Éxito y larga vida

Sencillamente un privilegio colaborar con la causa de IGPM, Impulsando al Golf Profesional Mexicano, esa maravillosa organización formada por representantes de la sociedad civil que han logrado sumar esfuerzos y voluntades de muchas organizaciones públicas y privadas, ...

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Sencillamente un privilegio colaborar con la causa de IGPM, Impulsando al Golf Profesional Mexicano, esa maravillosa organización formada por representantes de la sociedad civil que han logrado sumar esfuerzos y voluntades de muchas organizaciones públicas y privadas, personas y, sobre todo, apasionados del deporte que deciden aportar recursos, tiempo y esfuerzo en la búsqueda de impulsar a un grupo de jóvenes talentos de nuestro país que intentan emular las hazañas de Lorena Ochoa, nuestra gran golfista, que logró triunfar en veintisiete eventos del LPGA, la gira más importante del golf femenil mundial, así como ser la número uno del planeta durante tres años en la primera década del presente siglo, algo difícil de pensar y equiparar, no sólo para una golfista de nuestro país, sino para cualquier profesional.

Ayer, en el bello Club Campestre de la Ciudad de México, se desarrolló por décimo tercera vez el IGPM Pro Am, con la presencia de grandes golfistas, encabezadas por Ochoa, Gaby López, que ya ganó un LPGA la temporada pasada, para llegar a veintiocho triunfos mexicanos en esa gira, así como un nutrido grupo de profesionales, femeniles y varoniles que hicieron un gran día de golf para todos los patrocinadores y amigos de IGPM. Destacó la presencia de El Brody, Jorge Campos, Iván Pudge Rodríguez, el mejor catcher en la historia de la MLB, el piloto Chava Durán, así como la directora de la Conade, Ana Gabriela Guevara, que mostró sus habilidades en el golf, al igual que el gran portero y el gran pelotero dominicano.

Un privilegio colaborar con un pequeño granito de arena en tan noble causa iniciada por dos damas de la sociedad civil, Rosalba Papacostas y Marina Villasana, que decidieron no cruzarse de brazos ante las obvias necesidades de las golfistas que intentan seguir sus sueños en el profesionalismo y sembraron lo que hoy es un inmenso árbol, tal como lo mencionó Jorge Robleda, presidente de la Federación Mexicana de Golf, árbol que da apoyo y buena sombra a quienes se han trazado el camino del golf profesional, para entregarse en cuerpo y alma.

El triunfo veintiocho de Gaby López tardó casi una década en llegar, después de los de Lorena, sin embargo, estoy convencido de que seguirán llegando muchos más en la LPGA, así como en los principales torneos amateurs colegiales y nacionales, pues la semilla sembrada por los éxitos de la tapatía Ochoa están dando una inmensa cantidad de frutos que serán orgullo para el deporte nacional.

¡Enhorabuena!

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