Un país, dos historias

Cuando menos ésa es la sensación que me queda después de leer los artículos de dos influyentes diarios de EU.

Matamoros y Querétaro podrían ser dos ciudades en muy distintos países.

Cuando menos ésa es la sensación que me queda después de leer los artículos que dos influyentes diarios de Estados Unidos publicaron el día de ayer sobre nuestro país.

Mientras que The Washington Post publica un texto sobre México, enfocado en el estado de Querétaro, que retrata al país como uno de clase media, próspera, con unas cifras de crimen comparables con uno de los estados más tranquilos de EU, Wisconsin (3.2 homicidios por cada 100 mil habitantes), The New York Times habla del infierno que ha vivido la familia Cázares, residente de Matamoros, desde hace casi un año.

La mañana del 9 de julio de 2011, integrantes del cártel del Golfo irrumpieron en casas de varios miembros de la familia Cázares, secuestrando a los hombres, mujeres y un niño. Un total de 18 personas.

Unos días después las mujeres y el niño fueron liberados, pero hoy siguen desaparecidos cinco de los hombres de la familia, aun cuando los Cázares han pagado más de un millón 400 mil pesos de “rescate”.

Aun cuando también han acudido a las autoridades de distintos niveles. Ésa es quizá la parte más frustrante. Leer las excusas para no actuar de las autoridades: el problema es federal, dicen los del estado; y el problema es estatal, dicen los de la Federación.

Tamaulipas es uno de los 14 estados en los que la probabilidad de que un criminal pague por su delito es menos de 1 por ciento, de acuerdo con cifras del CIDAC citadas por The New York Times.

Y ése es el caso de los criminales que han mantenido con miedo y suspenso a la familia Cázares. Quienes han quedado libres después del secuestro de julio han reconocido a varios de los secuestradores en distintos puntos de la ciudad, los han visto manejando los autos que les robaron por las calles de Matamoros, pero no hay quien los llame a pagar cuentas.

      Es la estampa misma de la impunidad.

Pero, ¿cuál es el México real?, ¿el de la pesadilla que retrata The New York Times o el de la oportunidad de un mejor futuro que leemos en The Washington Post?

En The New York Times leemos de la ciudad que se está tornando en tierra de nadie, en donde los criminales se pasean sin miedo a ser aprehendidos; en donde los buenos no alcanzan más que a poner el letrero de “Se Vende” frente a sus propiedades y los suertudos logran salir sin nada que padecer.

En The Washington Post leemos de los mexicanos que van a los Walmart; que compran casas en residencias con campos de golf, que tienen tarjetas de crédito y que mandan a sus hijos a escuelas privadas.

Los dos Méxicos son reales, lamentablemente. Los dos son relativamente nuevos. Uno es el de la economía que se mantiene, algo mediocre, pero se mantiene. El otro es el México que estamos generando todos con la cultura de la impunidad y la corrupción.

Intuyo que sólo uno podrá prevalecer a la larga. De nosotros y de las decisiones que tomemos en los próximos años dependerá cuál México se quede.

                @AnaPOrdorica

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