Los escándalos de Ken Russell
El sábado pasado se transmitió a través de TCM la película Estados alterados, del director Ken Russell, quien coincidentemente falleció el domingo a los 84 años. Ken Russell cayó en grandes excesos en sus películas, de las cuales algunas fueron, si no prohibidas sí ...
El sábado pasado se transmitió a través de TCM la película Estados alterados, del director Ken Russell, quien coincidentemente falleció el domingo a los 84 años.
Ken Russell cayó en grandes excesos en sus películas, de las cuales algunas fueron, si no prohibidas sí censuradas y llegaron después de varios años a otros países. Gustaba de correr riesgos, era innovador, vanguardista y, para su tiempo, muy audaz. En sus relatos se mezclan la fantasía, las metáforas, las alucinaciones, los sueños, los recuerdos, la imaginación, el pasado, el presente, la música, el sexo, el amor, la desnudez; todo, eso sí, con sus muy personales interpretaciones. Tenía un gusto particular por la música y de hecho realizó biografías en ficción y documental de compositores famosos como Debussy, Richard Strauss, Elgar.
Después de una larga trayectoria en la televisión, su primera película realmente influyente es Women in love, de 1969, basada en la novela homónima de D. H. Lawrence. El reparto es todo un lujo y son actores que además trabajaron con él en otras ocasiones: Alan Bates, Oliver Reed, Glenda Jackson. Es un interesante estudio sobre el amor y el compromiso y se hizo famosa por una escena -de gran belleza por cierto- en que los dos protagonistas masculinos totalmente desnudos tienen un combate cuerpo a cuerpo en una sala iluminada solamente por las llamas de una chimenea. Con cada escándalo venía el éxito en taquilla.
En 1970 dirigió The Music Lovers, que es una sobrada biografía, muy personal, de Piotr Ilich Tchaikovsky. El músico está interpretado por Richard Chamberlain, quien comparte estelares con Glenda Jackson a quien Russell desnudó repetidamente en sus películas. Las biografías del realizador británico se tomaban numerosas licencias y ésta de Thchaikovsky no es la excepción, pues presenta al artista como un neurótico que lucha contra su homosexualidad en secuencias fantasiosas y hasta alucinantes que se van al exceso, pero bueno, así es el cine de Ken Russell.
Su siguiente película muy "setentera" fue Los diablos, de 1970, que se basa en un evento sucedido en Francia en el siglo 17, en algo que se considera la posesión satánica colectiva más conocida de la historia y que Aldous Huxley registrara en el libro en el que se basa Russell. Por su fuerte contenido de crítica religiosa y de nuevo imágenes perturbadoras para un público conservador ésta fue curiosamente la más "satanizada" de las cintas del realizador, sufrió severa censura y no se ha exhibido nunca en su versión original en Estados Unidos al igual que Women in Love.
En 1971 cambió un poco su estilo y realizó The Boy Friend, protagonizada nada menos que por Twiggy, la modelo británica más influyente de esa década que dio el tipo perfecto para una comedia musical ubicada en los 30 muy a la Busby Berkeley. En 1972 hace Savage Messiah, sobre el escultor Henri Gaudier-Brzeska, que es una película poco conocida al igual que el personaje, y en 1974 Mahler, que recrea un pasaje de la atormentada vida del músico alemán Gustav Mahler.
Pero en 1975 hace otra cinta muy representativa, que es además la primera ópera rock, con música de Pete Townshend y The Who: Tommy, en la que Roger Daltrey interpreta a un joven ciego, sordo y mudo con un intenso mundo interior muy lleno de alucinaciones en el estilo de Ken Russell. Tommy está llena de nombres famosos: Oliver Reed, Ann-Margret, Elton John, Tina Turner, Eric Clapton, Jack Nicholson, Keith Moon. A fines de 1975 estrenó también Lisztomanía, que es una irreverente biografía de Franz Liszt en la que hace una mezcla atractiva, pero de nuevo excesiva de elementos de la época romántica, de los nazis, el superhombre de Nietzche y la supuesta obsesión sexual del músico cuando aparece montado en un gigantesco falo.
En 1977, Russell exploró la vida de Rodolfo Valentino en Valentino, quien fue interpretado por un gran bailarín, pero pésimo actor: Rudolf Nureyev.
Trás el fracaso de Valentino regresó en 1980 con Estados alterados, en la que William Hurt es un científico obsesionado por la experimentación con elementos alucinatorios que llevaran a su cerebro a una regresión genética. La propuesta es interesantísima aún 30 años después.
Ya me imagino las reclamaciones que estarán haciendo ahora a Ken Russell todos esos personajes cuyas vidas nos contó en su muy peculiar estilo.
