Así informó Excélsior la noche de Iguala; los primeros reportes y 'Los Avispones'

Excélsior detalló los primeros incidentes de esa noche, señalando que ¡aproximadamente a las 21:30 horas del viernes, un grupo de estudiantes de la normal rural fue interceptado'

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El 28 de septiembre de 2014, el periódico Excélsior relató en detalle los violentos acontecimientos que estremecieron a México en Iguala, Guerrero, la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de ese año. Lo que parecía ser una intervención de las autoridades municipales se convirtió en un episodio trágico que dejó seis muertos y más de 20 heridos, incluyendo estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa y un joven futbolista de 15 años, integrante del equipo Los Avispones de Chilpancingo.

Excélsior detalló los primeros incidentes de esa noche, señalando que "aproximadamente a las 21:30 horas del viernes, un grupo de estudiantes de la normal rural fue interceptado por policías preventivos municipales de Iguala cuando tomaron tres camiones de la central de autobuses para regresar a su escuela". Según los reportes, los estudiantes "fueron alcanzados por los municipales, quienes presuntamente accionaron sus armas contra los vehículos".

Lee aquí la nota original del 28 de septtiembre de 2014

La violencia dejó marcas visibles en la ciudad. Uno de los autobuses de los normalistas "llegó hasta las instalaciones del nuevo Palacio de Justicia, donde quedó con las ventanas rotas, piedras en su interior y 11 prendas de vestir ensangrentadas en las inmediaciones". El escenario fue descrito con crudeza: "El MP localizó tres autobuses, una camioneta y otros vehículos, todos con impactos de arma de fuego", una de las tantas pruebas del ataque que sufrió el grupo de estudiantes.

Aproximadamente a las 24:00 horas, un nuevo ataque ocurrió en la carretera federal Iguala-Chilpancingo, esta vez contra un autobús turístico que transportaba al equipo juvenil Los Avispones de Chilpancingo. Como consecuencia, falleció el futbolista David Josué y una mujer identificada como Blanca Montiel. Excélsior lamentaba lo sucedido y reportaba que "el chofer del autobús también resultó herido, falleciendo más tarde en el hospital".

La magnitud de los ataques ya comenzaba a tomar forma con los primeros reportes: "En total, seis personas murieron y al menos 20 resultaron heridas en los enfrentamientos, incluidos dos normalistas de Ayotzinapa y el joven futbolista". Sin embargo, el periódico señalaba que la CNDH informó que eran "siete los muertos confirmados en Iguala".

El reporte también incluyó una nota que haría eco en la memoria de todo el país: "Militares encontraron el cuerpo de un hombre desollado en el Periférico Norte". Este descubrimiento se sumaba a las escenas de horror y reforzaba las sospechas de que los hechos violentos podrían tener consecuencias aún más graves.

Contexto y primeras reacciones

Además de los enfrentamientos, Excélsior también documentó las primeras reacciones de las autoridades locales y nacionales. El entonces procurador general de justicia de Guerrero, Iñaky Blanco Cabrera, reconoció que "la principal línea de investigación que se sigue es el uso excesivo de la fuerza pública". Mientras tanto, el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, condenaba los hechos, ordenando "una investigación puntual, clara y con estricto apego a la legalidad".

Los informes iniciales del Ministerio Público se centraron en tomar declaraciones a los testigos y asegurar las pruebas, mientras se coordinaban acciones para garantizar la seguridad en Iguala. Excélsior citaba al secretario de Gobierno, quien aseguraba que "se había atendido a todos los lesionados y a sus familiares", en un intento de calmar la creciente preocupación social.

Edición Excélsior impreso en PDF, 28 de septiembre de 2014

El periódico también destacó que "Lázaro Mazón, secretario de Salud de Guerrero, supervisaba personalmente la atención a los heridos en el Hospital General de Iguala", mientras Ramón Navarrete, titular de Derechos Humanos en Guerrero, ordenaba la presencia de "diez visitadores que tomaran las declaraciones de los normalistas y las víctimas". Los testimonios recolectados en esa noche y madrugada serían clave para entender la magnitud de lo sucedido.

