Energía. Ciclo Cerrado

El hombre debe tener como objetivo viajar a la velocidad de la luz.

Cualquier condición, estado, transformación, evolución, reconfiguración, reacomodo, declinación, reciclamiento y renacimiento de la energía en sus distintas fases y divisiones, siempre conserva la misma relación. En el universo, todo proceso, cambio o perfección se circunscribe a ciclos correctamente definidos y establecidos, donde el Ciclo Cerrado de la Energía (CCE) representa la máxima evidencia astronómica-natural.

Significa que, interacciones, interdependencias, modificaciones, alteraciones, correcciones, evoluciones y conversiones se efectúan conforme al principio universal de que ninguna partícula de luz-calor (fotón o cuanto) surgida de la emisión-destello estelar se pierde, extravía o desaparece. Al ser reabsorbida y reintegrarse al oscuro océano espacial; o bien, atraída a la atmósfera y corteza de planetas y satélites rocosos o gaseosos como antifotones, además de regresar a su origen vasto vacío vital, se completa y reinicia el ciclo luz-calor-oscuridad-frío.

Implica que todo transcurso cósmico-natural tiene un inicio-surgimiento, desplazamiento-movimiento, evolución-transformación, declinación-retorno, colapso-reciclamiento y reconfiguración-renacimiento. Esta manera infinita de recirculación y perfección de la energía, representa la esencia del CCE, fenómeno y procedimiento rector en cualquier época, condición, variación y circunstancia astronómica.

Comprender los fundamentos que gobiernan el universo y la naturaleza, facilitarán acciones, planes, programas y proyectos, a fin de que la humanidad alcance niveles superiores de conocimientos, desarrollo y proyecciones extraterrestres, los cuales la conduzcan a destinos hoy inaccesibles. Frente a esta perspectiva, definir cómo se efectúa en su forma más simple el CCE, permitirá establecer las bases del uso de los procesos energéticos, la actividad industrial, la conversión material y los cambio físicos-químicos.

De lo anterior, se infiere que el CCE es el proceso que gobierna los movimientos y recorridos en el universo y en la naturaleza. Así como todo objeto cósmico es o tiende a lo esférico, el curso que describen y siguen es acorde a esa figura geométrica. Es decir, el ciclo energético-material siempre será circular, sin importar que acontezca en el espacio o en la Tierra, desde los campos electromagnéticos, gravitacionales, movimientos astronómicos, hoyos negros… hasta los ciclos geológicos, hidrológicos, físicos, químicos y orbitales atómicos.

Desde luego existen supuestas excepciones como los cometas y el desplazamiento ciclónico que distingue a las galaxias. Sólo que las órbitas elípticas que describen, gradualmente y en futuras épocas cósmicas (el tiempo como lo visualiza y estima el hombre no existe ni es referencia espacial) serán circulares en el caso galáctico y los icebergs-cometas se desintegrarán-reciclarán en nuevos cuerpos celestes. De modo que según la perspectiva e imaginación, los ciclos visibles, invisibles, perceptibles e imperceptibles que suceden en lo universal son:

1.- El CCE representa lo fundamental y es el desarrollo orbital que rige todo movimiento subsecuente. Además, por sus funciones y características, la cantidad de energía es invariable al no perderse ninguna partícula.

2.- Las directrices del ciclo energético se tornan evidentes en desplazamientos de galaxias, constelaciones, sistemas solares y en los elementos, compuestos y sistemas atómicos. Los movimientos de la Tierra son periodos bien establecidos y de duración constante. Estos recorridos el hombre los denomina tiempo, donde el segundo es la unidad básica de minutos, horas, días, meses, años… y la distancia recorrida la intitula metro con sus submúltiplos y múltiplos o equivalencias según otros sistemas de medición. La relación distancia-tiempo se llama: velocidad.

3.- En consecuencia, los movimientos de la Tierra son ciclos completos: rotación (respecto a su eje) 24 horas o 86 mil 400 segundos; traslación alrededor del Sol un año o 31.536 millones de segundos; precesión o variación del eje de rotación 25 mil 920 años o 817.41 gigasegundos y giro vertical de 25 millones de años o 788.40 terasegundos. Asimismo, la velocidad de la luz con desarrollo circular de 300 mil kilómetros por segundo equivale a un recorrido anual de 9.46 billones de kilómetros.

4.- Lo que en el universo son movimientos orbitales bien sincronizados y enormes separaciones entre galaxias y sistemas solares para el hombre simbolizan tiempo-recorrido-velocidad… Mientras no rebase los límites terrestres para viajar, explorar y eventualmente colonizar otros planetas y satélites, será muy difícil que comprenda su estancia en el universo. De ahí que el tiempo no es una referencia ni unidad de medición cósmica. El movimiento es la esencia de todo ciclo, cambio y proceso energético-material de astros y seres humanos.

5.- Esto permite afirmar que los movimientos astronómicos y la evolución natural son perpetuos. Un ciclo energético-material nunca concluye. Si un año luz es la unidad de distancia astronómica, puede deducirse el tiempo humano o movimiento cósmico que tarda un destello estelar en arribar a la Tierra. Así, la Luna dista a 1.3 segundos luz y el Sol a 500 segundos. Esto da una idea del recorrido de la luz blanca y oscura, así como de la ubicación de la Tierra respecto a cuerpos u objetos siderales ubicados a años luz (distancias ilimitadas).

El hombre debe tener como objetivo desplazarse a la velocidad de la luz, si pretende acceder a otros mundos siderales. De evolucionar como ser superior, lo que sería una combinación ideal de la crioenergía y la termoenergía para asegurar la materialización y facilitar la reconfiguración al llegar a su destino… En el CCE se encuentra la clave para viajar como homo universus a los confines espaciales o arribar como homo sapiens a otros planetas y satélites a años luz de la Tierra.

* Autor de Proyecto de País México Tercer Milenio.

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