La vida es mejor cantando con canciones que unen generaciones
El más reciente musical de José Manuel López Velarde, creador de Mentiras, hace un recorrido sonoro por los 80 con las canciones de Timbiriche y confía en jóvenes talentos mexicanos como Osobampo e Ilay Perales para protagonizarlo. Ambos hablaron con Excélsior de su experiencia en éste, su debut teatral profesional

Nacido de la necesidad de contar una historia con las canciones de Timbiriche, pero también de unir a dos o más generaciones al ser visto y escuchado, el musical La vida es mejor cantando, con temporada en el Teatro Aldama, hace un homenaje a la banda ochentera y cursa un viaje en el tiempo hacia la década de los 80, donde un hijo descubre la vida y los sueños truncados de su padre.
El más reciente musical escrito y dirigido por José Manuel López Velarde, también creador de Mentiras y todo el Mentiverso, reveló rostros nuevos y una historia que va de la época actual hacia los 80 en México.
Arropada por canciones que se incluyen en los seis primeros discos de Timbiriche, la trama inicia con la pasión por la música de Micky, interpretado por Ilay Perales, cuyo sueño es rechazado por su padre, según lo relata a su mejor amiga de la escuela, Chispita, recreada por Mariá Guzmán.
Ambos encontrarán a El Gato Rocanrolero, una marioneta manejada por Ángel Enciso, que los llevará décadas atrás, en una expedición por el tiempo, para revelarles el pasado de sus padres y cómo la música también era su sueño adolescente.
Será entonces que ambos tengan el privilegio de ver la unión que logró la música en sus padres, quienes formaron una banda a la que llamaron Timbiriche y cuyas canciones los hicieron crear, expresarse, compartir y trabajar en equipo.
Es así que este musical hace un tributo a las rolas y los nombres que sonaban en aquella época, sin dejar de lado a Benny, Sasha, Mariana, Alix, Paulina y Diego, integrantes de Timbiriche, pero también a otros que marcaron la infancia y adolescencia de muchos espectadores, como los intérpretes Juanito Farías y su Caballo de palo, Lorenzo Antonio y su éxito Vamos a jugar, el grupo Parchís y su Juego de colores o el dueto Enrique y Ana con su Super disco chino, entre otros.
La vida es mejor cantando, que cuenta también con canciones de la banda ochentera como La banda Timbiriche, El pregonero, Mamá, Hoy tengo que decirte papá, Somos amigos, Amor para ti, Sólo tú, sólo yo, No crezcas más, Teléfono, Mi globo azul, Ojos de miel y muchas más, conecta, al final, en diferentes momentos, justo con distintas generaciones de espectadores, desde los más pequeños hasta aquellos que vivieron esta música desde que eran niños.
En entrevista con Excélsior, los actores Ilay Perales y Osobampo hablaron de su experiencia en este musical, que marca su debut sobre los escenarios de manera profesional y de sus personajes, Micky y Benny, respectivamente; el primero, viajante al pasado, y el segundo, padre de Micky. Ambos personajes unidos por la sangre y por la pasión hacia la música.
Yo en especial con las canciones de Timbiriche empecé mi gusto por la música, o sea, yo me sabía todas las canciones. Soy de Poza Rica, Veracruz, y a los cuatro años participé en un concurso de modelaje y de ahí me jalaron para un grupo de animación infantil y nos ponían todas las canciones de Timbiriche. Yo crecí con esas canciones, a pesar de que no fueron de mi época y siempre que las escuchaba, tenía un lazo emocional.
En especial con Micky, algo que me contó José Manuel el día de nuestro trabajo de mesa es que Micky no era un niño trans, sino un chico cisgénero, pero yo fui inspirador para José Manuel para que el personaje fuera un chico trans. Así que siento que Micky es un 90 por ciento yo. Es como si se contara parte de mi historia y eso es muy especial para mí”, compartió el actor trans Ilay Perales, de 24 años, quien señaló que No me cansó de rockear fue la canción con la que conectó, por hacerlo sentir extrovertido, y fue con la que audicionó.
También la canción No crezcas más me pega mucho, aunque yo no la canto, porque habla de cómo crecemos y nos olvidamos, a veces, de quiénes éramos; nos olvidamos de quienes solíamos ser. Algo importante que deja la obra es dejar que el corazón vuelva a ser de niño, ‘dejar que tu corazón te guíe’”, acotó.
Osobampo, originario de Guasave, Sinaloa, de 26 años, destacó que la música lo ha perseguido desde pequeño también, e igualmente creció escuchando a la banda.
Crecí escuchando Timbiriche en un grupo versátil donde comencé a trabajar como a los 12 años. En las fiestas siempre cantábamos y bailábamos estas canciones. Ahora que tenemos la oportunidad de rendirle un tributo a través de esta historia y sus números musicales es un privilegio. Son canciones muy bonitas, con mensajes especiales y llegan a cualquier edad.
Es un placer representar a este personaje. Cuando estábamos en el trabajo de mesa, describiendo a los personajes, estaba consciente de que Benny era un niño que trabajaba en la calle y que no era parte de la escuela, no sabía leer, ni escribir, y se ganaba la vida vendiendo periódicos, mientras veía a los Timbiriches detrás de la barda, hasta que la cruza y es quien los organiza y los anima a inscribirse a un concurso de bandas.
Pues bueno, yo conecté con algo de mi vida personal y es que mi papá, cuando era joven, él vendía y se ganaba la vida vendiendo periódicos y así lo conecté. Sus sueños eran muy grandes y con pocas posibilidades. Fue una coincidencia que aprovechamos para esta historia. Lo sentí muy personal, como nuestra realidad contada en otro mundo”, concluyó Osobampo.
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