Nadal, rey de la arcilla
Lleva 15 torneos en París, ha ganado 12. Es un suceso que pasará a la historia.

Pablo Carrillo
La neurona
A lo largo de la historia, hemos tenido a magníficos tenistas sobre la superficie de arcilla, como Guillermo Vilas, Björn Borg, Manolo Orantes, Mats Wilander, Thomas Muster, entre otros, sin embargo, Rafael Nadal se ha erigido como el mejor, por mucho, al lograr su doceavo triunfo en París.
Resulta ilógico e increíble que un jugador pueda coronarse hasta en 12 ocasiones en un torneo de la importancia del Abierto de Francia, el Roland Garros, uno de los cuatro Grand Slams, es más, me atrevo a decir que no habrá quien pueda igualar o siquiera acercarse a esa cifra. Lo de Nadal es de otro planeta, pues, sencillamente, parece no pertenecer a los terrícolas, al imponerse, a sus 33 años, a un jovencito como Dominic Thiem, de 25, con tal contundencia, como sucedió el pasado domingo.
El histórico tenista nacido en Manacor, en España, ha participado en 15 torneos en París, ha ganado 12, en uno se retiró por lesión, y sólo ha perdido en dos ocasiones a cambio de 93 triunfos, una cifra increíble, que sí, la leyó bien, querido lector. Si las 12 copas que ha llevado hasta su casa son inalcanzables, la cifra de 93-2 es también de un extraterrestre.
¿SERÁ LA ÚLTIMA?
Siempre es el cuestionamiento, máxime que se trata de un veterano de 33 que ha sido muy mermado por las lesiones, especialmente en la rodilla, de la que se ha restablecido, pero en cualquier momento la enorme carga física pudiera pasar la factura, de ahí que Rafa se ha preocupado por terminar, de la manera más rápida, su paso por las distintas rondas del Abierto de Francia, solamente perdió dos sets en los siete partidos que jugó para levantar el trofeo. Uno ante el belga David Goffin, en la tercera ronda, y el otro ante Thiem, en la final, es decir, ganó 21 sets y perdió dos. Una cifra también inaudita.
Es un suceso que pasará a la historia de las grandes hazañas deportivas. Me atrevo a decir que es de las más grandes, sin importar el deporte. Nadal es un monstruo del deporte, un gigante, su determinación y talento son inmensos, pero más aún su estirpe ganadora.
Sin duda que los aficionados al deporte somos muy dichosos de poder seguir siendo testigos de la era Federer, Nadal, Djokovic, así de sencillo o, más bien, muy afortunados.
Es un privilegio poder seguir admirándolos en las canchas.