¿Por qué Caleb Williams, quarterback de Bears de Chicago se pinta las uñas?
El pasador de los Bears se presenta en playoffs ante Green Bay con récords históricos, presión heredada y controversia por sus uñas

Las manos suelen contar la historia antes que el marcador. En la NFL, casi todo pasa por ellas, el centro que golpea la palma, el balón que sale en espiral, el pase que define temporadas. En Chicago, las manos de Caleb Williams dicen algo más. Hablan antes de lanzar y después de anotar. Este sábado, cuando el quarterback de los Bears dispute su primera postemporada frente a los Packers, esas manos volverán a estar en primer plano, no sólo por lo que hacen con el balón, sino por lo que representan.
Williams no es el primer quarterback en cargar con el peso de la rivalidad más antigua de la liga, pero sí el primero en hacerlo con un sello tan visible. Si vence a Green Bay, será el primer quarterback de los Bears desde Jim Harbaugh en derrotar dos veces en un mismo año a los Packers. Un dato histórico. El otro, imposible de ocultar, está en sus uñas pintadas, un gesto que ha provocado debate, rechazo y también identificación en una liga que históricamente ha pedido uniformidad.
Origen de su hábito
La historia no comenzó en la NFL ni en los Trojans USC. Empezó mucho antes, lejos de las cámaras, sentado junto a su madre. Williams ha explicado en varias ocasiones que ella ha sido técnica de uñas toda su vida y que ese mundo siempre estuvo presente en su casa.
Mi mamá hace uñas. Empecemos por ahí”, dijo en una entrevista con USC Athletics. “Lo ha hecho toda mi vida. Siempre ha estado conmigo. Nadie más lo hace. Simplemente me gusta probar cosas nuevas”.
Durante su último año de preparatoria, Williams empezó a pintárselas. Al principio no había mensajes ni intención pública. Era rutina familiar. Con el tiempo, ese ritual se transformó en identidad. En el futbol americano colegial, sus uñas comenzaron a llevar números, colores, frases. En ocasiones, mensajes que generaron polémica, como aquel “F--- Utah” que apareció durante su etapa con los Trojans.
No es algo planeado para provocar”, explicó entonces. “Es algo que siempre he tenido a mi alrededor”. El brillo bajo presión
Cuando los Bears lo seleccionaron con la primera elección global del draft 2024, Chicago no sólo eligió un brazo. Eligió una personalidad. Su primer año fue un golpe de realidad. Récord de 5-12, un vestidor inestable y el despido del entrenador Matt Eberflus a mitad de temporada. Williams incluso dejó de pintarse las uñas durante ese tramo.
Fue difícil. Estábamos perdiendo, eran días largos tratando de encontrar respuestas. Al final fue un poco agotador”, reconoció Williams en entrevista con ESPN

La historia cambió en su segundo año. Williams guió el resurgir de los Bears hasta el título del Norte de la NFC por primera vez desde 2018. Terminó la temporada con 3,942 yardas, récord de la franquicia, y 27 pases de touchdown. Esa cifra lo colocó empatado con Jay Cutler 2009 como el cuarto mejor registro histórico del equipo, solo detrás de Erik Kramer 1995 con 29, Cutler 2014 con 28 y Sid Luckman 1943 con 28.
Con las victorias, las uñas regresaron. Y con ellas, los mensajes.
Cuando las uñas también hablan
Antes del partido inaugural de la temporada 2025 ante los Vikings de Minnesota, Williams apareció con un diseño que desbordó el futbol. En su mano derecha, la de lanzar, llevaba el logotipo y los colores de la prevención del suicidio. En la izquierda, el número 988, correspondiente a la Línea de Vida para la Prevención del Suicidio y Crisis.
“Quería que se viera. Si alguien lo nota y decide buscar ayuda, ya valió la pena”.
Septiembre es el mes de concientización sobre la prevención del suicidio, y el mensaje fue visiblel. En una liga donde cada gesto se amplifica, Williams entendió el alcance de sus manos.
No todos lo reciben igual
Esta temporada en Lambeau Field, un aficionado de los Packers afirmó que los Bears no podían ganar el Norte de la NFC porque Williams se pinta las uñas. El comentario, cargado de homofobia apenas disimulada, cruzó una línea que nada tiene que ver con el juego.
Williams no respondió públicamente. Su respuesta, como casi siempre, fue con el balón. Chicago y Green Bay dividieron la serie de la temporada. Los Packers ganaron 28-21 en la semana 14 en Lambeau Field. Dos semanas después, los Bears se impusieron 22-16 en tiempo extra en Soldier Field.
Chicago llega con marca de 11-6. Lideró la NFL en robos de balón con 33, intercepciones con 23 y diferencial de pérdidas con más 22, mientras cometió solo 11, la menor cantidad de la liga. Ganó seis partidos tras ir perdiendo en los últimos dos minutos del último cuarto.
Green Bay llega 9-7-1 y con dominio histórico reciente. Desde 2008, los Packers tienen marca de 30-7 ante los Bears contando playoffs. Ambos equipos dividieron sus dos enfrentamientos previos de postemporada, los dos en Chicago.
Cuando Williams coloque las manos bajo el centro este sábado, el balón volverá a pasar por ellas. Pero también lo hará una historia que incomoda a algunos y representa a otros. En una rivalidad que siempre se ha jugado con los puños apretados, Caleb Williams decidió mostrar las manos.
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