Comensales viven con miedo; atracos en restaurantes

Clientes, dueños y meseros tienen temor de ser asaltados; acusan falta de seguridad en los negocios

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Comensales viven con miedo; atracos en restaurantes

CIUDAD DE MÉXICO.

Ante los constantes asaltos que se cometen, comensales y restauranteros viven con tal desconfianza, que la sola presencia de vendedores, repartidores y hasta de los mismos clientes se ha convertido en motivo de alerta.

Excélsior documentó casos de restaurantes que han sido asaltados dos o más veces en cuestión de semanas, y de empresarios que han sufrido asaltos en más de una sucursal.

La constante es que los delincuentes los tenían bien estudiados, pues al entrar en el lugar demostraron que conocían a la perfección los movimientos de los empleados, dónde guardaban el dinero, los objetos de valor y cuáles eran las pertenencias que los clientes llevaban consigo.

“Son delincuentes que primero acuden a la sucursal, ven en dónde guardamos las cosas y luego hacen el atraco”, afirmó José, encargado de un café ubicado en la delegación Benito Juárez.

El local de la colonia Narvarte Oriente fue robado en dos ocasiones en menos de tres meses durante 2018.

La primera vez que sucedió el asalto, estaban a punto de cerrar, recordó José, cuando entraron cuatro delincuentes, uno de los cuales bajó la cortina del café para que ningún trabajador pudiera escapar.

Mientras mantenían a los empleados pecho tierra con una pistola apuntándoles a la cabeza, otro amenazaba a la propietaria.

“Se agarraron del cuello a la dueña y le dijeron que sabían dónde teníamos el dinero, inclusive conocían  dónde guardamos nuestras mochilas como personal”, reveló José.

Luego del segundo asalto, en el café prohibieron el paso a los vendedores que llegaban ofreciendo cupcakes o paletas. José ahora vigila mucho más a los comensales que consumen poco o que están inspeccionando las cámaras de seguridad del café y los aparatos electrónicos que tienen sobre la mesa otros clientes.

Esa misma percepción de que los delincuentes estudian los lugares antes de asaltarlos la tuvo Luis, luego de revisar las grabaciones del robo que sufrió hace unas semanas en una de sus pizzerías en la delegación Miguel Hidalgo.

Sin embargo, a diferencia de José, cree que los delincuentes podrían infiltrarse a través de repartidores solicitados por los clientes por medio de aplicaciones celulares, pues llegan hasta el mostrador del restaurante para llevarse los pedidos y no están claros los controles de seguridad de las empresas a la hora de contratarlos.

En las grabaciones del robo, Luis detectó que momentos antes del incidente recibió en la pizzería tres pedidos muy seguidos de las nuevas apps. Uno de los jóvenes dijo representar a Rappi,  una de estas aplicaciones móviles, pero llegó sin uniforme y se quedó viendo hacia las cámaras. También miraba hacia las mesas para ver cuántos comensales había y los celulares que tenían.

“Creo que los asaltantes sí podrían operar con los famosos halcones que dan los pitazos, porque operan bien, demasiado rápido. Saben cómo llegar y cómo amagar”, explicó Luis, quien consultó a una empresa privada para poder reforzar la seguridad de sus pizzerías.

En este año, dos de las pizzerías de Luis han sido asaltadas, una ubicada en la delegación Miguel Hidalgo y otra en Benito Juárez.

EN EL LIMBO...

La magnitud de los asaltos a restaurantes es un enigma, pues actualmente no existe como tal una tipificación de este delito, y cada vez que se registra un asalto puede quedar registrado como robo a negocio, pero si sólo es contra los comensales y los dueños del lugar, quedará como robo a transeúnte, asegura Francisco Rivas, director general del Observatorio Nacional Ciudadano.

“Un mismo delito va a registrarse dependiendo del Ministerio Público que lo atienda. Si yo estoy comiendo en un restaurante en la parte de afuera y llegan y me asaltan, me quitan el celular y el reloj, podría quedar asentado en el acta como robo a transeúnte en vía pública”, añade.

Los estados que han tenido mayor registro por robo a negocios, con 5 mil 182 carpetas abiertas ante un Ministerio Público de enero a mayo de 2018, son Ciudad de México, Baja California, Jalisco, Guanajuato, Estado de México, Quintana Roo, Puebla, Nuevo León y Tabasco.

Mientras que las cifras de robo a transeúntes, con cuatro mil 862, las encabezan Estado de México, Ciudad de México, Jalisco, Baja California, Tabasco, Aguascalientes, Querétaro, Nuevo León y Puebla, según el reporte del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

“No podemos aceptar como sociedad, como ciudadanía, ser víctimas de éste o de cualquier otro delito. Esta manera en la que los delincuentes entran a un restaurante es una deformación de los controles de seguridad”, afirmó Luis Wertman, presidente del Consejo Ciudadano de la Ciudad de México, representante de la entidad con más robos a negocios en el país.

Modus operandi

Así como los restauranteros y locatarios han detectado que los delincuentes estudiaron minuciosamente el perímetro antes de cometer los asaltos, los comensales también coinciden en que los rateros tienen un modus operandi.

