Woodson se dedica a fomentar el esfuerzo y dar esperanza a la niñez
El otrora defensivo piensa que un cambio de mentalidad podría colocar a un mexicano en el draft de la NFL

CIUDAD DE MÉXICO.
Las coberturas que hace Rod Woodson actualmente son quizá mejores que las que realizaba como esquinero y safety en los 90. “En mi mejor momento podía cubrir a cualquiera”, dice en entrevista para Excélsior. Es padre de cinco, pero ese instinto paternal lo extiende, mediante su fundación HOPE Through Football, a muchos pequeños en Estados Unidos y México. Sí... aún cubre mucho terreno.
El miembro del Salón de la Fama, entronizado en 2009, no le da muchas vueltas: la clave para él está en la mentalidad y la motivación, y piensa que si los fundamentos se instauran desde la niñez, el abanico de oportunidades se amplía, incluso para que un niño en México construya esperanzas reales de llegar algún día a la NFL.
La filosofía ganadora, dice, es lo que lo llevó a ser el primero de ese pequeño pueblo en Indiana, Fort Wayne, en llegar a la NFL, y lo que lo convirtió en un líder de aquellos jóvenes Cuervos que conquistaron el Super Bowl XXXV.
¿Por qué nace esa vocación por la niñez?
Siempre tuve un gran amor por los niños. Mi esposa y yo tenemos cinco, pero, desde que jugaba, yo tenía una asociación, y realicé un campo de entrenamiento por 15 años en mi pueblo natal (Fort Wayne), y, de hecho, cinco jugadores que fueron ahí terminaron en la NFL. Me encanta poder regresar algo de lo que a mí me fue dado, crear esas oportunidades; quiero que un niño en México pueda ver a un jugador de la NFL y así sus aspiraciones logren cambiar al pensar que él puede llegar a ser ese jugador; quiero que los niños piensen que ese sueño de jugar en la NFL puede ser realidad. Por eso estoy aquí. Va a llegar el tiempo en el que veamos a un jugador drafteado nacido en México, eso lo sé, porque el talento está, sólo se necesita que más ojos vengan y vean; tendrán mayores oportunidades no sólo para becas por acá, sino de ser drafteados. En mi pueblo, yo fui el primer gran jugador en salir de ahí, entonces los demás chicos me veían y empezaron a tener diferentes sueños... hoy puedo contar 25 jugadores de ahí.
¿Qué es lo más difícil de enseñarles a las nuevas generaciones?
Vivimos en un mundo en el que la gente ve, a través de las redes sociales, los éxitos de ciertas personas, pero no saben del arduo trabajo que requirieron. Yo le llamo la generación del microondas: todos queremos gratificación instantánea, sin trabajar para llegar a ese punto. Es como en la cocina: debes recordar cuando tu madre cocinaba, hacía todo desde cero y estaba ahí por horas, pero ahora tenemos el horno de microondas, donde puedo meter cualquier cosa y en minuto y medio puedo estar comiendo. Los niños ven eso mismo en la vida, ven a youtubers ganando millones de dólares, ¿le meten empeño?, sí, pero no el mismo que un atleta, que suda en el gimnasio, en el campo. Ellos deben entender además que no siempre vas a tener éxito, pero hay que aprender de los fracasos. Creo que todo esto es lo más difícil de enseñarles a los jugadores, que para ser exitoso va a haber dolor de por medio y va a tener que haber trabajo duro.
¿Qué aporta en especial el futbol americano?
Es el deporte de equipo más grande; son hasta 53 en el profesional, en el colegial llegan a tener más de 100, y todos están metidos en el mismo vestuario, sudando, trabajando juntos, peleando por la misma causa, viniendo de distintos entornos, eso es lo que uno realmente llega a amar. No siempre vas a estar de acuerdo con la gente, pero ellos deben escucharte y tú debes escucharlos, y quizá saques algo que no sabías, y eso es lo más grandioso del futbol americano; en el basquetbol tienes a 15 jugadores, en el soccer 23, pero aquí hay como tres veces eso, si no es que a veces mucho más.
¿Qué fue lo mejor que le enseñaron en la NFL?
Rod Rust (coach en Pittsburgh) me dio el mejor consejo: me retó, decía que el jugador de futbol americano debía ser más que un atleta y me impulsó a entender mejor el juego, a ser más inteligente que físico; me enseñó todo lo que las ofensivas podrían hacer para tratar de disimular sus formaciones y la jugada que iban a mandar, así que me dediqué a observar todo ello. Si ves a los Jefes de ahora, si se alínean de una determinada manera, su abanico de opciones de jugada se reduce, y todos los equipos hacen lo mismo. Si no hubiera sido por aquel reto no hubiera tenido la carrera que tuve.
