La inseguridad y la confianza
Sin que sea concluyente, la confianza baja a la par que la inseguridad sube.Las relaciones matemáticas no lo dicen todo.
Como escribí ayer, el INEGI publicó su Índice de Percepción sobre la Seguridad Pública (IPSP), y que ofrecí revisar para ver si de alguna manera influía, aunque sea en parte, en las caídas observadas en los indicadores de confianza que comenté ayer. Sin que sea una cuestión contundente, pero lo que muestra el IPSP es que ha venido disminuyendo en los últimos tres meses, después de haber tenido un ascenso entre noviembre-2010 y enero-2011. Asimismo, si lo comparamos anualmente, el ISIP ha disminuido -2.5 por ciento.
A lo anterior cito una observación de Verónica Ortiz, con quien comparto en el Comité de Estudios Económicos del IMEF, escrita en su columna Ventana Política en El Economista, el 25 de marzo. Entre otros datos ofrece los siguientes: cuatro de cada diez mexicanos estamos preocupados, el combate contra el crimen organizado nos causa preocupación, y sólo a dos de cada diez les da confianza y 39% de la población opina que son los criminales quienes van ganando la batalla.
Así las cosas y como dije sin que sea concluyente, pues creo que hay espacio para pensar que la inseguridad sí tiene efectos en el nivel de confianza, que a su vez hace impacto en las decisiones económicas, como ayer aceptara el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, en su comparecencia ante el Senado. Pues sí, aunque no sea fácil de establecer una medición matemática y se diga que “no hay evidencia” de tal relación, pues resulta difícil admitir que la inseguridad no nos haga impacto, en lo anímico y en lo económico. Creo que hay dos frases que, pienso, resumen lo anterior y lo que muchos pensamos y sentimos. Una es de Alejandro Martí: “Si no pueden, renuncien”. La otra, más reciente, de Javier Sicilia: “Estamos hasta la madre”. Ambos perdieron a un hijo a consecuencia de la inseguridad y el crimen organizado y ambos fenómenos han generado una fuerte respuesta pública. Saben de lo que hablan.
En otro orden de cosas, cuando usted lea esta Consejería ya habrá tenido oportunidad de disponer de los datos económicos que se habrán publicado hoy. Hay de todo, empezando por las decisiones de política monetaria que se tomaron en Japón, Inglaterra y en la Unión Europea. La que centrará la atención de los mercados es la de la Unión Europea, ya que casi se da por descontado que en las otras dos no habrá cambios, pero el Banco Central Europeo (BCE) ha dicho desde hace un mes (escribí sobre el particular el martes 8 de marzo pasado) que es posible —enfáticamente— que iniciara una fase alcista de su tasa de interés de referencia. Por lo pronto el euro se ha apreciado desde principios de año, cuando estaba a 1.29 por dólar hasta los 1.43 de estos días, es decir, casi 11% entre pitos y flautas, en parte porque el dólar sólo se presenta atractivo cuando se dan circunstancias de estrés (actuando como safehaven).
La decisión que el BCE haya tomado —y que yo ignoro, pues escribo en la tarde del día anterior— habrá llegado justo cuando el gobierno de Portugal ha anunciado que requerirá un rescate financiero por parte de sus socios europeos, como ocurrió con Grecia e Irlanda, ya que no pueden hacer frente a sus compromisos financieros con recursos propios y, claro, el mercado cada vez es más renuente a prestarles o, si lo hiciera, sería a tasas que comprometen más aún la capacidad de pago de Portugal y de todos, principalmente de los deudores europeos, al final del camino.
Difícil es seguramente la decisión que varios bancos centrales deberán tomar en los siguientes meses en el sentido de continuar o no con su postura de relajación monetaria. En algunos casos como el del BCE, si hizo lo anunciado es ahora, en el caso de la Fed parece que las cosas se alinean para que lo haga cuando termine con su QEII en junio próximo. China lo empezó a hacer desde hace algunos meses y Brasil también, en la esfera de los emergentes, tratando de controlar la inflación que cada quien tiene por diversos motivos, desde crecimiento hasta burbujas especulativas por el influjo de capitales. Nosotros tenemos espacio para esperar, inflación mediante. Suerte.
