Película Una canción sobre lo que sea, expone que la amistad no siempre es cómoda

La cinta de José Luis Arrubarrena cuestiona las reglas no escritas de las relaciones sociales, esos contratos invisibles que da pena admitir

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La cinta Una canción sobre lo que sea llega mañana a los cines.Foto: Cortesía

A menudo hay amigos que se distancian por un motivo, las redes sociales ya no permiten contactos directos y se vuelve monótono entablar uno a través de una caja de chat, pero eso no quiere decir que la relación no exista, el problema es cuando hay que pedir un favor a quien ni los buenos días has dado en un buen rato. Ahí aparece Una canción sobre lo que sea, para recordarnos que podemos hacerlo sin pena a ser juzgados o al rechazo.

“Yo quería abordarlo desde ahí”, cuenta Camila Acosta, la protagonista a Excélsior, “¿no? Es como de, ‘pues si somos amigas, si reconectamos, ¿qué importa que me prestes dinero?’ Sobrepienso un montón y siento que he pasado por ese lugar en la vida en el que digo como: ‘es que va a pensar que sólo le hablé por esto’, y no, o sea, sí le hablé por eso, pero también porque quiero reconectar”, cuenta sobre la cinta dirigida por José Luis Arrubarrena.

Elena, el personaje de Camila, se dedica a prestar su voz en un trabajo que no disfruta, su vida es monótona y paralelamente hace canciones. Un día decide abandonar su hastío y grabar una canción en un estudio, pero es muy caro, así que recurre a su amiga adinerada para el financiamiento.

“A mí me gusta la incomodidad”, sostiene el director, “no es algo que disfrute muchísimo, pero siento que luego tratamos de huir de la incomodidad y a veces ahí está lo interesante. Estos dos personajes son muy torpes y aún sin el tema económico la relación sería incómoda, entonces por qué no recurrir al favor, a veces evitamos cosas suponiendo algo que no siempre es cómodo”, agrega.

A Camila la marcó una escena durante la filmación: cuando todos los amigos se reúnen en una casa y comienza el intercambio sobre lo que está bien y está mal, lo que sintió como un símil de las presiones sociales a las que todos estamos expuestos diario, todo por una decisión que es más simple de lo que parece, pedirle un favor a un amigo del pasado.

“Siento que es muy fuerte esta sensación de darle positividad a los demás. A mí me pasa mucho, yo soy muy transparente y hay veces que digo: ‘no debí decir eso, ahora malvibré la conversación’. Todos están de buenas y tú no, pero no es necesario cuestionarse tanto y esa escena me lo declaró”, describe la actriz, quien debuta en cine.

“Me acuerdo haber terminado súper cansada de grabar esa escena. Le decía a José Luis: ‘es que siento que me muero’. Me sentía en un juego nocivo, poner en mi cuerpo ese hartazgo y esa incomodidad”, añade.

“Es tan difícil levantar películas que si esperas presupuesto, a veces te quedas esperando. Hay películas que no existen y no van a existir porque la gente no va a recibir los presupuestos que necesitan para hacerlas. Esta cinta se construyó pensando en que no había ninguno, con locaciones a las que teníamos acceso y actores que sabíamos que nos iban a apoyar”, describe.

Pero estos conflictos a los que se enfrenta la protagonista no son sólo cosas que pueden pasarle a cualquiera, es algo a lo que cualquier artista se enfrenta cuando quiere vivir de su arte, la falta de dinero, algo a lo que José Luis también le ha tenido que hacer frente como cineasta, más aún tomando en cuenta que él es politólogo y no director de profesión.

“Si no estudias cine, te pierdes la oportunidad de hacer una red y de conocer ciertas cosas que tienes que aprender de otra forma, a veces sin saber ni siquiera cuáles son tus deficiencias. Nosotros apenas recientemente empezamos a aprender mejor la onda de las carpetas y ese tipo de cosas, para seguir haciendo cortos, películas”, sostiene.