Recado urgente para consejeros del IFE
Garantizar la igualdad sustantiva de mujeres y hombres en el ámbito de lo público es una necesidad histórica.
Ustedes lo saben mucho mejor que yo. En octubre próximo, se iniciará el proceso electoral para 2012 y es necesario poner a punto todos los mecanismos para que sean un éxito los próximos comicios, donde las y los mexicanos decidiremos, no sólo quién guiará los destinos de este gran país sino, también, a las y los integrantes del Congreso (la Cámara de Diputados y la de Senadores).
Uno de esos mecanismos son los consejos electorales locales, 32, uno por cada entidad federativa, quienes tienen enormes responsabilidades. Una de las más importantes es garantizar la participación democrática. Por ello, los integrantes del Consejo General tienen ahora la oportunidad de mostrar de qué pasta están hechos.
Afirmo lo anterior porque, como bien lo dice la consejera Elizondo, “garantizar la igualdad sustantiva de mujeres y hombres en el ámbito de lo público es una necesidad histórica de la sociedad mexicana en su conjunto. De ahí que la no discriminación y la equidad son los ejes primordiales en donde se debe construir la estructura que haga posible la participación efectiva de las mujeres en el ejercicio de todos los puestos de toma de decisiones en México”.
Por ello, desde muy diversos espacios y con muy variados métodos, las mujeres exigimos que el Consejo General del Instituto Federal Electoral haga lo conducente para que los consejos electorales locales se integren de manera paritaria. Es decir, que haya en ellos 50% de mujeres y 50% de hombres.
Dichos consejos tienen como finalidad contribuir al desarrollo de la vida democrática (y, ya lo sabemos: sin mujeres, la democracia pervierte su sentido), asegurar a los ciudadanos el ejercicio de sus derechos político-electorales (y las mexicanas somos portadoras de dichos derechos) y coadyuvar en la promoción y difusión de la cultura política de la ciudadanía (ofrecer información sobre la igualdad en el acceso a cargos de toma de decisiones, ya que es norma constitucional).
México asumió y firmó los Objetivos de Desarrollo del Milenio. De ellos, el tercero dice: “Promover la igualdad entre los sexos y el empoderamiento de la mujer”, y abunda: “Las mujeres están accediendo lentamente al poder político, pero por lo general gracias a cuotas y otras medidas especiales”.
“La igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres son condiciones esenciales para superar la pobreza, el hambre y las enfermedades”, afirmó Ban Ki-moon, cuando fue secretario general de las Naciones Unidas.
Por todo lo anterior, señora y señores consejeros, muchas mujeres y muchos hombres comprometidos con el desarrollo de México, les recordamos que, en la sesión del 31 de mayo de 2005, en el Consejo General del IFE se convino que, en el procedimiento para la integración de los consejos locales, se tendría como característica, la paridad de género. No olviden, además, que el IFE emitió una declaración de no discriminación a favor de la equidad laboral.
Cumplir es muy importante si queremos “construir la estructura que haga posible la participación efectiva de las mujeres en el ejercicio de todos los puestos de toma de decisiones en México”, como lo señala la consejera Elizondo.
*Licenciada en pedagogía y especialista en estudios de género
