A la pregunta predecible y, a fin de cuentas, inofensiva de por qué había invitado a un pato a las mañaneras de Palacio Nacional y nunca a las madres buscadoras, la presidenta Sheinbaum se ensartó en un monólogo que terminó por llevarla a expresar algo que no era cierto. A decir que sí las recibe, pero que no hace propaganda de esas reuniones. La reportera Miriam Moreno buscó a varios colectivos emblemáticos, así como a madres y padres buscadores. Encontró una respuesta unánime: lo dicho por la Presidenta es una mentira. Lo mismo de parte de los Sabuesos Guerreras de Sinaloa que de los Guerreros Buscadores de Jalisco; del grupo de los mineros desaparecidos en la Concordia, Mazatlán, que de la señora Brenda Valenzuela, que busca a su hijo Carlos Emilio; de la señora Vanessa Gámez, la de las protestas durante el Mundial; que de las organizaciones agrupadas en el Centro Prodh o de Búscame Buscando Desaparecidos, cuya portavoz, Grace Fernández, sintetizó la reacción a las palabras de la presidenta Sheinbaum en una frase: “Seguimos esperando con la pregunta de por qué no tiene la voluntad de reunirse con nosotras para dialogar sobre una propuesta que atienda los problemas estructurales de la búsqueda, que atienda esta crisis tan delicada”. Creo que hoy no es necesario agregar más.
