Los pillos al poder
Mientras Peña armó su equipo con políticos de eficacia probada, López sacó de las alcantarillas lo más apestoso y podrido del partido amarillo.
El fracaso de la alianza PAN-PRD en el Estado de México no es o no debiera ser novedad. ¿La razón? Que empalagados por el oportunismo político que los llevó a ganar Oaxaca, Puebla y Sinaloa, y a la vista de todos, la derecha y la izquierda tropezaron con su propia cola: la desmedida ambición de poder.
Tropezaron con la delirante ambición de poder de Andrés Manuel López Obrador, quien apadrinó alianzas PAN-PRD en todo el país, pero que en el caso mexiquense literalmente se alió a Enrique Peña Nieto; con la grosera ambición de poder de Marcelo Ebrard, que vio, en una alianza PAN-PRD en el Estado de México, un suculento manjar para sus afanes de ser presidente. Y claro, tropezaron con las descocadas ambiciones de poder de Los Chuchos, que a lo largo de su historia han vendido su alma al diablo, con tal de conseguir poder.
Por eso —porque todos conocen los delirios de poder de esos líderes de la dizque izquierda— no es novedad y tampoco debiera sorprender el fracaso de la alianza PAN-PRD.
En todo caso, lo sorprendente para tirios y troyanos debiera ser la forma vergonzosa en que se reedita lo más denigrante y apestoso de la llamada izquierda —o acaso debamos decir seudoizquierda—, al grado de perfilar a las alturas del poder amarillo a los más acabados pillos que haya producido el PRD en su historia. ¿De qué estamos hablando?
Poca cosa, del regreso a la dirigencia del PRD de René Bejarano y su cauda de ladrones. Es decir, que en el reacomodo de fuerzas y el recambio del poder en el PRD, ese pillo de siete suelas que agitado metía pacas de dólares a un portafolios y que se llevó hasta las ligas, hoy de nueva cuenta es jefe nacional del PRD. Y no, Alí Baba no llegó solo: lo acompañan “sus 40 ladrones”.
¿Por qué? ¿Para qué llevan de vuelta a Bejarano a la dirigencia del PRD? ¿Con qué cachaza le imponen ese espantajo a los militantes del partido amarillo? El sentido común dice que si tiene cola de pato, pico de pato, patas de pato y si grazna como pato… tenemos derecho a suponer que se trata de un pato. ¿A qué creen que regresa Bejarano —junto con sus “40 ladrones”— al PRD?
Está claro que no vuelve a impartir cursos de moral, ética y menos de estética. No, tampoco regresa para enseñar a los amarillos el juego de las “manitas calientes” o para impartir cursos de ciencias ocultas en el más allá. No, la realidad es harto distinta. El señor Bejarano regresa a lo suyo: a la transa, a llenar los bolsillos de todo lo que pueda. Y, claro, a operar la captación de dinero negro para la campaña presidencial de AMLO y para la campaña mexiquense de Alejandro Encinas; para hacer el trabajo sucio de esa causa superior que es el delirio de poder del mesías tropical.
Aquí revelamos el pasado martes que Enrique Peña Nieto tenía listo el corazón de su equipo de campaña y del grupo que, al mismo tiempo, acompañará a su candidato, Eruviel Ávila. Le informamos que, como jefe del PRI en el Estado de México, y como coordinador de la campaña de Eruviel, apareció el diputado federal Luis Videgaray; que en lugar de Videgaray en San Lázaro —en la presidencia de la poderosa Comisión de Presupuesto— fue llevado Alfonso Navarrete, en tanto que como secretario de Finanzas del PRI quedó Jorge Estefan Chidiac, diputado federal y hombre de todas las confianzas de Peña. Y como delegado del PRI nada menos que un probado estratega, el ex gobernador de Hidalgo, Miguel Osorio. Es decir, puros pesos completos.
Vale el recuento anterior, porque en el bando de AMLO —y para hacer el trabajo que en el equipo de Peña realizan Videgaray, Navarrete, Chidiac y Osorio— fueron llevados a las posiciones clave del PRD nada menos que René Bejarano y sus “40 ladrones”. Es decir, mientras que Peña armó su equipo con políticos de eficacia probada, AMLO sacó de las alcantarillas lo más apestoso y podrido del partido amarillo, para llevarlo a la dirección del PRD.
Y esa es la imagen que venderá, no sólo en el Estado de México, sino en todo el país: la imagen de los pillos al poder. Y esa “izquierda”, la de Alí Baba y sus 40 ladrones, será la imagen ganadora para julio de 2011 y julio de 2012. ¡Chulada de partido! ¿Qué no?
EN EL CAMINO
¿Qué tendrá que pasar —tendrán que matar a un ciudadano— para que el gobierno de Marcelo Ebrard castigue a esos delincuentes que impunes roban, golpean a inocentes, sabotean instalaciones, queman autos y amedrentan a ciudadanos? No, que nadie se equivoque, no son Zetas ni pelones… son seudotrabajadores del SME.
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@RicardoAlemanMx
