De ninis y nininis

Se insiste en que urge reformar totalmente la educación, a lo que el secretario del ramo se ha opuesto.

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

BRUSELAS, Bélgica.— Se habla mucho de los jóvenes cuya vida transcurre sin esperanza, no estudian, no trabajan, son los llamados ninis. Ahora nos fijamos en ellos, pero no surgieron por generación espontánea, son producto de decenios de falta de oportunidades para sus padres, de falta de principios y valores en las familias, de fallas garrafales en los programas de instrucción y educación, y de estancamiento en la economía que impide que tengan oportunidades de trabajar.

Y ahora muchos de ellos son enganchados por delincuentes y forman parte del ejército cada vez mayor de ladrones, asaltantes, narcomenudistas, etcétera, y su vida termina sin sentido y sin razón en un callejón oscuro o a la vera de una carretera, segada por las balas de sus enemigos.

Y se insiste en que urge reformar totalmente la educación, a lo que el secretario del ramo no sólo se ha opuesto, sino que desvía la atención y culpa a los padres. Además, se ha propuesto que se enrolen en el Ejército, a lo que los políticos —sin pensar y sin reflexionar— se han opuesto también. La realidad es que esos millones de ninis están urgidos de ayuda y, como no hay escuelas suficientes  para ellos, el noble Ejército Mexicano los puede acoger, como lo hacen otros países, para que aprendan un oficio, participen en labores constructivas, por ejemplo en el programa DN3, tengan una remuneración, así sea pequeña, y puedan recuperar la dignidad.

Es urgente que se revise a fondo tanto la necesidad de que haya más presupuesto para escuelas y mejores programas de estudio, pero también  la utilidad de que se incorporen voluntariamente al Servicio Militar, pues no se trata de la leva, sino de una opción más que debe verse con serenidad, pues no queremos más ninis.

¿Y los nininis? ¿Quiénes son los nininis? Los  nininis son los políticos que padecemos desde siempre, que ni estudian ni trabajan.

Los políticos, en particular los legisladores, son una fauna especial: muchos apenas saben leer y escribir, algunos ni eso, pocos estudian y por lo general han truncado sus estudios, aunque se llamen licenciados. Pero lo peor es que no estudian. Están en las cámaras para analizar las cientos de propuestas legislativas, ponderar sus pros y sus contras, llegar al fondo de cada proyecto de ley y dictaminar con justicia y con ética, pero no asisten a las juntas de las comisiones (el ausentismo es de más de 50% ), no discuten los proyectos, sino las ventajas que les pueden dar o la “raja política” que tendrá esa ley para sus adversarios. En suma, no estudian. Un ejemplo: la propuesta de ley para acabar con los diputados plurinominales, firmada por millones de mexicanos, ni siquiera ha merecido un comentario de los legisladores.

Además, no trabajan, muchos de ellos nunca han subido a la tribuna, y si lo hacen es para decir sandeces u ofender a los miembros de otro partido. Sus ausencias se cuentan por decenas, asisten sólo unas cuantas semanas al año, pero cobran puntualmente como si trabajaran. Lo lamentable es que esos nininis viven como reyes, a costa de nuestros impuestos, y nosotros no podemos hacer nada.

Pero, ¿por qué son nininis? Porque ni estudian ni trabajan ni tienen vergüenza. Se necesita cara dura para vivir como viven, hacer ostentación de autos, guaruras, viajes, etcétera, en un país con 50 millones de pobres a los que dicen “representar”. Tan lamentable es ver su indiferencia frente a los problemas del país como oír sus declaraciones huecas y mentirosas. Son nininis y no otra cosa: ni estudian ni trabajan ni tienen vergüenza.

        *Médico y escritor

        raalvare2009@hotmail.com  

            www.bienydebuenas.com.mx

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