Una somera revisión de la historia bastaría para escribir y documentar las primeras mil páginas de una inútil Enciclopedia Universal de la Traición. ¿Qué tal comenzar la obra con una reseña de cada uno de los cinco siglos anteriores a éste? Digo, sólo para no ir más lejos…
En la parte correspondiente a México 2011, uno de los párrafos del mamotreto diría:
“Hubo un padre, poeta y escritor a quien le asesinaron a un hijo. Por ese hecho irreparable, por el peor de los dolores para el que no existe palabra, Javier Sicilia encarnó la voz de miles de víctimas de la violencia. Asumió un vigoroso liderazgo social y su voz tronante fue la de miles de ciudadanos indignados. Cuestionó errores y omisiones de los poderes públicos, incluso del presidente Felipe Calderón. Un día, Sicilia decidió participar en la revisión de un proyecto de ley sobre seguridad y acusó de mentirosos y traidores a diputados y senadores. A partir de entonces, los políticos lo vieron como un simple poeta. Para algunos, se había convertido en otro mal político de ese país. Uno más”. (Hasta aquí la cita imaginaria)
El ex ombudsman del DF, Emilio Álvarez Icaza, señala que el diálogo con el Congreso de la Unión “entró en pausa”. Más experimentado, sabe que de una pausa se sale. De la traición, ya no.
Entre una y otra hay una enorme distancia. Dos modos de entender la misma responsabilidad.
“Debemos desconfiar unos de otros, como única defensa contra la traición.” El autor de este consejo no era político sino dramaturgo, el formidable Tennessee Williams, el de Un tranvía llamado deseo, uno de los mejores retratistas del conflicto personal, individual y social entre los rebeldes y los integrados.
“Una minuta no es traición”, le recuerda Javier Corral al poeta rebelde, en un intento por aplacar la ira siciliana.
Pero al poeta, según sus propias palabras, “el lenguaje ambiguo no le interesa”. ¿Será que, para él, “trabajar en serio” significa que otros hagan todo lo que él dice? Él mismo ha sido acusado de traidor. Los del flanco más radical de su Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad lo acusan de tener “una actitud entreguista con el Presidente”.
¿Con qué se tropezó Javier Sicilia? Se tropezó con la realidad. Si vuelve a la cantaleta de la traición, aceptará que el traicionado por definición se autoexcluye, deja de buscar, de encontrar, de asumir y compartir responsabilidades terrenales con los traidores. Los traicionados no buscan reformas legislativas, si acaso renacen como mesías engañados.
Al entorno “técnico” de Sicilia le hacen falta algunos abogados, gente experta en entender el parlamentarismo mexicano y la odiosa técnica legislativa; aprender a leer al Congreso por nota y no de oído. Eso, si quiere representar a alguien más que a sí mismo y su personal tendencia al martirio purificador.
Las soluciones políticas siempre son relativas, imperfectas, incompletas, ajenas al reino del deber ser. Quien se espanta con el ruido y el hedor de lo terrenal puede buscar acomodo en alguna atmósfera impoluta. Pero, entonces, ¿quién dialogaría con los políticos si sólo entre ellos se entienden?
Pronto veremos si lo ocurrido en este “diálogo” fallido fue traición o pausa.
AVISO (IN)OPORTUNO: Por vacaciones, esta ventana permanecerá cerrada el resto de la veraniega semana que corre. Bajo la cortina. Es justo y necesario. Aclaro que no es traición, sólo pausa. Nos vemos el próximo lunes, con ánimo restaurado. Ya se sabe, ya se supo.
Twitter: @JoseCardenas1
