Hundimientos y desplome de edificios, característica de unidades antiguas

En la Ciudad de México existen alrededor de 11 mil unidades habitacionales, donde viven 3.5 millones de personas

thumb

Unidades habitacionales de la Ciudad de México, con más de 40 años de antigüedad, comparten el problema de hundimientos diferenciales y edificios con desplomes.

Es el caso de la mayoría de las 11 unidades habitacionales contenidas en el libro “Las Unidades Habitacionales de la Ciudad de México, la Construcción Social del Riesgo”, indicó Miriam Urzúa, titular de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC).

Durante la presentación del libro, ante vecinos del Conjunto Urbano Presidente Alemán (CUPA), Urzúa indicó que el fenómeno se presenta debido a que, en la época en la que estas unidades habitacionales se construyeron, los estudios de mecánica de suelo y las normas constructivas no eran tan exigentes como ahora.

thumb

40% de la población vive en unidades

El problema se presenta en mayor o menor medida en unidades habitacionales como CUPA, Esperanza, Multifamiliar Tlalpan, Nonoalco Tlatelolco, Vicente Guerrero, Infonavit Iztacalco, entre otras.

En el tiempo que fueron construidos hace 40, 50 o 60 años no había una serie de mecanismos que hoy se usan, que son indispensables como mecánica de suelo, tomografías, eso no se hacía y justamente los riesgos que hay en muchas de las unidades habitacionales son por el desconocimiento que había del tipo de suelo en el cual fueron asentadas estas unidades”, dijo.

En la Ciudad de México existen alrededor de 11 mil unidades habitacionales, donde viven 3.5 millones de personas, equivalente aproximadamente al 40 por ciento de la población.

Guadalupe Chávez, subsecretaria de Unidades Habitacionales de la Secretaría de Vivienda, indicó que la propuesta de presupuesto 2026 contempla unos 600 millones de pesos para diferentes programas de mantenimiento y fomento de la cultura condominal.

thumb

Espacios dinámicos

En la presentación del libro, se destacó que estos conjuntos habitacionales enfrentan desafíos importantes, pues se combina el envejecimiento urbano, fenómenos naturales, como sismos e inundaciones, escenarios climáticos cada vez más extremos, por lo que es necesario renovar la forma de comprender su vulnerabilidad, pero también su potencial de resiliencia.

Las unidades habitacionales, más que estructuras físicas, son espacios donde se reproduce la vida comunitaria y donde se construye, día con día, la cohesión social. Son territorios estratégicos para reflexionar, comprender y transformar nuestra realidad socioespacial”.

Cuando impulsamos una cultura de bienestar común, la vivienda colectiva se convierte en un pilar para el desarrollo de comunidades más seguras, más solidarias y más resilientes”, destacó Urzúa.

*DRR*

Temas: