Diez años después

Cada vida que se pierde a causa del terrorismo es una herida profunda para la sociedad mundial.

Casi tres mil personas de más de 90 nacionalidades fallecieron a consecuencia de los ataques terroristas del 11 de Septiembre de 2001. Sesenta y seis eran británicos, 39, méxico-estadunidenses y 6, nacidos en México. A diez años de la tragedia, es evidente que el camino ha sido duro, pero también nos ha hecho más fuertes. El futuro se enfrenta hoy, a partir de las enseñanzas de una década estremecedora.

Hoy quiero recordar, no sólo a las víctimas de Nueva York, sino a las víctimas de todos los atentados que el mundo ha experimentado en los últimos años. Cada vida que se pierde a causa del terrorismo es una herida profunda para la sociedad mundial. Mi país ha experimentado el terrorismo en su propio territorio. Las bombas del 7 de Julio de 2005 mataron a 52 personas en Londres. Por otro lado, la tragedia de Oslo muestra cómo los terroristas han podido continuar perpetrando ataques contra gente en todo tipo de circunstancias.

Los esfuerzos contra el terrorismo mundial deben continuar. No hay justificación para la violencia contra inocentes. Los terroristas terminan afectando a gente que ellos claman defender 85% de los muertos a raíz de ataques de Al-Qaeda entre 2004 y 2008 fueron mayoritariamente originarios de países musulmanes. La Primavera Árabe muestra que la ideología del terrorismo cada vez es más irrelevante para la gente de la región.

Los ataques han ayudado a que la comunidad internacional cierre sus filas contra este fenómeno y trabaje conjuntamente. La memoria de las víctimas del terrorismo y el dolor experimentado por sus familias fortalecen la determinación de defender la democracia, los derechos humanos y la equidad frente a la ley. Las fuerzas armadas merecen un reconocimiento especial por su compromiso para protegernos de esta amenaza global. Gracias a ellos Al Qaeda ya no puede operar más en Afganistán.

No debemos bajar la guardia. La crisis financiera mundial, la inestabilidad social y política en diferentes áreas del planeta o los desastres naturales que nos aquejaron en este año son riesgos potenciales para que el terrorismo vuelva a encontrar, en la desesperación popular, nuevos bríos para florecer.

Es verdad, vivimos en un mundo que parece cada día más violento y el terrorismo no es la única amenaza a nuestra seguridad. Los brotes anárquicos, el tráfico de armas o sustancias ilegales, la piratería, el lavado de dinero y en general el crimen organizado siguen afectando a la sociedad. Se requiere trabajar en varios niveles para combatir todos estos problemas. Las finanzas, el aporte de la sociedad civil, la cooperación internacional, la inteligencia gubernamental y el manejo de la ley y el orden harán que poco a poco la seguridad mundial garantice nuestra prosperidad.

Recordemos a las víctimas del terrorismo y permanezcamos vigilantes para enfrentar el futuro con un renovado optimismo.  La lucha contra el terrorismo no debe separarnos ni hacer que nos atemoricemos de nuestro vecino. La lucha contra el terrorismo debe motivarnos para reconocer nuestras diferencias y evidenciar la fortaleza de nutrirnos y enriquecernos con diferentes puntos de vista. La paz no vendrá a través de la contención, sino a partir del entendimiento y el intercambio equilibrado.

Espero sus comentarios en  londoneye@fco.gov.uk

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