La tercera, la vencida; ya pudo hacer examen de ingreso a la UNAM

Después de que en dos intentos hubo fallas que no le permitieron hacer la evaluación en línea, Estefanía logró presentarla, pero se perdió la foto de secundaria

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Fachada del CCH Naucalpan.

Estefanía tiene 14 años y sueña con estudiar en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Naucalpan.  

Para lograrlo, presentó el examen de ingreso en línea a la UNAM... ¡tres veces!

Las dos primeras fallaron por problemas técnicos. La tercera, aunque finalmente funcionó, le costó perderse un momento importante e irrepetible de su vida escolar.

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La primera vez no me apareció nada. Ni las preguntas, ni las casillas de respuestas. Nada. Estuve tres horas esperando frente a la pantalla y no me pudieron solucionar el problema”, recordó.

Por ello le reprogramaron su examen, pero aunque la segunda vez, el sistema logró cargar parte del contenido, volvió a fallar. 

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Estefanía, aspirante a ingresar al CCH Naucalpan.

Ya me aparecían las preguntas, pero la pantalla estaba a la mitad. Sólo respondí aproximadamente 89 preguntas porque no me dejaba avanzar más. Siempre se vio así, a la mitad. Me dijeron que era mi red, pero yo no creo que fuera eso porque nunca había tenido problemas”, contó.

Tras los dos intentos fallidos, le ofrecieron una tercera oportunidad. Esta vez, con una diferencia: debía trasladarse a las instalaciones de la UNAM en avenida del Imán, al sur de la Ciudad de México, para presentar el examen desde la propia institución.

Le avisaron apenas el jueves por la tarde que el viernes debía presentarse. Vive lejos y no tenía cómo llegar, pero se organizó, buscó apoyo y acudió.

Estefanía hizo la prueba en unas máquinas que les prestaron en el lugar, rodeada de otros aspirantes 

Sí había muchos más, éramos varios”, compartió.

LAS FALLAS NO CESARON PESE A ESTAR EN INSTALACIONES DE LA UNAM

Sin embargo, incluso en ese entorno supervisado, surgieron complicaciones

Los supervisores caminaban por detrás de nosotros y salían en la cámara. A mí me llegó una advertencia de que había terceras personas. Pero eran ellos. Y no podía hablar para explicarlo”, relató.

A pesar del estrés acumulado, Estefanía logró concentrarse: “Me daba pendiente, pero dije ‘ya, está bien, ya lo hice’. Intenté enfocarme en lo que había estudiado, aunque sí me costó trabajo porque ya estaba muy desgastada”, confesó.

Y es que ese mismo día también tenía otro compromiso importante: la toma de la foto grupal de su generación en la secundaria.

Me dio tristeza. Si el examen hubiera funcionado desde la primera vez, no me lo habría perdido”, lamentó.

Su experiencia le dejó una profunda sensación de injusticia pues no copió, no mintió y sólo trató de cumplir con lo que se le pedía.

Hoy, después de semanas de incertidumbre, siente que más que una herramienta de evaluación, el examen en línea se convirtió en un obstáculo que le quitó tiempo, tranquilidad y recuerdos que no van a regresar.

Es muy frustrante porque siento que no fue mi culpa y al final aunque estudié, me preparé y seguí la instrucciones terminé perjudicada”, concluyó.

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*mcam