Andrés Neuman trae en su nueva novela el feminismo y amor por las letras de María Moliner
Pionera en diversos ámbitos, la figura de María Moliner cautiva a los nuevos lectores gracias a la ficción de "Hasta que empieza a brillar".

A inicios de 2025, justo en el mes de febrero, la novela Hasta que empieza a brillar (Alfaguara), del escritor hispanoargentino Andrés Neuman, comenzó a ocupar los estantes en las librerías, trayendo a la actualidad a una figura esencial de las letras en español del siglo XX: la lexicógrafa María Moliner.
El año de lanzamiento del texto no debería ser casual, pues Moliner nació un 30 de marzo de 1900 en Paniza, España, por lo que a 125 años de su llegada al mundo, Neuman nos la presenta más allá de la personalidad que fue: una filóloga y lexicógrafa que, desde la soledad de su casa, redactó el Diccionario de uso del español, una obra monumental que amplió y humanizó el idioma frente a la rigidez institucional de la Real Academia Española (RAE).
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La historia comienza con una escena cargada de tensión simbólica: Es 1972 y María Moliner, ya mayor, espera en su casa la visita de Dámaso Alonso, escritor, filólogo y presidente de la RAE, quien le anuncia en ese momento que la Academia la ha rechazado para ser la primera mujer miembro, pues su candidatura fue negada por la oposición de otros académicos, entre ellos el célebre Camilo José Cela.
Esta apertura marca el tono de todo el libro: un enfrentamiento silencioso entre la lengua viva, la que se habla, se comparte y se transforma, ante la lengua institucional, rígida, jerárquica y machista a cargas iguales.
A partir de ahí, la novela se estructura en cinco partes (cuatro “visitas” y un epílogo) que recorren distintos momentos de la vida de Moliner.
Neuman reconstruye la historia desde la infancia, donde la repentina ausencia paterna deja una profunda sensación de abandono tanto a María como al resto de la familia (sus hermanos Mati y Enrique, así como a su madre, Matilde), luego de que el padre decidiera emprender una nueva vida como médico en Buenos Aires, Argentina.

No es una biografía lineal, sino una narración que salta entre tiempos y recuerdos, buscando mostrar el impacto del trabajo de la lexicógrafa más allá de las fechas y los hechos.
La protagonista que presenta la novela es curiosa, observadora, tenaz y también irónica: alguien que nunca dejó de interrogar las palabras.
A pesar de las vicisitudes familiares, el libro destaca constantemente como la literatura y las palabras son el punto de soporte emocional que mantiene a flote a una joven Moliner que, por ejemplo, siendo niña y apenas comenzando a leer, descubre que, al repetir una palabra muchas veces, esta comienza a “brillar” y a perder el sentido al mismo tiempo.
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Esa imagen, inspirada en una frase de Emily Dickinson ("A veces escribo una palabra y me quedo mirándola hasta que empieza a brillar"), resume bien la propuesta de la novela: mirar las palabras con atención para descubrir su poder y su vitalidad.
A lo largo de las “visitas”, el lector acompaña a Moliner en distintas etapas de su vida: su infancia marcada por la ausencia paterna, su paso por las Misiones Pedagógicas, su marginación durante la dictadura franquista y su trabajo solitario construyendo un diccionario alternativo al académico.
También aparecen figuras históricas como Luis Buñuel, retratado con ironía como un personaje arrogante y extravagante, símbolo de un entorno cultural dominado por hombres, compañero escolar inolvidable para María, muchos años antes de convertirse en uno de los directores de cine más reconocidos del siglo XX.
Un rasgo distintivo de la novela es la inclusión de definiciones inspiradas en las fichas reales de Moliner.
En tipografías diferentes y recuadros especiales, aparecen palabras redefinidas con un tono más humano e inclusivo.
Por ejemplo, “autoridad” deja de estar ligada al poder patriarcal y se abre a significados más democráticos; “madre” se amplía más allá de la definición biológica.
Estos fragmentos no solo enriquecen el relato, sino que también muestran cómo Moliner imaginó una lengua más justa.
La parte final del libro, titulada El cristal, aborda el deterioro de la memoria de María, donde a medida que pierde palabras, también revela la fuerza de su legado: el idioma que ayudó a pensar sigue vivo en quienes lo usan.
Neuman evita el dramatismo excesivo y muestra este proceso con delicadeza y respeto, que le dejó sin habla y sin palabras hasta el día de su muerte, el 22 de enero de 1981.
En poco más de 290 páginas, Hasta que empieza a brillar logra combinar historia, literatura y reflexión lingüística: no idealiza a Moliner, pero sí la muestra en toda su complejidad, siendo una figura polifacética, inteligente, erótica, obstinada y profundamente comprometida con su vocación vital.
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