México vs. Puerto Rico

Una de las etapas que, como analista y cronista de boxeo, mejores y gratos recuerdos me dejó fue cuando tuve la oportunidad de trabajar por varios años en Estados Unidos al lado de José Chegüi Torres. Excampeón mundial semicompleto, medallista olímpico, y enérgico ...

Una de las etapas que, como analista y cronista de boxeo, mejores y gratos recuerdos me dejó fue cuando tuve la oportunidad de trabajar por varios años en Estados Unidos al lado de José Chegüi Torres. Excampeón mundial semicompleto, medallista olímpico, y enérgico comisionado de boxeo en el estado de Nueva York (hábito que aprendió siendo parte de las fuerzas armadas de Estados Unidos). Nacido en Ponce, Puerto Rico, enamorado absoluto del pugilismo, parte de aquel conocido establo de boxeadores creado por Cus D’amato, al cual perteneció Floyd Patterson y el mismo Mike Tyson. Por cierto, los cuatro personajes mencionados son miembros del Salón de la Fama de Canastota, Nueva York.

De Chegüi aprendí a ver el pugilismo con la real dureza con la que se desarrolla, sus descriptivas charlas de combates tanto amateurs como profesionales me dieron perspectivas interesantes del boxeo que le tocó vivir. Luego en esa misma etapa tuve la oportunidad de convivir con Wilfredo Gómez y su esposa en una serie de eventos que se efectuaron en Guaynabo, ciudad conurbada a San Juan, la capital tradicional, añeja y romántica de la bella isla. El motivo fue la inauguración del Salón de la Fama del Deporte, donde tuve el grato honor de fungir como maestro de ceremonias. Wilfredo se comportó de una forma extraordinaria con su servidor y, en varias ocasiones de esa sesión histórica, hubo frases y comentarios de reconocimiento hacia el boxeo mexicano. Conocí de esta manera una faceta distinta a aquel demoledor boricua que arrasó con varios mexicanos hasta que llegó Salvador Sánchez

La lista de combates entre nuestros peleadores y los nacidos en La Isla del Encanto es muy larga, y por supuesto la encabeza el combate entre Sixto Escobar y el formidable Rodolfo Chango Casanova que se llevó a cabo en Montreal, Canadá, el 26 de junio de 1934 y que ganó el boricua por nocaut en nueve asaltos. Luego de recordar aquella pelea entre Sal Sánchez y Wilfredo Gómez se agolpan en este momento recuerdos a la memoria de algunas combinaciones que resultaron inolvidables como la de J.C. Chávez derrotando a Héctor Camacho, Pipino Cuevas a Ángel Espada, Ricardo López a Alex Sánchez o bien Antonio Margarito castigando duramente a Miguel Cotto. Pero del otro lado hubo grandes figuras como: Carlos Ortiz, Alfredo Escalera, Wilfredo Benítez e Iván Calderón que hicieron ver su suerte a varios peleadores nuestros a los cuales derrotaron con categoría. Y aunque en los últimos años se han sucedido victorias mexicanas todavía la cifra histórica es favorable para los puertorriqueños.

Como sabemos se pintan solos para calentar una pelea, por ejemplo la primera frase que lanzó Edwin López a su llegada de Puerto Rico para enfrentar mañana en Monterrey a Adrián Estrella fue: “El boxeo boricua es superior al mexicano”… Sabemos que todo es cuestión de sangre. Tanto ellos como también sucede con pugilistas japoneses, tailandeses y coreanos logran combinaciones de éxito cuando enfrentan a rivales mexicanos. Es algo que se trae de raza, la valentía, el espíritu indomable que sale desde cada esquina cuando la campana los manda a combatir produce ese efecto incomparable.

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