“Barbarie Inhumana” ¿Hay de otra?
La palabra bien pensada y mejor dicha, cual cenzontle, se ha fugado de su jaula.
Indignado por la estrepitosa criminalidad, el Arzobispo Carlos Aguiar, Presidente de la CEM, dijo, entre otras cosas, que urge detener la “barbarie inhumana”, pero, ¿acaso hay barbarie que no proceda de lo humano? Respetuosamente no.
La palabra bien pensada y mejor dicha, cual cenzontle, se ha fugado de su jaula y, aunque los refranes se van evaporando del vocabulario de nuestro cada vez más estrecho castellano, persiste en el imaginario societario un fatalismo que nos aleja de vivir con alegría el formidable reto de arrancar la hoja al almanaque cada día.
La información y sus instantáneos efectos derriten, como al hielo, la esperanza y se vuelve agua que nos inunda de miedo al porvenir, sobre todo si, de modo sutil, gravita la duda colectiva en invocar el dicho aquel que asegura: “todo tiempo pasado fue mejor”
Dicen los que saben que siempre, en cada etapa de la historia, la humanidad ha vivido en medio de guerras y asesinatos, pandemias de males incurables que se erradican y regresan inmunes, en suma, que la vida es un acertijo que acierta ante constantes preguntas en forma de tragedias.
El poeta Ramón López Velarde escribió en la Suave patria aseveraciones proféticas: “…Suave Patria oigo en tus quejas crujir los esqueletos en parejas…”; Miguel de Unamuno susurró un potente reproche: “Me duele España”
El poeta de Jerez lo anotó en 1920, en el México arenoso, en el inicio presumible de un ciclo que dejaría atrás la mortandad, la peste y la desigualdad que provocaron las reyertas y las traiciones durante y después de la Revolución. El filósofo español alzó la voz para denunciar la estupidez asesina que sepultó la República. Ortega y Gasset también lo pensó y lo recitó al caer la II República, cuando los leales a Franco depusieron a Manuel Azaña.
Perplejos por los horrores de la racha criminógena, vemos correr los días con angustia morbosa. Es la certeza de encontrar en los diarios, noticiarios y en las redes sociales, reportes y lamentos por nuevas y macabras notas que inflaman los temores a vivir en el mundo y en el vecindario. En el espacio digital de nuestro calendario, vivimos años largos y días cortos (cortados) en una época violenta que suponemos la peor, al grado de intuir que pronto llegaremos a tener que ir ante Notario a obtener al paso de cada estación, certificado de “no defunción”, previa acreditación médica de haber sido encontrados con aparente respiración.
*Especialista en derechos humanos
Twitter: @f_javier_acuna
