Tener objetivos claros en la crianza de los hijos, la clave
La psicóloga y pedagoga Alicia Rábago ofrece en su libro 'Sin querer queriendo' una “canasta básica” con recomendaciones para evitar los errores que son tan comunes en los padres; pelear sobre qué generación es mejor lo único que hace es estorbar; lo ideal es complementar enseñanzas

CIUDAD DE MÉXICO.
Los papás de ahora son muy permisivos. Los papás de antes, por menos, ya habrían puesto en su lugar a su hijo. Ésas y otras frases similares han creado una competencia que más allá de sumar, resta, al hacer pensar que una generación de padres es mejor que otra.
Así lo considera la psicóloga y pedagoga Alicia Rábago, quien, en entrevista con Excélsior, afirmó: “Se debe aprender de las generaciones anteriores y también de las generaciones que están aquí y de las que están por llegar. Esta parte de pelear sobre qué generación —X, millennials o centennials— lo hizo mejor o ver si fue más fácil para él o ella, lo único que hace es estorbar, y lo ideal es complementarnos para retomar la red de apoyo parental que se ha perdido”.
En su reciente libro Sin querer queriendo, la especialista en inteligencia emocional ofrece a padres de familia una canasta básica que sirve para guiar a los hijos y evitar cometer errores que arrojan a la vida adulta a personas educadas desde los faltantes, intolerantes a la frustración e inmersos en la constante necesidad de pertenencia y respuesta a la presión social.
La inmediatez, la globalización y enterarte de todo en segundos requiere de mayor responsabilidad. Si escuchas a padres de generaciones anteriores incluso te dicen: ‘qué bueno que no había internet cuando yo era niño’. Y logramos entender que la red tiene mucho que ver en la educación, en la autoestima”, dijo Rábago, quien sumó en su tercer libro la canasta básica que pretende evitar esos errores como padres.
El objetivo no es que te quieran, los hijos no resuelven nuestros problemas, no lo sufras, mejor disfrútalo y tener claro cuáles son los objetivos al criar a los hijos son algunos de los puntos de esa canasta básica con la que —destacó— se educa en todas las áreas.
Hizo hincapié en no perder de vista el objetivo que se tiene con los hijos. “Si tenemos claro el objetivo en cualquier tema de su desarrollo, ni la presión social, los conflictos propios de la adolescencia o los faltantes que tuviste en tu infancia harán que te desvíes”.
En 13 errores que se cometen sin querer queriendo, Rábago puso en su libro ejemplos de situaciones que parecen conflictuar el desempeño como padres y en cada uno dejó claro cómo podemos guiar a los menores, principalmente a los infantes, pues, aunque subrayó que “en todo momento debemos estar presentes en la vida de los hijos”, es en la infancia y adolescencia cuando se pueden potencializar las bases que impedirán que factores externos los hagan perder el rumbo.
Situaciones comunes, como el acercamiento a adicciones, ponen en jaque a padres e hijos. ¿Cuántas veces ha escuchado: “Una probadita de cerveza”, “mejor que tome estando conmigo que con otras personas.”
Ante ello, la psicóloga, que cuenta con más de 28 años de experiencia en el área, indicó: “En ningún lado dice que tienes que enseñar a tu hijo a beber. No satanizo el alcohol, pero sí tengo claro que, en lugar de beneficiarlos, los estamos perjudicando”.
En plática con El Periódico de la Vida Nacional, recalcó que “está comprobado que en la adolescencia el cerebro no está completamente desarrollado y es más fácil caer en adicciones. Se está formando la parte prefrontal del cerebro, que es la que toma decisiones, y como padres, mientras esa parte no esté completamente desarrollada, asumimos el papel de la parte prefrontal”.
Además, cuestionó la necesidad de acercarlos a algo que legalmente no es correcto, que no hay necesidad de beber antes de la mayoría de edad y que quizás en algún momento, por toda esta presión social lo hará, pero entre más tiempo tarde, es mejor.
Si como papás hacemos eso, damos un mensaje erróneo. “Ellos se preguntarán, ¿por qué es malo si mi papá me lo está dando?”.
Sin embargo, puntualizó que es necesario hablar de todos los temas y riesgos acerca de las adicciones.
En casos como ésos se debe tener siempre presente el ECO.

Éste es el tercer libro que lanza la psicóloga y pedagoga para ayudar a los padres de familia.
En Sin querer queriendo, la especialista en inteligencia emocional indicó que para todas las etapas de vida y en problemas que se presenten los padres deben volver al ECO.
Con ese acrónimo se refiere a Estar, Observar y Conocer. Debería formarse como EOC, pero ella acomodó las iniciales de cada verbo de tal modo que los padres recuerden que somos eco en la vida de los hijos.
También es frecuente dar mucho; para ello, especificó en el libro que dar mucho, les enseña poco. “Caminamos hacia formar jóvenes que han perdido la noción del esfuerzo”, alertó.
Se vive un uso excesivo de gadgets, con la idea de que darles muchas cosas, materialmente hablando, ayuda, pero, al contrario, darles mucho enseña poco, aseveró Rábago. Pocos padres se detienen a pensar cómo poner límites, en qué momento hacerlo y con qué fin lo harán, dijo.
A lo largo del libro se desarrolla cómo enseñar a tus hijos a decir que no. Si trabajas en la autoestima y trabajas en que se conozca, que vea sus fortalezas, le enseñas a tomar mejores decisiones”, puntualizó Rábago.
Es importante —dijo— detenerse en ello, ya que “trabajar en ese autoconocimiento te lleva a enseñar a un niño a decir: no, no te traiciones, trabaja en ti, cuídate. Además, al hacer todo esto contigo, seguramente lo harás con los demás”.
Recordó que es un aprendizaje, pero “no hay que educar desde los faltantes, porque en este querer no cometer los errores que crees que cometieron tus padres contigo te vayas al otro péndulo”.
Ahora, si al leer el libro o esta nota, usted se pregunta qué hacer si ya cometió muchos errores, Rábago aseveró: “Siempre hay solución, siempre hay momentos para darte cuenta y, en lugar de actuar por miedo, empieza a hacerlo por convencimiento”.
Esto aplica en todos los puntos de la canasta básica que ofreció. Además de los antes mencionados, sumó: Nadie es perfecto, los hijos son personas independientes, enséñalos a quererse y respetarse, confía en lo que hiciste y no tengas miedo de asumir la responsabilidad.
Muchos de los puntos de la canasta básica es: date cuenta de que esto sí es necesario, tienes que estar, tienes que convivir, tienes que conocer, tienes que pensar que no eres perfecto, tienes que pensar que tus hijos no vienen a cumplir tus expectativas, que ellos traen las suyas, son seres independientes... puntos clave que, si los tienes siempre en mente, harán más fácil la relación con tus hijos, y entonces sí, con los años, ya vendrá cuánto te quieren y la gran relación que tienen”, especificó la psicóloga.
Recomendó que siempre que surja incertidumbre, los padres se pregunten: ¿por qué lo hago, por presión social, porque lo necesita, porque yo lo quiero o porque es el objetivo y trabajo por él?
Agregó un recordatorio: “Tus hijos son el proyecto más importante que tienes. Sin duda, nos vamos a equivocar en algún momento y una de las cosas que manejo como premisa es: no te preocupes, nadie es perfecto y podemos recalcular”.
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