Caminos de sangre: la creciente inseguridad doblega al transporte de carga

Trampas, robos y secuestros colocan a los transportistas en el epicentro de la crisis de inseguridad en carreteras mexicanas

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Transportista conduce un tráiler en una carretera con alto tráfico vehicular, expresando preocupación ante los riesgos cotidianos. Al fondo, se observan autos detenidos y un tráiler amarillo frente a una caseta, simbolizando la inseguridad en las vías mexicanas y los constantes bloqueos que enfrentan los operadores.
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Vehículos pesados circulan por una autopista federal en México con conos naranjas y señalización preventiva a la derecha. Se observa tráfico mixto entre camiones, camionetas y automóviles. La imagen refleja el tránsito diario en rutas vulnerables a delitos, representando el contexto inseguro para el transporte de carga.
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Hombre de cabello canoso y barba corta, vestido con camiseta negra, comparte su testimonio en el interior de una bodega. Está de pie junto a una camioneta blanca y cajas con mercancía. La imagen representa a un transportista que ha sido víctima de violencia en carreteras mexicanas y simboliza el impacto humano del delito.
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Interior de una camioneta donde un transportista sostiene un celular con una noticia relacionada a la violencia en carreteras. Se observa el volante, el tablero y la mano del conductor. Esta imagen refleja cómo los operadores recurren a redes sociales y dispositivos móviles para informarse y protegerse ante la falta de respuesta oficial.
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Vista desde un vehículo hacia una pipa de combustible circulando por una autopista mexicana. Se observan otros camiones y automóviles en la vía, así como señalizaciones y divisiones de concreto. La escena representa una de las rutas más peligrosas para el transporte de carga debido a robos y ataques frecuentes.
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Tráiler de doble remolque en movimiento por una carretera de alta velocidad en México. La imagen, con efecto de velocidad, muestra la urgencia y vulnerabilidad de los operadores en rutas peligrosas. El entorno urbano y la presencia de otros vehículos reflejan las condiciones reales del transporte de carga.
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En diferentes carreteras del país, la delincuencia acecha a cualquier hora del día; láseres que deslumbran el camino, trampas ponchallantas, piedras lanzadas, y retenes falsos con sujetos armados que actúan en segundos. La crisis de inseguridad en el transporte de carga no da tregua. 

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Transportista se encomienda frente a una figura religiosa dentro de una pequeña capilla vial. Del otro lado del cristal, con expresión solemne, reza antes de continuar su trayecto. Esta imagen representa cómo la fe se convierte en protección espiritual para miles de operadores que enfrentan peligro constante en carretera.

Para los transportistas ejercer su trabajo no es seguro, en cada viaje se sortean la vida y salen con temor de enfrentarse a cerrones, robos, amenazas y persecuciones. Encomendados a Dios o a la Virgen de Guadalupe los transportistas recorren diariamente caminos de sangre.

Sale uno con temor y si vas a conducir pues con los vidrios arriba porque no sabes si en algún semáforo o cualquier lugar ya te estén esperando, te intercepten o te bajen”, expresó Saúl Valencia, transportista del Estado de México al equipo de Investigaciones Excélsior.

Cada kilómetro, una trampa mortal

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Infografía que muestra en rojo los estados de Sinaloa, Zacatecas y Puebla como los de mayor incidencia de robos violentos a vehículos, según datos de la AMIS. Acompañada de un mensaje que señala que el 57% de los robos se cometen con violencia. Es una herramienta visual clave para entender la geografía delictiva en México.

De acuerdo con la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), en lo que va del año, el Estado de México lidera la lista de mayor número de robos de unidades de equipo pesado, le siguen Puebla, Guanajuato, Veracruz y Jalisco.

Aunque son las carreteras que conectan estas entidades las que ponen en alerta a los transportistas, de acuerdo con Miguelina López Hernández, delegada de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR) en Veracruz, se trata de la Autopista Arco Norte en el Estado de México, la carretera Amozoc - La Esperanza en Puebla y la carretera San Luis Potosí - Matehuala en San Luís Potosí.

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Tráiler rojo de gran tamaño circulando a alta velocidad por una autopista mexicana, captado en movimiento. La toma transmite la sensación de prisa y vulnerabilidad, con un entorno despejado y cielo parcialmente nublado. La imagen enfatiza la constante exposición al peligro de los operadores, incluso durante el día.

Según la AMIS, en el último año, 57% de los robos de vehículos se cometieron con violencia, la mayoría se concentra en Sinaloa, Zacatecas y Puebla. Se estima que anualmente las empresas pierden más de 400 millones de dólares por estos delitos, los cuales no solo afectan la economía de las empresas, sino también pone en riesgo el abasto de diferentes productos como perfumería, vinos y licores, electrónicos, electrodomésticos, ropa y calzado.

La asociación identificó que las submarcas de equipo pesado más robadas en el país son Kenworth, Freightliner, Mercedes Benz e International. 

Transportistas, víctimas de su trabajo

El verdadero terror de los transportistas es su propio trabajo, pues ya no solo se roban los vehículos o la mercancía, ahora ellos son también víctimas de secuestro.

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Hombre de cabello canoso y barba observa con preocupación la pantalla de su celular dentro de un vehículo, donde aparece una aplicación de mapas. La imagen transmite el uso de herramientas digitales por parte de los transportistas para evitar zonas de riesgo en carreteras mexicanas, ante la falta de apoyo oficial.

