Eiza González aclara la polémica por su baile con Diego Boneta en concierto de Bad Bunny
Eiza González aclaró la polémica por su baile con Diego Boneta durante un concierto de Bad Bunny en la Ciudad de México.

Eiza González se convirtió en uno de los rostros más comentados de la reciente serie de conciertos de Bad Bunny en la Ciudad de México, luego de que un video suyo bailando en la llamada “casita” se viralizara en redes sociales. La grabación, captada durante una de las fechas del tour, desató una polémica inesperada que colocó a la actriz en el centro de la conversación digital y la llevó a aclarar públicamente lo ocurrido.
La aparición de celebridades en los conciertos se volvió una constante durante la gira. Actrices, actores e influencers acudieron como espectadores privilegiados, generando conversación paralela al espectáculo musical. La presencia de figuras como Salma Hayek, Danna, Minnie West, Bárbara de Regil, Diego Boneta y Luis Gerardo Méndez reforzó la percepción de que cada fecha se había convertido en un evento social de alto perfil, con repercusión inmediata en plataformas digitales.
Sin embargo, la penúltima fecha del tour fue la que detonó una de las discusiones más amplificadas en redes. La presencia de Eiza González en la casita, disfrutando del concierto junto a Diego Boneta, fue registrada por asistentes y difundida en múltiples videos que rápidamente acumularon miles de reproducciones, comentarios y reacciones encontradas.

El momento que desató la controversia
Entre los distintos fragmentos que circularon, uno en particular llamó la atención por mostrar a Eiza González bailando de manera cercana con Diego Boneta. La grabación, captada desde un ángulo lateral, fue interpretada por algunos usuarios como una escena de coqueteo, lo que generó críticas hacia la actriz debido a la relación sentimental que Boneta mantiene con Renata Notni.
El video se difundió ampliamente en TikTok y otras plataformas, donde usuarios comenzaron a especular sobre la naturaleza del momento. Mientras algunos defendieron a González al señalar que se trataba de una convivencia casual en un concierto, otros cuestionaron su comportamiento y lo calificaron como inapropiado, alimentando una narrativa que pronto se alejó del contexto original.
La discusión escaló con rapidez y dio lugar a comentarios que vinculaban el baile con supuestos conflictos personales. La falta de declaraciones inmediatas por parte de los involucrados permitió que la polémica creciera durante varios días, impulsada por ediciones del video y lecturas parciales del mismo.

Eiza González rompe el silencio ante la prensa
Días después del concierto, Eiza González fue abordada por medios de comunicación en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Ahí fue cuestionada directamente sobre el video que se viralizó tras su aparición en la casita durante el concierto del pasado 20 de diciembre.
Ante las preguntas relacionadas con las críticas y los rumores generados en redes sociales, la actriz respondió de manera breve y contundente. “No tengo nada que decir, es una ridiculez”, declaró ante las cámaras, dejando clara su postura frente a la controversia que se había construido en torno al episodio.
La reportera insistió al mencionar la cercanía entre ella y Diego Boneta, así como la percepción pública del momento captado en video. En respuesta, González contextualizó la relación que mantiene con el actor desde hace años.
“Lo conozco desde que tenemos como 11 años”, afirmó, subrayando que su vínculo es de larga data.
Ante la sugerencia de que todo se había tratado simplemente de disfrutar el concierto en un espacio reducido, la actriz respondió de forma afirmativa. “Así es”, dijo, cerrando la interacción sin extenderse en mayores explicaciones ni alimentar la polémica.

La aclaración directa en redes sociales
Antes de enfrentar a la prensa, Eiza González ya había utilizado sus redes sociales para responder a las especulaciones. La actriz reaccionó directamente a uno de los videos más compartidos, dejando un comentario que buscaba aclarar el contexto del baile y desmentir las interpretaciones que se habían difundido.
“Claramente estoy bailando con mi amiga enfrente de mí y estamos en una casita pegados unos al otro. No empiecen a inventar”, escribió González en la sección de comentarios del video que circulaba en TikTok. La respuesta fue replicada por diversos medios y retomada como una aclaración oficial de su parte.
La respuesta fue replicada por diversos medios y retomada como una aclaración oficial de su parte.
El mensaje apuntó directamente a uno de los factores clave del malentendido: el espacio reducido de la casita, que obligaba a los asistentes a permanecer muy cerca unos de otros. Según la actriz, la aparente cercanía con Boneta fue producto de esa condición y no de una interacción distinta a la convivencia entre amigos.
Con esta intervención, González intentó frenar la narrativa que se había construido en torno al video, enfatizando que la escena no correspondía a lo que algunos usuarios habían sugerido en redes sociales.

Reacciones y contexto del tour en México
La polémica se desarrolló en medio de una gira que ya había generado conversación constante por la magnitud de su producción y la respuesta del público. Cada presentación de Bad Bunny en México se caracterizó por una asistencia masiva y una fuerte presencia mediática, tanto dentro como fuera del recinto.
La llamada casita se convirtió en un elemento recurrente del espectáculo, no solo como espacio para invitados, sino como una extensión del show que capturó la atención del público. La presencia de figuras del entretenimiento en ese lugar fue interpretada por muchos como parte del atractivo adicional de cada fecha.
En ese contexto, la situación que involucró a Eiza González y Diego Boneta se sumó a una serie de momentos virales que acompañaron la gira. Sin embargo, a diferencia de otros episodios, este generó un debate más intenso debido a las interpretaciones personales que surgieron alrededor de la vida privada de los involucrados.
La aclaración de González, tanto en redes sociales como ante la prensa, marcó el cierre del episodio desde su perspectiva, dejando en evidencia la rapidez con la que se construyen narrativas a partir de fragmentos aislados y la necesidad de contextualizar este tipo de contenidos antes de emitir juicios públicos.
EL EDITOR RECOMIENDA



