MexiCanUs: 'A ver de nueva cuenta el mapa estrellado'
Nacho y yo regresamos al campamento, medio nostálgicos por estar solos después de una muy divertida noche con los otros tres ciclistas y empezamos a planear ciertos ajustes en el itinerario para no retrasarnos
Por: Esteban Riva Palacio
Jueves 13 de julio
Kevin y Chelle, él es un genio de la parrilla hamburguesera y un lector empedernido de Ralph Waldo Emerson y de David Thoreau. Ella, la matriarca de su familia, es médico especialista en vías respiratorias. Nuestros nuevos amigos nos recibieron por segunda vez en su restaurante, donde aprovechamos para preguntar si había algún autobús que nos llevara al siguiente destino, ya que tenía que descansar la lesión y nos tomamos el día para descansar. Kevin ni siquiera dejó que Nacho terminara la pregunta. Nos dijo que él iría a Coos Bay (un punto a setenta kilómetros de nuestro siguiente campamento agendado) y que encantado nos acercaba para que no tuviera que lesionar más kilómetros.
Muy agradecidos pagamos nuestra segunda y tristemente última cuenta del viaje en Behind the Red Door e intercambiamos datos con nuestro anfitrión. Acordamos vernos afuera de nuestro campamento, que está a un lado de la 101, a las 6:00 de la mañana. Nacho y yo regresamos al campamento, medio nostálgicos por estar solos después de una muy divertida noche con los otros tres ciclistas y empezamos a planear ciertos ajustes en el itinerario para no retrasarnos. Devoramos los restos de libro que nos quedaban, nos dimos un buen baño y estrenamos una nueva lectura. Una dosis de ibuprofeno, un par de latas de atún cada uno y nos echamos a ver de nueva cuenta el mapa estrellado. Ahora sí podemos decir que empezó el frío.EL EDITOR RECOMIENDA




