Fue el caso de Juan, quien después de 20 años de servicio, sobrevivió a un secuestro exprés. Según relató al equipo de Investigaciones Excélsior, hace unos meses, tras pasar la caseta de San Martín Texmeculcan, un auto se le emparejó y le indicó que se detuviera. Juan se orilló unos metros más adelante, y al acercarse al lado del copiloto, fue abordado por personas armadas que lo obligaron a subir a otro vehículo. Afortunadamente, al no encontrar valor en la mercancía que transportaba, fue liberado unas horas después.

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Tractocamión rojo estacionado en un patio de maniobras junto a otros vehículos de carga. La imagen, tomada a la luz del día, muestra los modelos de camiones más utilizados y también más robados en México. Representa el equipamiento esencial de los transportistas y su vulnerabilidad ante el crimen organizado.

La experiencia que narró Juan, ha orillado a miles de conductores a abandonar definitivamente esta labor. De acuerdo a la Canacar, a pesar de que un operador llega a ganar entre 20 y 50 mil pesos mensuales, hay un déficit de transportistas superior a 50 mil.

Guardia invisible

El terror gobierna los caminos donde la presencia de la Guardia Nacional no es certeza de seguridad; la clonación de patrullas es un desafío para las autoridades, y un riesgo latente para los transportistas que en su trayecto buscan auxilio. 

Para atender los incidentes carreteros, la Guardia Nacional buscó una alternativa. En 2024 se desarrolló la aplicación GN-carreteras para el uso de transportistas, que permitiría que se reportaran incidentes en tiempo real y se solicitara ayuda, pero los usuarios señalan que la app no funciona.

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Primer plano de las manos de un transportista manipulando un celular frente a una carga envuelta en plástico industrial. En la pantalla se observa una página con información sobre rutas o noticias. Esta imagen simboliza cómo los operadores recurren a dispositivos móviles para mantenerse informados y reducir riesgos.

En cambio, se han creado grupos a través de redes sociales, principalmente Facebook, para alertar sobre peligros en las carreteras, intercambiar consejos y colaborar en situaciones de emergencia.

El abandono y el miedo se han apoderado de las carreteras. Los transportistas se enfrentan a cada viaje como una lucha contra un enemigo invisible, mientras las autoridades permanecen indiferentes en caminos manchados de sangre.

Las cifras que ensucian el camino

La crisis de inseguridad en las carreteras mexicanas afecta de forma severa a la industria del transporte de carga, cuyo valor supera los 615 mil millones de pesos anuales y representa el 56% del traslado de mercancías en el país, según datos de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT). La gravedad del problema se refleja también en las estadísticas de robos: tan solo entre enero y abril de 2024, se registraron 5,989 robos a transportistas, de los cuales 4,632 fueron con violencia, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

La autopista Arco Norte, mencionada como una de las más peligrosas, ha sido reiteradamente señalada por asociaciones de transporte como un "corredor de riesgo". De acuerdo con el Informe Trimestral de Robos al Autotransporte de Carga 2024 de la Asociación Nacional de Empresas de Rastreo y Protección Vehicular (ANERPV), más del 60% de los robos con violencia se concentran en horarios nocturnos, entre las 22:00 y 04:00 horas, y la zona centro del país, particularmente entre Querétaro, Hidalgo, Puebla y Estado de México, concentra la mayor actividad delictiva.

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Portada de la serie “Caminos de Sangre” con un tráiler en movimiento al atardecer sobre una carretera desierta. En primer plano, el titular “Tres caídas del transportista” destaca el enfoque del reportaje. Esta imagen resume el drama, la vulnerabilidad y la persistencia del gremio del transporte frente a la inseguridad en México.

La aplicación GN-Carreteras, lanzada oficialmente en marzo de 2024, tiene como objetivo ofrecer asistencia directa mediante geolocalización y envío de alertas a la Guardia Nacional. Sin embargo, reportes de usuarios y gremios de transportistas indican que la app presenta fallas de conectividad, no permite actualizaciones oportunas, y no genera confianza ante los frecuentes casos de clonación de patrullas, un fenómeno que ha ido en aumento. La Guardia Nacional, por su parte, reconoció en mayo de 2024 que se encuentran en una etapa de evaluación del sistema tras recibir más de 1,300 quejas por fallos en los primeros dos meses de operación.

El déficit de operadores de transporte no es un fenómeno nuevo, pero se ha agravado en los últimos años. Según datos actualizados de la CANACAR, México requiere más de 56 mil operadores para cubrir la demanda nacional. Este vacío se atribuye no solo a las condiciones de inseguridad, sino también a jornadas laborales excesivas, falta de condiciones dignas en paraderos, y escasa capacitación formal. Algunos gremios ya han solicitado al gobierno federal la creación de un Instituto Nacional de Formación de Conductores de Carga con certificación oficial y enfoque en seguridad.

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Finalmente, el impacto económico del robo al autotransporte no solo recae en las empresas. Según estimaciones de la Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN), estas pérdidas generan un incremento del 8% al 12% en los costos logísticos, lo cual se traduce en aumentos de precios al consumidor final, particularmente en productos de consumo rápido, electrónicos y bienes importados.

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