Cronos

Serena Williams llegó a una semifinal del Abierto de Australia a los 39 años.

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Al paso de los años, es más fácil comprender el deseo de permanencia de los grandes del deporte de nuestro tiempo, que han logrado una casi eternidad deportiva. Es un privilegio como aficionado al deporte el poder seguir disfrutando de los grandes personajes como Roger Federer, Rafa Nadal, Novak Djokovic, Serena Williams, Tom Brady y demás atletas que han podido extender su carrera por varias décadas.

Apenas hace unos días en una transmisión que se hizo vía redes, gracias a la convocatoria de Voces del Deporte Mexicano, tuve el gusto de compartir una muy grata charla a través de las aplicaciones que permiten estar a distancia, en un mismo lugar disfrutando de la grata compañía de queridos amigos y colegas de muchos años como Don Fernando Von Rossum, Gerardo Liceaga y Enrique Burak, conversamos, entre muchos temas, del gran George Blanda, que logró ser jugador de la NFL durante las décadas de los 40, 50, 60 y 70, gracias a sus aptitudes como quarterback y pateador, lo que eternizó su carrera muchos más años de lo habitual en aquellos tiempos. Blanda se retiró a los 48 años después de haber debutado en 1949, diciendo adiós finalmente en enero de 1976, algo inaudito aun siendo un pateador de tiempo completo, y muy de vez en cuando un quarterback de tercer equipo. En esos días era común el escuchar las bromas de que era un abuelito, que se quedaba dormido en la banca, esperando su turno para patear y demás guasas.

Ahora vemos a Serena Williams llegando a una semifinal del Abierto de Australia a los 39 años, sin dudarlo toda una hazaña, aun después de haber caído ante Naomi Osaka, una jovencita japonesa que le ha superado en potencia y movilidad. Durante la conferencia de prensa posterior a ese match, Serena no pudo contener las lágrimas ante los cuestionamientos de si era el final de su carrera, tema que es factible ante su maternidad y el obvio paso del tiempo que le impide dominar como en sus mejores días.

Un caso similar sucedió en la rama varonil cuando el jovencito Stéfanos Tsitsipás de 22 años, derrotó en cinco sets a la sensación del tenis español, Rafa Nadal, de 34 años, al final del partido la diferencia física resultó determinante en la eliminación del de Manacor.

Pereciera que son inmarcesibles, eternos, sin embargo, y a pesar de todos los avances tecnológicos que hoy permiten hacer mucho más largas las carreras de los deportistas, el dios Cronos, tarde o temprano hace valer su presencia. Dichosos somos de ver tantas hazañas…

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