De crecimientos y movimientos cambiarios
El dato del IGAE no resulta malo.
El crecimiento de Estados Unidos, en línea con lo esperado.
Hace un par de días se publicó el IGAE, el Indicador Global de Actividad Económica para febrero pasado, herramienta que se ha adoptado como un indicador adelantado del nivel de actividad de nuestra economía, ya que el Producto Interno Bruto (PIB) toma más tiempo para ser computado y en consecuencia publicado (el dato para el primer trimestre de este año se conocerá el próximo 19 de mayo). Y creo que se ha “ganado el puesto” entre quienes estamos interesados en estos asuntos,
El dato de febrero resultó en un crecimiento anual de 4.7% y no abundo más en los datos, pues seguramente usted ya pudo enterarse de los detalles ayer, pero me permito compartir mi punto de vista sobre ello y sobre lo que he escuchado. En general lo que escuché y leí en diferentes medios se ubicó entre “crecimiento moderado” y “preocupante deterioro” respecto del ritmo de la actividad económica nacional. Cierto, el indicador no mantuvo el nivel de enero, pero creo que calificar al dato de “preocupante deterioro” no es el caso.
Considerando los resultados de los meses recientes el desempeño no es malo, desde mi punto de vista. Si sólo tomamos el último dato y lo comparamos con el de enero pasado, la caída sí llama la atención pues 4.7% de febrero si contrasta con 5.9% de enero. Sin embargo, si tomamos el promedio de los dos primeros meses de 2011 resulta que es 5.3% y que es mejor que el promedio del último trimestre de 2010, que fue 4.7%, muy parecido al 4.6% del PIB). Y a la luz de los datos, pues cada quien es libre de juzgarlos como le plazca y convenga.
Ayer se publicó el dato del crecimiento de la economía de Estados Unidos para el primer trimestre (este dato es el primero de las tres revisiones que se hacen del PIB, en cada trimestre) y resultó en 1.8%, muy cerca de la expectativa del mercado que se ubicó en 2%. Esto, junto con el sector agropecuario de nuestro país, explica en parte el comportamiento del IGAE, que insisto, no me parece malo. En cualquier caso, a mí (o a usted) me cuesta trabajo reaccionar y emitir juicios finales con un solo dato. Por eso prefiero compararlo y contrastarlo para emitir una opinión.
En los mercados las reacciones han sido diversas. Quizá la del mercado cambiario es la que puede llamar más la atención. El dólar está en 1.48 por euro y no ha dejado de depreciarse desde junio del año pasado cuando llegó a 1.19; casi 25 % de depreciación en casi 11 meses. No es extraño. La economía aunque crece no lo hace de manera convincente, sobre todo por el desempleo y además porque todos sabemos que los estímulos están atrás. Pero por encima de lo anterior y sabiendo que el dólar en los mercados es una mercancía financiera, los resultados que ofrece no son los mejores y más aún, conociendo la postura explícita de su banco central de mantener por algún tiempo más la tasa de interés de referencia en niveles cercanos a cero. No es muy reconfortante que digamos desde el punto de vista de quien busca un rendimiento de su inversión financiera. Sin embargo, como escribí en días pasados el dólar seguirá por algún rato siendo un buen refugio en momentos de stress por la liquidez que ofrece su mercado financiero, independientemente de los rendimientos, la calificación de S&P o los datos de crecimiento. Ni hablar, tiene buen marketing.
Supongo que el dólar irá a probar los 1.50 por euro —para fines prácticos ya está ahí— y quizá lo haga con cierto éxito, pero me temo que sería temporal. Técnicamente la “resistencia visible” está en 1.52 y si no la “respeta”, pues quizá habría que visualizar el 1.60, en donde ya estuvo. El mercado dirá. Falta mucho, pero prefiero poner los datos en este espacio para que cada quien haga sus cuentas pues las diferencias entre tipos de cambio afectan los rendimientos directos que diversos valores ofrecen. Suerte.
