Alegría

Dos temas me han alegrado el fin de semana. En especial el retorno a la actividad del piloto tapatío Sergio Checo Pérez, quien, a pesar de una cuarentena y convalecencia asintomática del contagio del coronavirus covid19, ha logrado dejar muy en claro su gran talento y ...

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Dos temas me han alegrado el fin de semana. En especial el retorno a la actividad del piloto tapatío Sergio Checo Pérez, quien, a pesar de una cuarentena y convalecencia asintomática del contagio del coronavirus covid-19, ha logrado dejar muy en claro su gran talento y experiencia en la Fórmula 1. No se nos olvide que todavía está en el aire el virus y que, peor aún, el virus de su probable salida del equipo Racing Point, al término de la presente campaña.

Las condiciones no eran fáciles, sin embargo, Checo nos ha demostrado que, a pesar de la inactividad, de la obvia depresión por quedarse sin pilotear las dos carreras en el trazado de Silverstone, en Inglaterra, es todo un viejo lobo de mar y se ha sobrepuesto a las adversas circunstancias de las semanas recientes.

Dejó de lado la presión, la ansiedad, así como el óxido generado al no estar presente en dos fechas muy importantes. Rápidamente, desde el primer entrenamiento del viernes, se colocó en lo más alto de la tabla de posiciones, obviamente detrás de los Mercedes de Lewis Hamilton y Valtteri Bottas, pero demostrando que su mente está fuerte y el físico igual.

A Checo siempre se la ha visto con un recelo particular en la F1, pues a pesar de lo demostrado, de su experiencia y evidente gran capacidad, por una u otra razón no se le ha reconocido, ni la prensa especializada en el gran circuito, ni mucho menos la de nuestro país. El éxito es un mal consejero y más todavía en el propio seno del gran circo automotriz.

Prueba de ello es que no tiene el asiento seguro hacia la próxima campaña, con el rumor, casi confirmación, de la inminente llegada de Sebastián Vettel al equipo rosa. Me van a disculpar, pero el domingo en el GP de España, Pérez ha dado una cátedra de manejo y conservación de llantas o neumáticos, como usted prefiera; se mantuvo en la pista con sólo dos juegos, lo que indica un manejo muy fino y, de no haber sido por la absurda sanción de cinco segundos, hubiese finalizado en cuarto sitio. Perdió uno ante su coequipero e hijo del propietario del equipo, Lance Stroll, pero de que en el paddock calló muchas bocas no hay la menor duda.

El segundo asunto sorprendente del fin de semana es la gran campaña que con muy poco está construyendo el equipo de Querétaro en el balompié nacional. Ya podrá escribir sus memorias el joven técnico Alex Diego, en las que explicará cómo en la misma semana derrotó a dos de los grandes equipos en plantel y recursos económicos de la liga nuestra, América y Cruz Azul, sin duda y con tantas limitaciones de jugadores y recursos, algo muy digno de una ovación.

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