Excélsior recoge testimonios de afectados por la pandemia
Los mexicanos que piden apoyo psicológico tienen más miedo al desempleo que al contagio

CIUDAD DE MÉXICO.
En los call center que se habilitaron para atender la salud mental de los mexicanos durante esta emergencia sanitaria por COVID-19 casi en ninguna de las llamadas recibidas se refiere un miedo a contagiar la enfermedad; las causas que están generando estrés, ansiedad o depresión en cientos de mexicanos que piden asesoría psicológica, está directamente relacionada con el desempleo, disminución de ingresos o la imposibilidad de encontrar los medios para llevar un sustento a sus casas.
Autoridades de Salud federal revelaron el viernes que han recibido dos mil 900 llamadas relacionadas con problemas de ansiedad, estrés o conflictos laborales. en tan sólo una semana.
En los mapas satelitales se observa la caída de la movilidad urbana hasta en 65% por la contingencia, pero en los estados de cuenta, hipotecas, renta, recibos de pago, el flujo de las deudas y compromisos económicos de las familias van en aumento.
En cada una de las 462 llamadas que Aldo Reyes y el equipo de psicólogos recibieron del 21 de marzo al 5 de abril, escuchan mucha preocupación. Sin dudarlo, asegura que la razón más común para buscar asesoría es enfrentarse a una realidad en la que se vive al día, sin ahorros, con deudas y sin medios para conseguir dinero.
Este golpe económico a las familias mexicanas, además llega en un escenario en el que la única certeza es el decreto de la Secretaría de Salud del 31 de marzo, que suspende temporalmente las actividades laborales, excepto las esenciales, como medida para evitar un contagio acelerado que rebase la capacidad hospitalaria.
“Me dicen que tienen dificultades para dormir, no están comiendo bien, tienen que pagar la renta, deudas, alimentación y no visualizan la posibilidad de solventarlos”, dice Aldo Reyes Rivera, coordinador del Proyecto sobre Salud Mental, la línea de orientación psicológica, y del Observatorio de la Salud Mental por parte de la organización Ondhas A.C.
En medio de la contingencia y en las últimas tres semanas (del 13 de marzo al 6 de abril) se perdieron 346 mil 878 empleos, más que todos los generados durante el 2019, de acuerdo con la Secretaría del Trabajo.
Entre los empleos formales perdidos están el de Carlos y 15 de sus compañeros. El viernes 3 de abril los despidieron de la empresa de logística en la que laboraban. Cuando contesta sobre su situación, ni siquiera consigue verbalizar sus sentimientos, sólo se limpia las lágrimas y da una breve respuesta, “los dueños no aguantaron ni una quincena, sólo vieron por sus propios intereses. Estamos solos”.
Nueve de cada 10 llamadas que Aldo Reyes recibe son de mujeres, porque socialmente sólo está permitido este tipo de emociones asociadas a la vulnerabilidad en ellas: tristeza, ansiedad, miedo. “Lo que está llevando a los hombres a encontrar salidas poco saludables como consumo de sustancias o agresividad”.
“Incluso muchos hombres pueden llegar a sentir vergüenza, en esta dinámica de precarización laboral. Tenemos que sensibilizarnos y cambiar el discurso por uno en el que verdaderamente seamos fuertes por asumir nuestra emocionalidad, y sobre todo, compartirla con personas de nuestra confianza, porque la incertidumbre también merece la pena ser puesta fuera”, asegura Alejandro Barroso Martínez, doctor en ciencias en salud colectiva por la UAM Xochimilco.
Esta crisis económica generada por el COVID-19 a nivel mundial, sólo es comparada por el FMI con la Gran Depresión de los años 30. Mientras que Naciones Unidas prevé que sea la crisis más severa desde la Segunda Guerra Mundial y a la pérdida de 195 millones de empleos entre abril y junio.
Ahora todos esos escalofriantes relatos comienzan a cobrar sentido en aquellos jóvenes que, como José Ignacio Montero Viera, no vivieron las guerras mundiales del siglo pasado. Él fue una de las primeras víctimas de desempleo en el mundo a consecuencia del COVID-19 que enfrentan casi 200 países, porque la ciudad en la que habita, Madrid, fue de las más golpeadas. Hoy, sin la certidumbre de un ingreso laboral, continúan los gastos por la renta del departamento de 500 euros y las vacunas y los siete pañales que usa diario su hijo de cuatro meses, nacionalizado mexicano.
En la escuela de idiomas en la que trabajaba, a mediados de marzo le llamaron para avisarle que sería imposible mantener su salario.
