El once ideal
En una línea defensiva ideal no puedo olvidar lo que hicieron dos laterales muy regulares
Se fue muy rápido. Cuando llegó el fin de semana pasado y no había jornada en nuestro país me cayó el veinte de que otro torneo era ya parte de la historia. El apertura 2010 a lo mejor no ha sido el más brillante, inclusive aquí mismo algún día comenté de la crisis en la que está hundido nuestro futbol. La falta de calidad y capacidad que nos dieron por momentos un futbol muy aburrido.
Pero al final es lo nuestro, para lo que hay y con lo que nos debemos conformar. Hoy es necesario hacer un recuento de lo mucho o poco que nos dejó este Apertura.
Destacar las grandes atajadas de un portero como José de Jesús Corona, quien fue un líder indispensable para la Máquina demostrando que tiene hechuras de Selección Nacional.
En una línea defensiva ideal no puedo olvidar lo que hicieron dos laterales muy regulares aportando a la hora de atacar y defender Óscar Rojas e Iván Estrada hicieron un excelso torneo.
Los centrales tienen que ser José María Basanta y Duilio Davino. Ambos cumplieron con una función perfecta. Tuvieron ubicación, timing, buena marcación y cuando se les necesitó en jugadas a balón parado en ataque, marcaron diferencia. Hablamos de un jugador argentino que se acopló muy bien a nuestro futbol y un futbolista mexicano que todos calificaron en algún momento como un vetarano inservible.
En la zona de recuperación tenemos que darle una mención especial a Gerardo Espinoza por su dinamismo y capacidad para recuperar cualquier cantidad de balones abarcando gran parte de la cancha y ayudando en lo que pudo a un pobre Atlas.
El otro tiene que ser Walter Ayoví, que cuando se le necesitó en esa posición lo hizo a la perfección no sólo robando balones sino convirtiéndose en un creador más en esa zona del campo.
Los volantes ofensivos que mejor sabor de boca me dejaron y vaya que me costó trabajo encontrarlos. Fueron Christian Giménez, quien mantuvo un buen nivel jugando para sus jugadores y encontrando la efectividad en muchas ocasiones y Neri Cardozo, quien cuando lo necesitó rayados siempre le cambió el rostro al equipo o al partido en turno.
Adelante no hubo nadie más explosivo y contundente que dos demonios llamados Humberto Suazo y Cristian Benítez. Ambos de características similares, con mucha movilidad, buen disparo de larga distancia, técnica individual brillante y un olfato goleador sorprendente.
En el banquillo nadie mejor que Víctor Manuel Vucetich. Siempre sereno y acertado en sus decisiones. Logró armar a un Monterrey que alcanzó a mostrar el mejor futbol que vimos en el torneo.
Bien o mal se fue este apertura 2010, con historias que recordaremos por siempre, con errores y aciertos, con lo mucho o poco que siempre nos dará nuestro futbol.
