Aciertos y desaciertos, pero con avances
México transitó de forma pacífica, y casi pactada, de un régimen autoritario de partido único y de hegemonía del Poder Ejecutivo sobre el Legislativo, a uno de sistema de partidos en donde la integración plural de las cámaras hace que haya un mayor equilibrio.
La mayoría de las veces que se habla de la clase política, y principalmente de los legisladores y los partidos, se hace enfatizando lo malo. No es una casualidad, entre más avanza la democracia, el descontento ciudadano parece que aumenta, pero eso no es privativo de nuestra sociedad, sucede en todo el resto del mundo. Por regiones, en la de América Latina, México parece que es menos democrático, menos transparente y más corrupto que antes de 2000, sin embargo, no es así.
Nuestro país transitó de forma pacífica, y casi pactada, de un régimen autoritario de partido único y de hegemonía del Poder Ejecutivo sobre el Legislativo, a uno de sistema de partidos en donde la integración plural de las cámaras hace que haya un mayor equilibrio entre el Legislativo y el Ejecutivo.
¿Cuesta más tiempo y esfuerzo ponerse de acuerdo entre los actores políticos? Sí, sí cuesta más, porque hay que lograr un punto medio entre las posiciones, a veces muy polarizadas. Así sucedió con la reforma energética, la electoral, la fiscal, la de seguridad y todas las reformas estructurales que se han venido votando desde 2006, pero dieron posibilidad de gobernabilidad y de seguir construyendo acuerdos para establecer nuevas reglas que vayan consolidando nuestra democracia.
Falta mucho camino para recorrerlo. Por ejemplo, en el ámbito del federalismo, en los últimos años, la disminución del Ejecutivo federal se ha reflejado en una dispersión del poder hacia los gobernadores. Éstos tienen mayores posibilidades de incidir en decisiones tan importantes como la de la distribución del presupuesto que se discute año con año en la Cámara de Diputados. Esto no sucedía cuando el poder estaba concentrado en el Presidente y en un partido prácticamente único de donde emanaban, no sólo los legisladores federales, sino los gobiernos y legisladores locales. Ahora, los gobernadores pueden tener mayor control entre sus congresos, pero también éstos pueden ejercer un mayor equilibrio con los gobiernos de sus estados.
Cabe reconocer que la competencia por los recursos es muy, pero muy desigual. El gobierno federal sigue manejando la gran mayoría de los recursos y concentra la ejecución de políticas públicas importantísimas para combatir la inseguridad, la desigualdad social o el impulso económico a micro y pequeñas empresas, pero son temas que seguramente cambiarán en un futuro no muy lejano, derivado de lo que se discutirá y votará en los próximos días en el Constituyente Permanente.
Ya está listo el dictamen de las comisiones unidas de Puntos Constitucionales, de Reforma del Estado y de Estudios Legislativos, con un proyecto de decreto que reforma y adiciona diversos artículos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de reforma política. Este documento, que consta de 63 páginas, fundamenta los cambios que habrán de discutirse y votarse en el Pleno del Senado y, luego, debe ser enviado a la Cámara revisora que, en este caso, será la de Diputados y, si no hubiera cambios, ésta lo enviará a los estados de la República.
Los temas incluidos son un poco más de la tercera parte de los presentados y no incluyen la ratificación del gabinete ni la segunda vuelta, pero son muy relevantes e importantes y hay que reconocer el trabajo de los senadores para lograrlo. Los puntos que incluye el dictamen son: la iniciativa popular, la consulta popular, las candidaturas independientes, la iniciativa preferente, las observaciones del Ejecutivo al Presupuesto de Egresos de la Federación, la reducción presupuestal, la sustitución del Presidente en caso de falta absoluta, la reelección de legisladores, la ratificación de comisionados de órganos reguladores y la integración de la Asamblea Legislativa.
A partir de esta columna, cada semana analizaremos cada uno de los temas y le daremos seguimiento al voto final del dictamen en las cámaras federales y en los congresos locales mientras no se promulgue y publique (si no existe veto) por el presidente Felipe Calderón. Cabe adelantar que la reelección de legisladores federales se llevaría a cabo a partir de los electos en 2012 y la de los locales tiene que estar incluida en la legislación de cada entidad y, en el caso de las candidaturas independientes, se emitirían las normas por el Congreso de la Unión antes del proceso de 2015.
*Maestra en derecho constitucional por la UNAM