“Nosotros, los jóvenes, quienes no vivimos esas guerras, no sabíamos qué era sentir que todo aquello que creías seguro se puede desmoronar de un día para el otro. El mayor desafío siendo padre es mantener la cabeza fría para poder pensar cómo proveer a tu bebé de lo que necesita. Para mí, mi hijo Darío es mi gran motivación para seguir luchando”, afirma José Ignacio.
Sebastián Miralles, Managing Partner en Tempest Capital y Chartered Financial Analyst por el CFA Institute, explica que son abismales las consecuencias económicas para países de primer mundo y emergentes, como México, porque los primeros tienen mayor capacidad de recaudación fiscal para sortear este tipo de crisis y de subsanar si adquiere una mayor deuda interna; mientras que naciones latinoamericanas, que viven al día, al endeudarse podrían caer en devaluaciones, inflación y baja calificación crediticia.
Para mexicanos radicados en Ámsterdam, Holanda; Montreal, Canadá o Michigan, Estados Unidos, su preocupación no está en cómo lograrán superar esta crisis, a pesar de que ya también perdieron o suspendieron sus empleos, sino en cómo podrán apoyar a sus familias o a pequeños productores.
A Mario Barrios lo tranquiliza haber destinado 40% de su sueldo a impuestos en Ámsterdam, como chef ejecutivo, pues ahora con esa fuerte recaudación fiscal en Holanda se puede proteger a sus ciudadanos, para impedir que se vaya a la quiebra. “No es algo que nos regalan, trabajamos por esto”. Cuando acabe la cuarentena importará solamente vajillas mexicanas para poder apoyar a que los pequeños productores generen algo de ingresos.
Santiago Iguarán, periodista mexicano desplazado viviendo en Montreal; quien ya recibe 2 mil 400 dólares canadienses por parte del Estado por desempleo, para poder pagar renta y servicios básicos; sólo piensa en cómo va a enviar dinero a sus padres adultos mayores en México. Esta historia se repite con Victoria Corona. A pesar de que ya perdió uno de sus dos empleos en las últimas dos semanas en Michigan, su verdadera preocupación es su hermana, quien vive en el Estado de México, tiene dos niños y se dedicaba a bienes raíces, una de las áreas laborales más golpeadas.
“Sabes la desesperación que siento en pensar cómo conseguirá el dinero para alquiler, comida”, dice Victoria.
Edgar Osuna es dueño de una escuela Montessori y sólo tiene resuelto el pago al 100% de 20 maestras durante las próximas dos quincenas y eso echándole mano a ahorros, porque las colegiaturas en abril se desplomaron 70%.
“Me agüita muchísimo, porque muchas de las maestras son cabeza de familia y están haciendo un trabajo ejemplar con los niños desde su casa para salvar el año escolar. El compromiso de ellas con los niños ahí está, pero el dinero no”, lamenta.
En su empresa Coaz Publicidad, Karina Vaquero y su hermana Karla tienen contratados a 22 empleados, a quienes podrán pagarles sólo dos quincenas, si las labores no se reactivan.
“Lo que más nos preocupa es dejar desamparados a los trabajadores, porque todos tienen hijos. Lo que podemos aguantar con la nómina, ya haciendo descuentos y bajando a todos el sueldo a seis mil, incluidas nosotras, es máximo a mayo”, explica.
A José Armando Villlarreal la realidad lo alcanzó desde marzo. Desde el día uno de la contingencia, los hoteles dejaron de pedir los productos orgánicos para la piel, que elaboraba desde su pequeña empresa Salud y Vida Natura. Los ingresos que obtenía no sólo son sustento de 10 familias, que emplea, sino que representan los 40 mil pesos mensuales de gastos médicos de su hermana Laura, quien padece Distrofia Simpática Refleja Tipo 2 Generalizado.
En México, sólo tres personas tienen esta enfermedad, y el pago de su tratamiento es indispensable para salvar la vida de Laura, por lo que José Armando comenzó la producción de un spray antibacterial, llamado Klean Spray, en el que tiene puestas todas sus esperanzas, de que se comercialice.
“Si en México aplica una política de cuarentena estricta con duración, incluso, de pocos meses, no hay manera de no caer en una profunda depresión económica. Se trata de desnutrición, familias que no podrán costear siquiera los tratamientos de enfermedades curables. Sin considerar la inestabilidad política y social que puede desencadenarse. Existe una falsa narrativa de que se trata de vidas humanas vs. economía”, señaló.
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