El acento diacrítico y los críticos
Los académicos de la pura lengua se acaban de comprar un pleito monumental por algo que, ya dijeron, no están dispuestos a defender. Siguiendo mansamente a la Academia madrileña, sus correspondientes o subordinadas aprobaron la supresión de la ch y la elle como letras ...

Humberto Musacchio
La República de las letras
Los académicos de la pura lengua se acaban de comprar un pleito monumental por algo que, ya dijeron, no están dispuestos a defender. Siguiendo mansamente a la Academia madrileña, sus correspondientes o subordinadas aprobaron la supresión de la ch y la elle como letras independientes, lo que la Real Española había hecho 18 años antes; acordaron que la doble u ahora sí se va a llamar doble ve y la i griega, ye y de paso decidieron suprimir el acento diacrítico, ese que sirve para advertir la diferencia de significado en palabras que se escriben igual (este y éste, mas y más, aun y aún, etcétera). Explicablemente, muchas voces se levantaron para condenar las ocurrencias de la Madre Academia y sus hijitas y entonces recularon los señores que habían votado la nueva y absurda ortografía: "Bueno, este, pues, ¡Ejem!, no se preocupen, que nada de esto es obligatorio y cada quien puede escribir como se le pegue la gana". Muy bien, pero al arrepentirse de sus ocurrencias, los académicos renunciaron a la función normativa que desde siempre y con pésimo tino ha pretendido ejercer la institución madrileña. Más éxito hubieran tenido si al abogar por sus haladas hubieran puesto la misma convicción con que pelearon el Premio Nacional de Letras para un mediocre traficante de influencias. Total, que la Academia no es chicha ni chicharrón.
Agustín Monsreal y las academiadas
Maestro del cuento, los académicos no engañan a Agustín Monsreal con sus cuentos académicos. Por eso escribió lo siguiente: "Pues sí (o será si), es cierto, como diría el célebre (o celebre) testarudo, que no se puede confundir revólver con revolver, pero sí (otra vez sera si), sin ofender a dicho testarudo, la pérdida de su madre con la perdida de su etcétera, frase famosa para demostrar que con los acentos no se juega, como ocurre también con mendigo y méndigo. Y tampoco es lo mismo, por ejemplo: sólo te mueres y ya (que) solo te mueres y ya; ni tampoco: sólo llegó a casa (que) solo llego a casa; ni tampoco: discute sólo del acento (que) discute solo del acento. ¿Cambia o no cambia el sentido de lo que se dice? Claro que suena igual, pero no quiere decir lo mismo, y para eso en la lengua escrita existe el acento ortográfico, lo que demuestra que el acento en solo es sólo cosa de sentido común. ¿Y qué (que) queda si le quitamos el acento a académicos?, pues acade-micos".
En la exposición de Natalia Toledo
De casta le vienen sus múltiples talentos. Natalia Toledo escribe en zapoteco y sus palabras cantan y ese arrullo la acompaña cuando aloja entre sus manos invenciones y le da forma a los sueños: hace aretes y collares y en ellos despliega sus artes de seducción y su magia creadora. Lo dice a su modo la poeta Rocío González, quien celebra la exposición que presenta Natalia en la Casa Lamm: "Vestirse con los huipiles de Natalia es vestirse de infancia, la de ella y otras niñas que jugábamos a comer libélulas, mariposas, dientes de león o tortugas de barro. Vestirse con los huipiles de Natalia es repetir un ritual antiguo y hacerlo nuevo, usar totopos de hilo como lunas cambiantes transfigurándose y enredarnos en serpentinas de cadenillas multicolores. Ponernos sus aretes y collares es rematar el juego en exquisitos escándalos que soñábamos protagonizar de niñas: mantarrayas de plata, cocodrilos de oro, piedras engarzadas en vainas, monedas que tintinean al ritmo de nuestras alegrías. Mientras me visto pienso ¡qué fortuna jugar a ser mi abuela y su madre y otras tantas mujeres a quienes me hermana esta voluntad de reinventarnos en la amorosa repetición del rito que busca la belleza y nos convierte en memoria."
Breviario.
En la explanada de la Unidad Zacatenco del Instituto Politécnico se presenta el ballet El cascanueces, interpretado por la Academia de la Danza Mexicana. El miércoles se ofrecerá una versión de Lydia Romero, El neocascanueces, y jueves a las 19 horas y el sábado a las 15:30 se pondrá la coreografía original de Marius Petipa, en todo los casos la música de Chaikovski será interpretada por la Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional. *** El jueves próximo, a las 18 horas, en la Academia de San Carlos, se presenta el libro Antonio Rivas Mercado, el ángel de la luz, obra del infatigable César Delgado Martínez. Los comentaristas serán Alicia Sánchez Mejorada bisnieta de Rivas Mercado, Sergio Eugenio García, Alma Vidal, Lorena Hernández y José Daniel Manzano, director de la Escuela Nacional de Artes Plásticas. *** Grabados, dibujos y pinturas de Alfredo Zalce estarán a la venta el próximo sábado a las 19 horas en 20 de Agosto 53-12, colonia Churubusco.