Salió de los Acereros en 1996, después de una década, y fue un año a San Francisco, luego recibió aquella llamada de Marvin Lewis, coordinador defensivo de los Cuervos...
Marvin me dijo: “Tenemos un gran equipo por acá, son jóvenes, pero con mucho talento, así que sólo necesitan un poco de ayuda para ponerse en orden”. Yo le dije: “Hagámoslo, coach”. Tres años después ganamos el Super Bowl XXXV, pero fue también un proceso de crear una cultura diferente, una filosofía diferente con los jugadores sobre lo que es la grandeza, y desde entonces obviamente han tenido la misma cultura que Pittsburgh y que Nueva Inglaterra, porque los Cuervos volvieron a ganar el Super Bowl (el XLVII), y cada vez se renuevan y vuelven a ser un gran equipo.
Esa cultura en Baltimore también implicó un cambio en su vida espiritual...
Nací y crecí con una madre católica, y mi papá era un bautista sureño. Los católicos romanos son callados, tienen a sus santos en las iglesias, el padre da esas lecturas y toman la comunión, pero los bautistas del sur suben y bajan, y gritan por todo el lugar: “¡Aleluya!”, son diferentes formas de ver a Dios. Yo siempre estuve en la iglesia, luego me casé con mi esposa (en 1992), y decidimos irnos sin denominación, pues en la Biblia no hay religiones, el gran libro no habla de ser católico, luterano, presbiteriano, sino sólo un seguidor de Cristo, y yo siempre fui parte de eso. Pero sí, mi encuentro con Jesús realmente fue cuando llegué a Baltimore; Randall Cunningham (quarterback), Ray Lewis (linebacker) y yo comenzamos a realizar estudios bíblicos cada lunes, y una vez Randall dijo algo que se clavó en mi corazón y jamás me volví a alejar de Dios: “Uno dice que es cristiano por seguir a Cristo, pero eres cristiano cuando fallas, pero luego de eso quieres volver a seguir a Cristo”, después de eso jamás volví a dejar de ser un seguidor de Jesús.
En su época, un buen año para un quarterback era de 3,000 yardas, ahora eso es el estándar, ¿qué ha cambiado?
Cuando yo llegué a la NFL (en 1987) había varios equipos que tenían formaciones abiertas: el run and shoot, de los Petroleros, o la K-Gun, de los Bills, eso es lo que casi todos hacen hoy día, pero los cambios de reglas han hecho la diferencia, eso ha ayudado a los quarterbacks, ahora están mucho más protegidos dentro de la bolsa de protección y también fuera de ella; los receptores están más protegidos cuando van en trayectorias profundas, ya no se les puede pegar, entonces los quarterbacks, efectivamente, lanzan para más yardas, pero eso no significa que sean mejores. A mí me encanta Drew Brees (Santos), fue a la Universidad de Purdue igual que yo, y él lanza para 5,000 yardas seguido, pero Dan Marino lo hizo a principios de los 80 (5,084 en 1984)... si él jugara hoy, lanzaría para 7,000 yardas. Su brazo era tremendo a pesar de que jamás tuvo a grandes receptores, aunque contó con Mark Duper y Mark Clayton, pero jamás tuvo un gran ala cerrada, a un gran corredor o una gran defensiva. Cuando te vas a esos QB de antaño, que lanzaban esa cantidad de yardas y tirando más de 30 pases de touchdown... ¡eso era demasiado!, y ahora 3,000 yardas y 30 de TD representan una temporada promedio.
¿Marino fue el quarterback más duro que enfrentó?
Era el quarterback más duro contra el que podías jugar; tenía una mecánica muy rápida, no era un gran atleta, pero lanzaba el balón extremadamente bien; en Pittsburgh nosotros cargábamos con los linebackers a (blitz) ante todo mundo, y le pegábamos a todos los quarterbacks, a todos los capturábamos, pero a Dan difícilmente le llegábamos, alguna vez lo incomodamos, pero nunca pudimos pegarle como lo hacíamos con otros pasadores. Era el mejor.

DE LOS GRANDES
Es el único jugador en la historia en ir al Pro Bowl como regresador de patadas, esquinero y safety.
- Jugó en la NFL de 1987 a 2003, con cuatro equipos: Pittsburgh, 49’s, Baltimore y Raiders.
- Seis veces fue elegido al All Pro Team (equipo ideal de la campaña).
- Defensivo del Año: 1993.
- Jugó dos Super Bowls; ganó el XXXV con los Cuervos de Baltimore.
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