Los aminoácidos

Son 20. Ocho, indispensables; dos, útiles y diez que se deben incorporar a la dieta.

Son compuestos orgánicos cristalinos que se combinan para formar proteínas. Aunque su carácter es ácido, su sabor es, irónicamente dulce. En el momento de ingerir proteínas no se absorben como tal. Deben desdoblarse en aminoácidos para poder atravesar la pared intestinal y ser absorbidas por el cuerpo. Se incorporan al torrente sanguíneo y así pueden distribuirse hacia los tejidos que las necesitan.

Son 20. Ocho, indispensables; dos, útiles y diez que se deben incorporar a la dieta:

Alanina: Interviene en el metabolismo de la glucosa. Un carbohidrato simple que el organismo utiliza como fuente de energía.

Arginina: Participa en el equilibrio de nitrógeno y de dióxido de carbono. Ayuda a producir hormona del crecimiento. Está involucrada en el desarrollo de tejidos y músculos y la conservación del sistema inmunológico.

Asparagina: Interviene en el metabolismo del sistema nervioso central.

Ácido Aspártico: Desintoxica el hígado para que funcione correctamente. Se combina con otros aminoácidos formando moléculas capaces de absorber toxinas del torrente sanguíneo.

Citrulina: Elimina el amoníaco. Un gas que se forma de manera natural en el intestino, hígado y riñones como resultado del metabolismo de las proteínas. Pero su exceso le resulta tóxico al cerebro.

Cistina: En combinación con otros aminoácidos, desintoxica. Además sintetiza la insulina.

Cisteína: Antagonista de los radicales libres. Igualmente mantiene la salud capilar por su elevado contenido de azufre.

Glutamina: El nutriente cerebral. Hace que podamos utilizar la glucosa para la mente.

Ácido Glutámico: Incrementa la capacidad mental.

Glicina: Además de ser un antioxidante, es un excelente neurotransmisor.

Histidina: En combinación con la hormona de crecimiento repara los tejidos del sistema cardiovascular.

Serina: Se utiliza para la síntesis lípida y protege las terminaciones nerviosas. 

Taurina: Estimula a la hormona del crecimiento, regula la presión sanguínea, fortalece el músculo cardiaco y vigoriza el sistema nervioso.

Tirosina: Produce neurotransmisores. Ha sido útil para el tratamiento de atención dispersa y la depresión.

Ornitina: Al combinarse con la L-Arginina y la carnitina, ayuda a eliminar el exceso de grasa corporal.

Prolina: Produce colágeno. Es importante para la reparación de músculos,  huesos, cartílagos y tendones.

Los Ocho Esenciales

Isoleucina: Además de formar parte del código genético y hacer hemoglobina, restaura los músculos, el nivel de azúcar en la sangre y participa en la coagulación.

Leucina: Conforma un tercio de la proteína muscular. Tiene también la capacidad de imitar a la insulina y ayudar a que el azúcar entre a las células.

Lisina: Colabora con la hormona del crecimiento y participa en el desarrollo muscular. Absorbe el calcio. Produce enzimas, hormonas y anticuerpos.

Metionina: Determina el porcentaje de alimento que va a utilizarse a nivel celular y transforma la grasa en energía celular.

Fenilalanina: Produce colágeno. Por lo tanto, la estructura de la piel, tejidos y hormonas. Libera endorfinas, dopamina y adrenalina. Su efecto antiinflamatorio ayuda a liberar los dolores de la artritis y osteoartritis.

Triptófano: Mi favorito, precursor de la serotonina y la melanina. Así, atenúa la depresión, optimiza la memoria y ayuda a conciliar el sueño.

Treonina: ayuda en los procesos de desintoxicación y participa en la síntesis de colágeno y elástica.

Valina: Estimula el crecimiento y reparación de los tejidos musculares, balancea el nitrógeno y es útil para curar la bulimia.

La calidad biológica de una proteína será mayor cuanto más similar sea su composición a la de las proteínas de nuestro cuerpo. De hecho, la leche materna es el patrón con el que se compara el valor biológico de las demás proteínas de la dieta.

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