Cita con el destino

Ha llegado la hora de la gran final del torneo Guardianes 2021 del balompié nacional, y aunque parezca un tema menor, adquiere una relevancia especial ante el infortunio que ha rodeado al Cruz Azul que, honestamente, merece mucho más de lo que ha obtenido en los años ...

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Ha llegado la hora de la gran final del torneo Guardianes 2021 del balompié nacional, y aunque parezca un tema menor, adquiere una relevancia especial ante el infortunio que ha rodeado al Cruz Azul que, honestamente, merece mucho más de lo que ha obtenido en los años recientes.

Sus fieles aficionados han tenido que soportar, durante las últimas dos décadas, una serie de tristezas que parecen no terminar. Sin embargo, hoy tienen una cita con su historia para revertir la mala suerte de una vez por todas y quitarse la nube negra que se ha posado sobre ese equipo, echar fuera el mal fario gitano que los ha salado por tanto tiempo.

Nunca como ahora pareció estar la mesa mejor servida para poder festejar en grande un campeonato tan ansiado. No perdamos de vista que se trata de una institución que ha pasado por severos problemas internos, juicios, órdenes de aprehensión, exdirectivos prófugos de la justicia y cualquier cantidad de cadáveres que dicen, existen en la contabilidad y números de la cementera. Si bien esos asuntos están en las manos de jueces y abogados, lo que es una realidad es que la actual directiva ha hecho, hasta ahora, un papel muy brillante.

La mancuerna que han formado Álvaro Dávila como presidente ejecutivo, y Jaime Urdiales como director deportivo, ha mostrado una gran eficacia. Hasta ahora, de la mano de los nuevos directivos de la Cooperativa Cruz Azul, han hecho que la máquina retome velocidad y fortaleza.

Cuando el trabajo está bien hecho, con honestidad y, sobre todo, con una amplia experiencia, los resultados saltan a la vista. Y es que prácticamente con los mismos elementos, pero ahora con la acertada dirección técnica del peruano Juan Reynoso, ya se están saboreando el anhelado título de liga que no llega desde 1997, cuando Carlos Hermosillo se vistió de héroe, con la cara partida por la sucia acción de Ángel David Comizzo, portero del León, para luego iniciar una sequía de veintitrés años y medio sin ser campeones.

Cruz Azul no debe ni puede perder. Sencillamente es una cita con su historia, es el punto de inflexión del infortunio al éxito. De lo contrario, nunca más recuperará la grandeza que se ganó en la cancha allá en los años setenta de la mano del entrenador de ese entonces, Raúl Güero Cárdenas, quien seguramente estará, desde el cielo, rezando para que su equipo sea nuevamente motivo de orgullo para su enorme afición.

Santos no será un rival fácil, pues tiene todo que ganar y nada que perder. Sin embargo, a contramano, la máquina cementera tiene todo que perder si no consigue consolidar tan amplio dominio y superioridad sobre sus rivales en la presente temporada. Es ser campeón o ser campeón.

Ya veremos…

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