Las víctimas entrevistadas refirieron que llegaron siempre entre tres y cuatro asaltantes, jóvenes en sus veintitantos años, que primero entraron al lugar saludando como cualquier otro comensal, que se presentaron armados y que los robos se consumaron con violencia y en un par de minutos.

“Fue muy rápido, ellos entraron como clientes saludando y diciendo buenas noches, cuando de repente, a la mitad del lugar, empezaron a gritar que esto era un asalto y que los comensales les dieran todo lo que traían”, recordó Alfonso, encargado de una pizzería.

En algunos de los testimonios las víctimas comentaron que los asaltantes les pidieron tirarse al suelo para evitar que les vieran el rostro, sin importar si sus mesas estaban acomodadas en la vía pública sobre la banqueta, en otras ocasiones sólo les gritaban que miraran hacia la mesa, pero en todas las entrevistas los comensales refirieron que los delincuentes llegaron con pistolas.

“Cuando giré la cara, me encontré con un tipo encañonándome la cabeza, y exigía que le entregara mi celular, reloj y mi cartera; no lo podía creer estaba en un lugar donde me sentía seguro con mi esposa y mi hija y de un momento a otro estábamos en peligro”, recordó José Ruiz, quien el pasado 21 de julio se encontraba con su familia comiendo enToks de la avenida central, entre los municipios de Ecatepec y Nezahualcóyotl, Estado de México.

Otra constante en las entrevistas fue la lenta respuesta al llamado de auxilio de las víctimas, pues mientras que cada vez están más organizados y armados los asaltantes, las autoridades, en algunos casos, aparecieron hasta 20 minutos después de consumado el delito, como le sucedió a Paty, una cocinera, quien tuvo que esperar una tercera patrulla que atendiera su caso y el de los comensales afectados.

“La primera patrulla apareció 20 minutos después del robo en el restaurante que trabaja, pero llegó sin tomar nota de sus declaraciones y aunque dijo que iban a dar la vuelta en el perímetro, ya jamás regresó”, cuenta Camila, quien hace tan sólo diez días vio desde la barra cómo se metieron a robar a los clientes de su cafetería.

Robos se expanden a otras entidades

El presidente de la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño (Canacope), Eirk Navarro, asegura que en lo que va de este año suman 20 atracos contra agremiados en Puebla, principalmente en zonas como el Centro Histórico, La Paz, San Baltazar, San Manuel y Margaritas.

Destacó que debido a que los restauranteros han invertido en mejorar la seguridad de sus establecimientos, se ha reducido la incidencia de 13 atracos diarios a comercio que se registró en 2017, aunque sigue siendo un problema que afecta al comercio. En ese sentido señaló que alrededor de 600 de sus agremiados ya instalaron cámaras de videovigilancia y botones de alertamiento con la finalidad de proteger sus negocios.

En Jalisco, este crimen también se ha hecho presente.

“Estábamos en el restaurante, vimos entrar a dos hombres. Estábamos en la primera mesa del lugar. Se dirigen a nosotros con pistola en mano, a mi acompañante, apuntándole en la espalda le piden la cartera y el reloj. Nosotros pensamos que se trataba de una broma”, dijo Yessica.

De acuerdo con la víctima, los criminales les exigieron dirigirse a la cocina y “una persona se queda en la puerta de la cocina mientras que el otro va por el resto de los comensales a hacer lo mismo, pedirles sus pertenencias, lo mismo hace con el gerente y el cajero del lugar. Una vez que terminaron con todos los comensales, nos piden irnos a la segunda planta que estaba desalojada, como bodega.

“Transcurrieron fácil 20 minutos, yo seguía pensando que no era real. Pude haber denunciado, sin embargo, fui convencida o influenciada de no hacerlo; por temor lo dejé pasar y no lo hice”, contó Yessica.

Con información de Abraham Nava, Ángeles Velasco, Fernando Pérez Corona y Adriana Luna

Coinciden en forma de operar

  • Los asaltantes llegan en grupos de tres o cuatro personas.
  • Arriban al lugar como cualquier otro comensal y comienzan a ver los artículos de valor que tienen los clientes sobre sus mesas.
  • La mayoría son jóvenes; aparentan tener menos de treinta años, de acuerdo con las víctimas.
  • Los criminales les exigen a los comensales que vean hacia la mesa o en otra dirección y depositen sus pertenencias en una bolsa.
  • Los robos se cometen en cuestión de minutos.
  • Todos los delincuentes van armados con pistola.
  • De acuerdo con comensales y restauranteros, las autoridades  no están preparadas para atender estos crímenes, pues llegan varios minutos después de los hechos.
  • De acuerdo con víctimas, restauranteros y testigos de los asaltos a restaurantes entrevistados por Excélsior, los ladrones tienen un peculiar modus operandi:
  • Además, clientes y dueños de restauranteros alertan por el aumento de carteristas, quienes aprovechan la distracción de los comensales para robar bolsas y carteras de los percheros.