Tierra Colorada en Magdalena Contreras: vivir en el vértigo

Todos los días 97 familias deben subir una pendiente de 90 grados para poder llegar a sus casas.

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CIUDAD DE MÉXICO, 26 de julio.- Bajo techos de lámina y tablas acomodadas sobre un talud de 90 grados vive la familia Rojas en la calle Jacarandas, colonia Tierra Colorada, delegación Magdalena Contreras.

Para llegar a ella, todos los días ascienden y descienden por escaleras improvisadas, hechas con madera y metal, que surcan el terreno irregular. Ellos desconocen el vértigo que sienten quienes no estan familiarizados con subir la pendiente de 90 grados.

En ese contraste entre la riqueza verde del follaje y la pobreza de las casas que alberga, habitan mil 500 familias, de las cuales 300 se encuentran en riesgo por estar ubicadas en barrancas, cauces de ríos, y sobre laderas inestables, por lo que el paisaje también tiene costales con arena y desperdicio de construcciones y lomas negras acomodadas de cierta manera para evitar deslaves y desgajamientos.

Al interior de los cuartos de la vivienda, el olor a humedad y tierra está impregnado en las camas. Desde arriba, un grupo de perros que comparte el reducido espacio con la familia, vigila a los visitantes.

La habitación que corre mayor riesgo es la de Ana Lilia, debido a que está al borde del vacío y lo único que la protege son costales llenos de tierra y el tronco de un árbol mutilado. Ella tiene 28 años de edad, 20 de los cuales ha vivido ahí, desde que sus padres compraron el terreno por 120 mil pesos.

María de los Ángeles Martinez Santos debe sujetarse de una cuerda para poder llegar a la casa de su suegra en la calle Estacas, que es donde vive con su hijo y esposo.

Pasa con cuidado por una reja que fue colocada para poder cruzar el borde de una ladera que da a un río y llega.

Hace un mes vio como el baño y la casa de su tía se vinieron abajo por un deslave ocasionado por las lluvias.

Sí tenemos miedo pero no tenemos a donde ir. Incluso si nos ofrecen irnos a otro lugar lo pensaríamos porque aquí tenemos nuestra vida. Aquí todas las familias nos conocemos”, dice mientras descuelga su ropa recién lavada de un tendedero.

En esta temporada de lluvia ha habido tres deslaves que dejaron pérdidas materiales. El primero fue en la Metropolitana, donde el deslizamiento de un talud ocasionó que un montón de tierra cayera sobre un automóvil destrozándolo; el segundo fue el de la tía de María de los Ángeles, y el último, al margen del río Magdalena.

Sin drenaje, en los últimos 10 años los habitantes han introducido redes de agua a través de mangueras al aire que están con cables de electricidad.

Es una vida difícil, sobre todo para las 97 familias en riesgo mayor detectadas por la delegación, pero que se niegan a dejar sus casas e ir a los albergues por temor a perderlo todo.

Si tuviéramos las posibilidades económicas no estaríamos viviendo aquí”, aseguran.