Más de 900 millones de pesos van al nuevo CIP
Uno de los grandes retos es la conservación de la zona, por lo que planea ser modelo para los futuros proyectos de Fonatur.

Carlos Velázquez
Veranda
Mazatlán.- Cuando Heriberto Félix, entonces secretario de Desarrollo Económico de Sinaloa y hoy secretario de Desarrollo Social federal, negoció la propiedad en la que se levantaría el nuevo Centro Integralmente Planeado de Fonatur, tenía la instrucción del presidente Felipe Calderón para que fuera en el sur de su estado.
Personajes del panismo, como Emilio Goicochea, de tiempo atrás ya venían invirtiendo recursos federales en Teacapán, una población con un enorme potencial turístico.
Ubicada esta última en la frontera de ese estado con Nayarit, es una de las reservas de manglares más importantes, dentro de un sistema de lagunas y canales de agua salobre que dan origen al desarrollo de las marismas.
Esta región rica en alimento marino, convoca a miles de aves de una gran diversidad de especies y en sus canales se encuentran restos de las construcciones que sus primeros pobladores hicieron con conchas de ostiones, incluyendo una pirámide de unos 20 metros de altura.
Unos 15 kilómetros al norte se encuentra la propiedad que el ex gobernador Antonio Toledo Corro le vendió al Fideicomiso de Infraestructura, en alrededor de 100 millones de dólares.
Por su parte, Fonatur ya tiene invertidos, según su delegado en Sinaloa, Humberto Avilés, unos 380 millones de pesos (mdo)en infraestructura y estudios de impacto ambiental y vienen otros 526 mdp este año. Todo lo cual está generando no sólo una enorme expectativa entre los habitantes de Teacapán y Escuinapa, sino que además ya está impactando a la alza el precio de los inmuebles, pues se prevé que detonará el crecimiento turístico del sur de Sinaloa.
Incluso Toledo Corro posee otros inmuebles adicionales a las más de dos mil hectáreas que vendió para el CIP, como el llamado Cerro Las Cabras cuyo valor puede superar al original.
Dicen, un poco en broma y un poco en serio, que la venta de su enorme rancho le permitió gastar en bienes llamativos, como un helicóptero, parte de su fortuna original que es mucho mayor.
Uno de los grandes retos del proyecto es la conservación de la zona, por lo que el desarrollo del CIP planea ser modelo para los futuros proyectos de Fonatur, que dirige Adriana Pérez Quesnel, y quien este año ya ha ido varias veces a este sitio.
Además, no son una sino dos la poblaciones, Teacapán y Escuinapa, las que pueden terminar siendo las poblaciones de apoyo al nuevo CIP.
La conectividad aérea, con el aeropuerto de Mazatlán a una hora una pista en Teacapán que se puede ampliar y la conclusión el próximo año de la carretera a Durango le dará más ventajas.
Y aunque tiene recursos transexenales etiquetados, falta ver si todo este esfuerzo basta para que inicie la construcción del primer hotel en el sexenio de Calderón.