México: Estado mirage

Lo ocurrido a Juan Francisco Sicilia Ortega y a sus amigos no fue algo aislado: es el más reciente acto de salvajismo que nos ha tocado atestiguar.

La palabra mirage, del idioma francés, significa espejismo, ilusión óptica. Por ejemplo, cuando alguien se pierde en el desierto y cree ver un oasis, lo que está “viendo” es un mirage: algo que “está” ahí, que es “tangible,” que cuenta con los atributos de lo que se supone es, pero, que no está ahí realmente, no existe; es un espejismo, un mirage.

Ahora bien, el más que lamentable asesinato del joven Juan Francisco Sicilia Ortega, y el de las seis personas más que fueron ultimadas junto con él, dejan claro que vivimos en un Estado mirage. Sostengo lo anterior porque lo ocurrido a Juan Francisco y a sus amigos no fue algo aislado: es el último, bueno, no el último, sino el más reciente, acto de salvajismo que nos ha tocado atestiguar. De hecho, no se trata de un acontecimiento aislado sino todo lo contrario: de nuestro pan de cada día.

Sí: es triste, preocupante, desconcertante, pero hay que abrir los ojos y dejar de intentar tapar el sol con un dedo: México no es un Estado de verdad. Ya ni siquiera se le puede considerar como Estado fallido puesto que, para que así fuera, tendría que ser Estado y luego fallar o no funcionar adecuadamente. Y aquí lo que está ocurriendo no es eso, sino que el “Estado” mexicano es inexistente. Antes era inoperante, pero ahora ha pasado a ser un espejismo: un auténtico mirage.

Y es que, en México, hay policías, Ejército, Marina, ministerios públicos, jueces, un Presidente de la República, varios gobernadores, miles de presidentes municipales, cuerpos legislativos federales y estatales, agentes aduanales, comisiones para esto y para aquello, ciudadanos, leyes, reglamentos, decretos, etcétera, pero todo esto, que supuestamente está ahí, en realidad no lo está: son puras ilusiones ópticas: el Estado mexicano es, todo él, un gran mirage.

¿De qué nos sirven los policías, los jueces, los ministerios públicos, si sufrimos niveles de impunidad abrumadores, despiadados? ¿Qué caso tienen las leyes, los legisladores, el Presidente, los gobernadores, etcétera, cuando aquí para todo hay un precio y la corrupción resulta lacerante? ¿Cuál es el fin de que nuestros soldados y marinos arriesguen la vida todos los días para luchar contra la delincuencia organizada cuando ésta suele emanar de las “autoridades” civiles, como lo ilustran los casos de numerosas bandas de secuestradores, extorsionadores y narcotraficantes? ¿Para qué tantas regulaciones, políticas públicas, etcétera, si, por ejemplo, ni siquiera somos capaces de respetar el reglamento de tránsito y, de hecho, los “polis” mismos son los primeros en quebrantarlo? Etcétera.

México parece, pues, un Estado. Incluso “cuenta” con todos los atributos de uno.

Sin embargo, la realidad es muy terca y, los hechos, irrefutables: se trata, no de un Estado real, sino de uno mirage. Por eso, aquí cualquiera puede ser asesinado en cualquier momento. Sí: cualquiera. Igualmente, es posible evadir impuestos, hacer trampa a la hora de la verificación vehicular, robar, secuestrar, mutilar, violar a quien sea y en donde sea.

También se puede encarcelar a alguien aunque sea inocente o dejar ir libre a quien con toda certeza es culpable.

Asimismo, en las narices de la supuesta autoridad, se puede violentar cuanta ley a uno le plazca. Por ejemplo, en el Centro Histórico del DF se venden teléfonos celulares robados y hasta los policías los compran. Lo mismo pasa con la piratería. ¿Y qué decir de los franeleros, de los vecinos que apartan “su” pedazo de calle, etcétera, y que luego “se mochan” con los patrulleros? ¿Qué hay de quienes trafican con personas, con niños, incluso en colusión con la “autoridad”?

Políticos mirage, ciudadanos mirage, leyes mirage, etcétera. Estado, pues, mirage. Eso sí, lo que no es un espejismo es lo doloroso, angustiante, preocupante y costoso, en todo sentido, que es “vivir” donde lo que parece no es y lo que no debería ser es: vaya tragedia, vaya realidad, la nuestra.

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