Mal negocio meterse con el SAT

El dato es de llamar la atención: El Sistema de Administración Tributaria ha ganado 56 por ciento de los juicios en sentencias definitivas, de enero a septiembre de 2010, según datos oficiales.

En México empieza a ser un mal negocio meterse con el fisco. Vaya, siempre lo ha sido. Desde los tiempos de Lolita que se convertía en Dolores, el meterse con el fisco es un verdadero dolor de cabeza.

Pero muchas empresas lo pasaban por alto. Es más, pomposamente se encargaban de diseñar su "planeación fiscal", que muchas veces se encargaba de evadir el pago tributario.

El dato es de llamar la atención: el SAT ha ganado 56 por ciento de los juicios en sentencias definitivas, de enero a septiembre de 2010, según datos oficiales.

Hace años, apenas y el SAT ganaba 30 por ciento de los casos en tribunales. Ahora va siendo diferente.

Cuando había pérdidas millonarias

La Secretaría de Hacienda, a cargo de Ernesto Cordero, y el Sistema de Administración Tributaria, cuyo jefe es Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, han hecho la tarea y están ganando en tribunales a las empresas que no pagan bien los impuestos.

Vaya, como no recordar los casos dramáticos del sexenio pasado, como fue el de la devolución multimillonaria del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a TMM o Jugos del Valle.

Y ahora en este sexenio todavía vimos a Alsea ganar un juicio al fisco.

El caso Zara puede sentar precedente

Sin embargo, los últimos datos son de aliento, y sobre todo de equidad tributaria: de que todos paguemos los impuestos.

Las empresas que se han estado metiendo con el fisco, van perdiendo.

En datos extraoficiales, varias empresas como la tienda de ropa Zara, van perdiendo los juicios contra el SAT. ¡Qué bueno!

Zara, una de las tiendas española con mayor presencia por su ropa de temporada, quería que en México las ganancias que tuvieran fueran menores a las realmente presentadas.

Hacían una contabilidad extraña: contabilizaban para fines de sus ganancias el costo de la ropa tal y como la recibían en aduana, más barata, y no tal como la vendían, más cara. En otras palabras, al no tomar en cuenta sus ventas finales podían estarse comiendo parte de las ganancias.

Incluso el juicio puede sentar jurisprudencia para las ganancias de empresas que importan.

Nissan y bancos, en la lista

Hay otros casos de contabilidad distinta de los impuestos al utilizar a sus matrices, donde podrían estar registrando menores ganancias para pagar impuestos por supuestas transferencias a sus casas matrices.

Allí está el caso de Nissan que está llevando un caso contra el SAT.

O están los casos de algunos bancos con matriz extranjera.

Acostumbrarse a sí pagar impuestos

Va siendo un mal negocio meterse a no pagar impuestos.

En México las empresas hacían sus cuentas. Veían los costos de entre pagar y no pagar impuestos, veían cuánto se ahorrarían o invertirían en abogados fiscales. De entrada, es una noción equivocada de la cultura empresarial de México el ver como una virtud el no pagar impuestos. Sí es de celebrarse que por fin el fisco vaya ganando en tribunales contra la industria encargada en no pagar al fisco, lo que los contribuyentes cautivos sí hacemos.

CCE aunque duela: es la inversión

Si México tiene indicadores macroeconómicos de estabilidad mejores que los de Brasil, como una inflación menor, una deuda pública menor, e incluso un PIB por habitante mayor que el de Brasil, entonces ¿por qué la economía sudamericana está creciendo a tasas de hasta siete por ciento?

Mario Sánchez, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, puso el dedo en la llaga: se debe a la falta de inversión en México.

La inversión en 2010 en Brasil va aumentando hasta en 20.6 por ciento, mientras en México apenas lo hace a ritmos de 4.4 por ciento. El CCE, con razón, pide alientos a la inversión, al mercado interno.

La cúpula empresarial propone cadenas productivas que integren a la planta con artículos de exportación. Más créditos empresariales. Ver sectores específicos con gran potencial. En fin, necesitamos vocación como país. Ya no somos la nación petrolera de antaño. Tenemos varios sectores con gran potencial, en las pymes, medianas y grandes empresas. Allí está el ejemplo de lo que hemos hecho en la industria automotriz, lo cual podría replicarse. Necesitamos mercado interno y facilidades para invertir.

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