Terror en el Casino Royale de Monterrey; los Zetas, detrás del atentado
Al no pagar la extorsión de 130 mil pesos semanales, un comando de sicarios cumplió su amenaza y prendió fuego al lugar
Un comando armado, presuntamente perteneciente al grupo delictivo Los Zetas, roció gasolina dentro del Casino Royale de Monterrey y provocó un incendio que dejó un saldo de 61 personas muertas.
Según las investigaciones, entre 13 y 16 hombres armados llegaron en al menos cuatro vehículos. Ocho de ellos ingresaron al inmueble, ubicado en la colonia San Jerónimo, mientras que el resto resguardó la entrada.
Funcionarios del gobierno de Nuevo León indicaron que el administrador del casino denunció una extorsión semanal de 130 mil pesos exigida por el grupo criminal.
Testigos estiman que en el momento del ataque había cerca de 100 personas dentro del establecimiento, entre empleados y clientes.
Labores de rescate y víctimas
Durante las labores de rescate se utilizó maquinaria pesada para derribar muros posteriores del inmueble. Algunas personas escaparon por la parte trasera del casino usando cuerdas.
Por la noche, se habían identificado 35 mujeres y 10 hombres entre los cuerpos recuperados. Ocho víctimas más no habían sido identificadas y se estimaba que aún había más cuerpos en el interior.

Detalles del ataque e investigaciones
El ataque ocurrió entre las 15:30 y 16:00 horas, y según los reportes, fue ejecutado en dos minutos con treinta segundos, luego de que los propietarios del casino incumplieran con los pagos exigidos.
El establecimiento estaba registrado a nombre de Atracciones y Emociones Vallarta S.A. de C.V. y CYMSA Corporation S.A. de C.V., cuyos representantes y miembros del consejo de administración tienen vínculos familiares con el exalcalde Alberto Madero Quiroga.
Según registros, el casino operaba con un amparo legal, luego de haber sido clausurado por la alcaldía en mayo de ese mismo año por irregularidades.
El verdadero propietario del Casino Royale fue identificado como Raúl Rocha Cantú.
Desarrollo del incendio y pánico
El comando roció gasolina sobre las máquinas de juego y alfombras, luego prendió fuego al lugar. Versiones indican que cerraron las puertas para impedir la salida.
Testigos describen escenas de caos, humo denso y estampidas humanas. “Adentro reinaba el caos. No se podía ver. Algunos no alcanzaron la salida y se derrumbaban a pocos metros de la puerta”, narraron los sobrevivientes.
Una mujer relató: “Escuché explosiones. Corrí para salvarme. Muchos quedaron pisoteados al intentar salir por las puertas de emergencia, que estaban bloqueadas”.

Reacción oficial y condena nacional
El presidente Felipe Calderón calificó el ataque como un “acto de barbarie y terror”. A través de redes sociales y un mensaje oficial, expresó su solidaridad con las víctimas y anunció que el crimen no quedará impune.
El Consejo de Seguridad Nacional, encabezado por Alejandro Poiré, indicó que el Gobierno Federal se mantendría presente en la zona.
La tragedia también provocó una reunión de emergencia entre Calderón y líderes de partidos y organismos empresariales, como Humberto Moreira, Manlio Fabio Beltrones, Gustavo Madero y Mario Sánchez Ruiz, para “cerrar filas contra la inseguridad”.
El contexto de violencia en Nuevo León
El estado vive una disputa sangrienta entre los cárteles del Golfo y Los Zetas, convertida en una guerra por el control del territorio y las rutas de trasiego de droga.
Bloqueos, secuestros, extorsiones y ejecuciones han generado un clima de terror y éxodo masivo entre empresarios y familias de alto poder adquisitivo hacia Estados Unidos.
Apoyo de la CNDH
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) abrió un expediente de atención victimológica de oficio. Su presidente, Raúl Plascencia Villanueva, se comunicó con su homóloga en Nuevo León, Minerva Martínez Garza, para coordinar asistencia jurídica, psicológica y médica para las víctimas y familiares.
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