La libertad de Vuelta: En defensa de la libertad y la crítica
Los participantes en el encuentro reflexionaron sobre lo que puede ofrecer aún el liberalismo como marco moral, cultural y político

“En este momento, el liberalismo no tiene respuestas serias a los grandes desafíos de nuestra época”, afirmó tajante anoche el escritor y periodista estadunidense David Rieff (1952).
No sabe qué hacer con la migración descontrolada, que es global; no ocurre sólo en las Américas o en Europa. No sabe qué hacer con la destrucción masiva de la clase media. No sabe qué hacer con un mundo donde la inteligencia artificial cambiará nuestras vidas. Y no sabe cómo manejar el cambio climático”, agregó.
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Entonces, hablar de un nuevo liberalismo, me parece, deben disculparme, pero me parece un optimismo un poco excesivo”, añadió el autor de Deseo y destino. Lo woke, el ocaso de la cultura y la victoria de lo kitsch (2024), que acaba de ser publicado en español, quien se definió como “un pesimista”.
Con esta reflexión concluyó la mesa La identidad y lo que compartimos, durante el tercer día del encuentro La libertad de Vuelta, con la participación, además de Rieff, de la narradora y ensayista venezolana Gisela Kozak y el novelista español Daniel Gascón, moderados por el mexicano Christopher Domínguez.

EL MOVIMIENTO WOKE HA GANADO TERRENO POR EL FRACASO DEL LIBERALISMO
Rieff explicó que el movimiento Woke (despierto) –que significa estar consciente de las injusticias sociales, especialmente el racismo y la desigualdad– “nunca hubiera ganado tanto terreno, moral, político, sin el fracaso del liberalismo.
Yo no me identifico como liberal. No estoy aquí para defender el liberalismo contra los varios autoritarismos de izquierda y de derecha. Pero estoy completamente de acuerdo que la crueldad no tiene partido político ni nada. El Woke viene del fracaso del liberalismo”, destacó.
En esta charla, Kozak habló de la identidad de género y su compleja transformación. “Hay un filo autoritario en el feminismo. La incapacidad de entender que hay distintas maneras de vivir y todas son respetables. Hay un filo antiliberal fuerte, una pérdida del sentido del humanismo”.
La primera mesa de ayer abordó el tema de La amenaza autoritaria, en voz del ensayista y periodista estadunidense Paul Berman, el doctor en Derecho José María Lassalle, el ministro en retiro mexicano José Ramón Cossío y la editora y artista visual estadunidense Celeste Marcus; conducidos por el escritor y periodista León Krauze.
La mayoría de las democracias avanzadas expresan insatisfacción y los movimientos autoritarios de distinta índole están aprendiendo a aprovechar las libertades democráticas para debilitar la propia democracia. En este contexto, ¿qué puede ofrecer aún el liberalismo como marco moral, cultural, político, en esa batalla creciente contra el autoritarismo?”, cuestionó Krauze.
VIGENCIA DEL LIBERALISMO DEBE COMENZAR A ANALIZARSE; SU IDEAL HA SIDO DESTRUIDO
Berman advirtió que la vigencia del liberalismo debe comenzar a analizarse, más allá de la política o la economía, a partir de los valores fundamentales. “Enfrentamos una crisis cultural que proviene del fracaso de la gente para entender qué es ser una persona liberal.
Para explicar qué significa ser liberal no basta regresar al surgimiento del liberalismo político moderno, sino que debemos irnos hasta los romanos. Una persona liberal debe poder expresarse y tener la capacidad de persuadir a los demás a participar en la vida cívica”, señaló.
Destacó que ser liberal significa “vivir en una sociedad donde las otras personas disfruten de otras libertades. Pero este ideal ha sido destruido”.
Por su parte, Lassalle evocó el fracaso de la educación en España. “El franquismo nunca desapareció, forma parte del sustrato social de mi país. Existe una estructura social marcada por lo que representó el franquismo. La necesidad del orden y una nostalgia por la prosperidad. Eso lo han adoptado los jóvenes”.
Indicó que “vivimos un nihilismo tecnológico, digital e individual. La memoria ya no opera, ha desaparecido como parte de la educación”.
Y Cossío enfatizó: “no tengo claro dónde concluye el gobierno y empieza la delincuencia. Cómo le explicas a los jóvenes que deben acatar la ley, cómo les enseñas derecho y civilidad. Estamos teniendo puntos de hartazgo importantes. Pero reconozco en los jóvenes una voluntad de saber, de entender y movilizarse”.
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*mcam
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