Irma Palacios, paisajista de lo abstracto y lo poético

La artista plástica, que destaca por su trabajo inesperado, misterioso y etéreo,  fue galardonada con el Premio Nacional de Artes y Literatura 2025

thumb
 pintora mexicana Irma Palacios, en su casa de colonia La Joya, alcaldÌa Tlalpan.Mateo Reyes

El trabajo artístico de Irma Palacios (Iguala, 1943) gira en torno a la abstracción, tiene un vínculo estrecho con la poesía y nace de la mancha, porque en ese territorio ella encuentra la libertad para crear desiertos, acercarse a la bruma del mar, explorar la naturaleza a la distancia o plasmar su versión de un pueblo abandonado.

Otras veces se inclina por la anécdota personal. Como cuando le robaron a su tortuga Prudencia –bautizada así por Juan García Ponce– que estaba en su taller y la plasmó en un lienzo nocturno, o cuando se le reveló en otra pieza la imagen de dos osos besándose frente al mar. Así es el trabajo de la pintora, escultora, ceramista y grabadora: inesperado, misterioso y etéreo.

Y cuenta que alguna vez quiso ser contadora y que en su juventud trabajó en un banco. Pero el destino, los libros de pintura y un viaje a Nueva York la pusieron en el camino del arte.

Es así como su trabajo la llevó a ganar el primer lugar en la Primera Bienal de Pintura Rufino Tamayo (1982), la Beca Guggenheim (1986), la Medalla Bellas Artes (2022) y, hace unos días, el Premio Nacional de Artes y Literatura 2025, en el Campo Bellas Artes.

“Estoy muy contenta con este premio. Yo no sé si lo que hago está bien o mal, pero lo hago con todo cariño. Yo pongo las formas, pensando, y empiezo a dialogar (con la mancha y el color), aunque al principio no sé lo que viene, porque la hoja en blanco me asusta ”, dice en entrevista.

 

¿Cómo descubrió la abstracción?, se le pregunta a Irma Palacios, quien acumula seis décadas de trabajo y con un corpus de obra que aborda temas como el mar, el desierto, los tonos ocres, los minerales y lo dorado. “No sé… en la abstracción uno puede imaginar mucho. Por eso me gusta, con la mancha, el momento y luego analizar. La virtud que tiene la mancha es cómo se va construyendo, porque el resultado depende del papel, de la carga de pintura que tiene y del pincel o la brocha.

“También me gusta hacer sellos de goma. Los dibujo y los llevo a la imprenta, y me sirven para hacer estos dibujos que tengo aquí a la mano”, apunta, aunque luego acepta que desde el fallecimiento de su esposo, Francisco Castro Leñero (1954-2022), ha dejado de ir al taller.

¿Qué tan importante es el título que le pone a sus obras? “Mucho. A veces tengo el título antes que la imagen y puede ser de alguna naturaleza, pero a veces se piensa que sólo la imagen real es arte y no lo abstracto. Una mancha es interpretada de muchísimas formas y uno tiene la libertad de expresar a los demás algo que a lo mejor no se les ha ocurrido.

Además, explica que algunos de los títulos los descubrió en la poesía, por ejemplo, de Francisco Hernández, aunque en ocasiones éstos fueron a sugerencia del propio Castro Leñero.

¿Hay alguna conexión entre la poesía y su pintura abstracta? “Yo creo que sí hay un diálogo, porque algunos poetas me inspiran mucho a pintar o para titular obras. Sí hay una relación”.

¿Por qué abunda el mar en su obra? “Me gusta mucho el color azul. Desde niña iba al mar, pero entonces no lo captaba como lo que es, tan tremendo y que da miedo”.

¿Su obra se refleja en el concepto de perfección, como anotó el historiador del arte Jorge Alberto Manrique en los 80? “Me gusta tanto la perfección como la imperfección. Sin embargo, no creo que una persona que quiera comunicarse con el mundo desee ser perfecta. La perfección existe en la naturaleza y también en los seres humanos, pero a mí no me gustaría ser una persona perfecta. Soy como cualquier ser humano, llena de contradicciones, imperfecciones, alegrías, tristeza y de emociones fuertes; otras, no tanto”.

¿Le gusta el mundo en que vivimos? “Mi respuesta sería muy comprometedora. Estamos en un país muy pobre, con gente muy humilde, pero no nos hemos preocupado por ver la raíz”.

Por último, Irma Palacios detalla que actualmente exhibe algunas de sus obras en la muestra colectiva La muerte y los muertos, en la Casa Jaime Sabines, en San Ángel; y que el 29 de enero próximo participará en otra colectiva en la Casa del Risco. Sin embargo, lo que más le gustaría es que se hiciera una retrospectiva de su trabajo artístico.