Una huelga en tacones

Es nuestra obligación criar hombres y mujeres más liberados y estables

Hoy voy a proponer una evolución en una frase-dicho que venimos usando los mexicanos y que, además de arcaica, es absurda: ¡YA CÁSATE! ¿Comprendido?

¿Cómo es que te dicen ¡ya cásate! cuando andas de malas? En todo caso, mejor que te digan ¡YA DIVÓRCIATE!, ¿no tiene más sentido? Sobre todo cuando enfrentamos el siglo XXI bien abrazadito de la liberación de todas esas tonterías en las que la mujer no vale sin un hombre al lado.

Ese dicho de YA CÁSATE es completa y absolutamente misógino si lo analizamos por un momento (como dos segundos), es verdad que también le puedes decir a un hombre malgeniudo YA CÁSATE, pero la realidad es que ese dicho fue creado por el prototipo de solterona amargada, porque un hombre soltero a los 40 está en su segundo aire, pero las mujeres están amargadas.

Comencé a pensar en muchas mujeres casadas que ya no soportan al marido, que están aburridas hasta de oírlo respirar y que en todo caso podrían estar de malas por eso, ergo en esta época sería más acertado decir ¡YA DIVÓRCIATE! #Yadivorciate @YaDivoricate Yadivorciate@yadivoricate.com ¡Empecemos una campaña desprestigiadora, con una huelga en tacones, para el YA CÁSATE y convirtámoslo en ¡YA DIVÓRCIATE!, léase: ¡es broma, no se claven!

Todo esto del ya cásate me llevó de la mano al ideal contemporáneo de que los padres acepten que eso hoy, simplemente se da menos. Hace poco una amiga me dijo que estaba de moda ser soltera e independiente y pensé que no es que esté de moda, es que es una libertad que las mujeres podemos ejercer hoy. Todavía en la época de mi madre no se veía bien, ni que estuvieras soltera a los 30 ni que vivieras en unión libre, ni que te enamoraras de alguien de tu mismo sexo; pasaba, pero estaba mal visto.

Todo el mundo correteaba el ideal contemporáneo de aquella época y buscaban formar una familia y mantenerla unida, sin importar a qué costo, para siempre. Hoy ese ideal evolucionó y eso no quiere decir que envejezca al matrimonio, sino que hay otras opciones de vida que serán completamente aceptadas sin ningún tipo de prejuicio.

Me contaba una Cirila de 32 años (VP de una empresa exitosa, con un depa que te mueres de bonito, carro último modelo, viajes a donde se le da la gana, llena de amigos, en fin, vida estable y maravillosa, ¡ah!, pero soltera) que su mamá la invitó a una cena familiar y cuando llegó estaban las tías, la abuela y la madre sentadas alrededor de la mesa muy sospechosas. Después de besos y abrazos le sacaron la foto del “hijo de una amiga” que está muy guapo y ¡¿qué creen?! También es soltero. Lo mejor de todo fue que la tía líder del discurso aplica el “todas pensamos que ya lograste muchas cosas en tu vida profesional, pero ya tienes que ESTABILIZAR tu vida en general, ¿por qué? Porque tu vida estará permanentemente inestable si no tienes a un chico al lado”.

Nosotras somos esa línea divisoria entre el “único camino bien visto” y “los nuevos estados civiles post treinta”, somos la última generación que cargará con las madres aún prensadas a su ideal “contemporáneo”, así que es nuestra obligación criar hombres y mujeres más liberados, estables, independientes y que no vean el amor como un requerimiento social, como una manera de poder seguir “el camino familiar dignamente” ni como un ritual necesario, mucho menos como “el paso que sigue”, sino que vivan el amor como una auténtica manera de compartir la vida con alguien de la forma que la quieran compartir, sin importar si es a los 50, o al cuarto divorcio, o con alguien del mismo sexo.

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