Otra vez Ayotzinapa

En 2014, Excélsior también hizo un recuento de incidentes previos, señalando que no era la primera vez que los estudiantes de Ayotzinapa enfrentaban la represión violenta. "En 2011, dos alumnos de la normal, Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, murieron en un enfrentamiento con la policía estatal de Guerrero durante una protesta en la Autopista del Sol". Este recordatorio subrayaba la histórica tensión entre las fuerzas del estado y los estudiantes de Ayotzinapa.

“El ataque fue premeditado”

Uno de los elementos más impactantes que recogió Excélsior fue la declaración de los estudiantes sobrevivientes, quienes aseguraban que "los ataques fueron premeditados contra los alumnos que estaban en Iguala para realizar una brigada de 'boteo'". Los normalistas describieron cómo "los tres autobuses en los que viajaban fueron atacados por policías encapuchados", lo que desató el horror y la confusión. La incertidumbre era enorme, ya que "además de los tres jóvenes fallecidos, estimaban que 25 de sus compañeros estaban detenidos y otro número indeterminado, desaparecido".

La cobertura fotográfica de Excélsior también aportaba un poderoso contexto visual a los informes. Una de las imágenes más conmovedoras mostraba a un familiar llorando sobre el féretro de David Josué, el joven jugador de Los Avispones, junto a sus zapatos de fútbol, un símbolo del dolor que había causado el ataque. Otras fotos retrataban las protestas en Chilpancingo, donde estudiantes y familiares exigían justicia, levantando pancartas y alzando sus voces contra la violencia estatal.

Diez años después

A una década de aquellos trágicos hechos, el reporte inicial de Excélsior sigue siendo un documento clave para entender las primeras horas de confusión, dolor y búsqueda de justicia. Lo que comenzó como una serie de enfrentamientos armados entre estudiantes y policías municipales se transformó en un caso emblemático de desaparición forzada y violencia estatal en México, cuyos ecos resuenan hasta el día de hoy.

Los avispones, daño colateral

La historia de los Avispones de Chilpancingo está directamente vinculada con la trágica noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, cuando fueron víctimas de un ataque que coincidió con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Esa noche, los Avispones, un equipo juvenil de futbol, regresaba a Chilpancingo después de un partido, cuando fueron atacados a balazos en un aparente error. Los agresores, quienes confundieron su autobús con el de los estudiantes, dispararon indiscriminadamente, dejando a varios jugadores heridos y provocando la muerte de David Josué García Evangelista y del conductor del autobús, Víctor Manuel Lugo Ortiz.

Este ataque, que sucedió en paralelo al incidente de los normalistas, ha sido descrito como un episodio olvidado en comparación con la atención internacional que recibió la desaparición de los 43 estudiantes. Las familias de los jugadores han señalado que, aunque recibieron apoyo inicial de las autoridades, este fue disminuyendo con el tiempo, y la mayoría de los afectados aún esperan reparaciones completas. Además, se ha denunciado que personas ajenas al ataque han recibido ayudas gubernamentales, lo que ha causado indignación entre los verdaderos afectados.

A pesar de la gravedad del incidente, los Avispones han sido considerados "las otras víctimas" de la noche de Iguala, un episodio que sigue marcado por el dolor y las secuelas físicas y emocionales para los jugadores y sus familias.

N. de la R. El ataque de Iguala en 2014 es uno de los episodios más graves en la historia reciente de México, pues desembocó en la desaparición de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, un caso que generó protestas a nivel nacional e internacional. El gobierno federal, a través de la entonces Procuraduría General de la República (PGR), presentó varias hipótesis, aunque la más conocida fue la llamada "verdad histórica", que sostenía que los estudiantes fueron entregados a un grupo criminal, Guerreros Unidos, quienes los asesinaron e incineraron. Sin embargo, esta versión ha sido fuertemente cuestionada por organizaciones de derechos humanos y expertos independientes. En 2022, la Comisión para la Verdad y el Acceso a la Justicia en el caso Ayotzinapa (COVAJ) presentó un informe preliminar que concluyó que fue un "crimen de Estado" y que las autoridades participaron activamente o encubrieron los hechos. Desde entonces, han surgido nuevos datos y detenciones, incluyendo la del ex procurador Jesús Murillo Karam.

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