El México de siempre

La historia del Casino Royale es la que habitualmente ocurre aquí. Del negocio que funciona sin permisos. Del que rompe reglas

El saldo blanco del sábado 20 en el estadio Corona fue gracias al azar. A la suerte de que en el inmueble no hay las vallas que casi todos los demás estadios tienen a la salida y que, en un arranque como el que vimos en televisión, en vivo y en directo, de gente corriendo en medio del campo, intentando salir, podría haber significado varios muertos.

No por las balas, sino por ser aplastados por los de atrás queriendo salir mientras los encargados del lugar  lo impedían, por su seguridad. Tratando de que no se salieran los aficionados al lugar en donde se lanzaban disparos, se evitó su salida.

En Monterrey, ayer, en el Casino Royale, la fortuna no fue tan benévola. De nueva cuenta, las salidas del casino estaban trabadas —según la información al momento de escribir estas líneas— y por ello no permitieron la salida de quienes se encontraban en el sitio siniestrado.

De salidas de emergencia, ni hablemos… porque no había.

Ya antes ocurrió en Lobohombo. Y en New’s Divine. Y en la guardería ABC.

Los protocolos de protección civil son precisamente para enfrentar situaciones de emergencia. Pero como vivimos en el país en donde nunca pasa nada, cuando pasa, llega la tragedia —o no, como en el estadio Corona—. Y entonces, tampoco pasa nada.

Unas cuantas notas periodísticas de alarma. Uno que otro artículo de opinión o columna como ésta, repudiando que, una vez más, las reglas en México estén hechas para romperse, como norma general, y su cumplimiento como la excepción.

Y esta falta de preparación nos agarra en medio de una lucha que cada día se pone más violenta. Cuando las bandas han decidido llevar a cabo actos vandálicos y de terrorismo en contra de la población civil.

La ecuación ha cambiado: ya no sólo pleitos entre bandas; ahora también hacia quienes ni la deben ni la temen.

Ante un cambio de ecuación de esta naturaleza en el actuar de los grupos de la delincuencia organizada, nos toman totalmente desorganizados a los establecimientos, a quienes tienen que acatar protocolos de seguridad de protección civil y a la población en general.

La historia del Casino Royale es la historia del México de siempre. Del México que rompe reglas. Del negocio que funciona sin permisos. Del establecimiento que funciona sin las reglas para poder hacerlo.

Sin licencia; amparado. Los dueños hoy ni se aparecen a dar la cara. 53 muertos hasta el momento de escribir estas líneas. Y contando.

Ojalá que la tragedia marque un parteaguas para nuestro país. Que la tragedia no sea en balde. Que cuando menos nos demos cuenta de la importancia de tener lugares adaptados para enfrentar emergencias, como un pequeño, pero necesario, primer paso.

Apostilla: en medio de esta tragedia está la declaración del presidente del PAN, Gustavo Madero, denunciando que los estados más violentos son los gobernados por el PRI. ¿Es válido decirlo cuando hay un estado como Morelos —gobernado por el PAN— siendo desgajado por el narco? e ¿importa realmente si así fuere? ¡Por favor… señores políticos, dejen los temas partidistas en donde deben estar!

        En twitter @AnaPOrdorica

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