberíamos pedirle al colaborador de Moebius, Jodorowsky, que nos ayude en ese trance. Un gran acto sicomágico que involucre a todos los mexicanos.
Tal vez, para como está nuestro querido México, no perdamos nada y ganemos mucho.
