El yerno incómodo del presidente Raúl Castro

La pareja sentimental de Nilsa Castro, hija del mandatario cubano, está en prisión desde hace 4 meses por corrupción

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El yerno incómodo del presidente Raúl Castro Foto Canva

Julio César Díaz Garrandés, pareja sentimental de Nilsa Castro Espín, una de las hijas del presidente cubano Raúl Castro, permanece detenido en La Habana desde hace aproximadamente cuatro meses mientras es investigado por presuntos actos de corrupción relacionados con una empresa extranjera.

Él lleva muchos años en esa situación. El yerno de Raúl Castro ha ocupado altas responsabilidades, por lo tanto, creo que de alguna manera habrá descubierto que Garrandés traicionó o planeaba traicionar a la cofradía de Castro”, declaró a Excélsior el activista cubano Guillermo Fariñas, quien ha realizado más de 20 huelgas de hambre en protesta contra los gobiernos de Fidel y Raúl Castro.

Por su parte, María, hermana de Díaz Garrandés y residente en Miami, declaró al Nuevo Herald que habló recientemente con él por teléfono y que este negó estar detenido. “Él está bien”, añadió.

No obstante, un ciudadano cubano cercano al yerno del presidente, que pidió mantener el anonimato, aseguró conocer a Díaz Garrandés en La Habana y en Miami, y reveló: “Él está preso, de eso no cabe la menor duda”. Afirmó que se enteró de la detención a través de contactos en altos niveles del gobierno cubano.

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El yerno incómodo del presidente Raúl Castro Foto Canva

Investigación por corrupción y purgas internas en el régimen

De acuerdo con esta fuente, el novio de Nilsa Castro está siendo investigado por un caso de corrupción vinculado con una compañía canadiense-española no identificada que mantiene relaciones comerciales con el gobierno de Cuba.

Este episodio se produce después de que Raúl Castro lanzara una campaña anticorrupción tras asumir el poder en 2006, advirtiendo que “el crimen estaba minando peligrosamente las raíces mismas del sistema comunista cubano”.

Esta cruzada ha derivado en una serie de escándalos en sectores como las telecomunicaciones, la aviación y otras áreas estratégicas, provocando la renuncia y el encarcelamiento de numerosos funcionarios, entre ellos varios viceministros.

La noticia del arresto salió a la luz a través de una crónica escrita por Juan Almeida, quien residió durante un tiempo en la casa de Raúl Castro y es hijo de Juan Almeida Bosque, uno de los principales revolucionarios que lucharon contra la dictadura de Fulgencio Batista. En su texto, Almeida describe a Garrandés como un oportunista capaz de “vender a su madre a cambio de una recompensa”.

Se me hace difícil creer que alguien, de manera espontánea, me escriba un correo solicitando un comentario sobre Julio César Díaz Garrandés, un ojiazul, delgaducho, misterioso, solitario y orgulloso de llevar nombre de emperador y apellido de barón”, escribió Almeida en su columna publicada en Martí Noticias.

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El yerno incómodo del presidente Raúl Castro Foto Canva

Un pasado marcado por el espionaje y vínculos con la “Red Avispa”

Según Almeida, Garrandés, de 50 años, alcanzó la felicidad al convertirse en pareja de Nilsa Castro Espín, a quien describe como “sedienta de amor, soltera, delgaducha y sosa”.

Garrandés fue uno de los muchos cubanos que emigraron a Estados Unidos manifestando su oposición al gobierno de Fidel Castro. Sin embargo, en realidad fungía como espía dentro de la polémica “Red Avispa”, un grupo de 16 agentes enviados a infiltrarse en instalaciones militares estadounidenses —como el Comando Sur y el Comando Central en Tampa, Florida— y a espiar a agencias oficiales.

Además, los integrantes de la red tenían la misión de infiltrarse en grupos anticastristas radicados en Florida para manipular sus actividades. La “Red Avispa” fue finalmente desmantelada por el FBI, que acusó a sus miembros de espionaje y de apropiación de información relacionada con la seguridad y defensa nacional. Algunos fueron condenados hasta con 15 años de prisión, aunque entre ellos no figuraba Díaz Garrandés.

Almeida sostiene que Garrandés operó como agente especial de Seguridad del Estado en ciudades como París, Bogotá, Miami y Nueva York, sirviendo como enlace entre miembros de la red. “Fue impresionante escucharlo contar historias alucinantes sobre paseos en un Bentley descapotable bajo una fachada de cirujano plástico, su romance con una artista que prefiero no nombrar y el chantaje a un exoficial del G2”, relató.

Incluso uno de sus amigos lo describió como un “artista por evasión y escritor a tiempo perdido”, con un profundo “desprecio por los hombres de talento que no rinden tributo a su deformado arte”.

Según la crónica, Julio conoció a Nilsa en el bar del Club Habana, se enamoró a primera vista y decidió combinar su labor de espía con la de “enfermero curador de alcoholismo femenino”. “Limpió vómitos, recetó Alka-Seltzer y sopa de pollo para matar la resaca, y después de 15 días montó a su novia en su Mercedes Benz verde botella para cumplir su sueño de hincarse ante el general”, se lee en el relato.

Garrandés debió traicionar la cofradía de Raúl, porque para entrar al círculo familiar debe ser autorizado por la conferencia militar”, aseguró Fariñas. “Supongo que lo detuvieron para evitar nuevas traiciones. Estamos en una etapa en la que el régimen quiere morir en el poder, y una traición desde dentro podría precipitar su caída”, añadió.

La periodista Yoani Sánchez coincidió en que “la información sobre lo que ocurre en el palacio rara vez se publica en medios nacionales. No me extrañaría que las purgas anticorrupción hayan alcanzado incluso a su propia familia”.

Julio César Díaz Garrandés vivió en Miami, donde se casó con una ciudadana colombiana, y regresó a Cuba en la década de 1990. Nilsa y Julio han mantenido una relación durante varios años sin casarse y viven en casas separadas. Mientras tanto, su hermana María sigue negando que se encuentre detenido.

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