Fragmento 2: Clumatha

La novela ya está a la venta en las principales librerías de la ciudad.

"... Regalaron a Mayath un hermoso caballo, más blanco que la Luna y con los ojos más dorados que el Sol, Xamath era su nombre y pertenecía a un linaje de corceles con poca descendencia, un ejemplar único que acompañaría a Mayath en su crucial gestión.

"Sin embargo, la iniciación de la hija real debía ser pasado más tiempo, cuando su edad alcanzara la adultez; mientras, debía aprender las artes Clumathas para dar vida a las flores de quienes sería su alma, teñir sus pétalos con vivos colores, desenredar los capullos y extender las hojillas que decoran los tallos; desenvolverse en los rituales nocturnos con la astucia de una gacela en celo, levantar su voz con cantares hermosos para que la noche ceda su paso al Sol. Glith tenía muchas tareas con la encomienda de Gahya, así que nombró a Beth, su descendiente directa, para que guiara a Mayath por el camino de la verdad. Beth agradeció a Glith por tan delicada misión, después de todo la hija real no sólo debía ser la más bella de la colonia, también, ser sabia, pero humilde, bondadosa, pero astuta; libre, pero fiel y, para mantener aquellas contradictorias cualidades, un espíritu impecable debía ser.

"La presión sobre la joven Mayath comenzó a aplastarle la existencia, ella soñaba con ratos para jugar, para tejer florecillas en su negra cabellera, para perseguir mariposas y nadar con Onythas, para subir a observar un cálido atardecer comiendo frutillas con los Éfithos que tanto la hacían reír. Quería ser una Clumatha normal, montar su corcel y soltarle la rienda hasta llegar a la Tierra, conocer a los humanos de quienes raras referencias había recibido, entender aquella raza que pareciera no apreciar las maravillas que la naturaleza pone a su disposición.

"Por las tardes escapaba de Beth y subía a las copas de los árboles a cerrar los ojos e imaginar la vida que le esperaba en la selva de humanidad, dormía tan profundamente y, por buscar únicamente el descanso, pocos fueron los sueños que recordaba al despertar.

"Una Clumatha sueña presagios a los que debe poner atención, pues son llamadas ligeras de su porvenir, Mayath estaba aburrida de tantas lecciones que la dejaban exhausta y le restaban tiempo para revolotear y descubrir el vasto mundo en el que habitaba. Se sentía lo suficientemente fuerte para saltar con su corcel y enviarlo de nuevo con noticias de felicidad, para librar los demonios que con tentaciones la esperaban, sabía que sólo eran espejismos para hacerla titubear. Glith y Roth pasaban largos momentos sumergidos en la preocupación de que su única hija cayera presa de las delicadas redes de Krathú, también sabían que inevitable sería el día marcado y la iniciación a Mayath se debía llevar al cabo cuando, estando cargado el Monotho, los astroscoincidieran como el día de su presentación."

Con mucho cariño, unos adelantitos para que lean Clumatha y la regalen esta Navidad.

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