Mundo convulso

Ya es tema de todos los días el que, lamentablemente, nos enteremos por los medios de comunicación que vivimos en un mundo cada vez más convulso. A diario las noticias giran en torno a los problemas políticosociales en muchos rincones del planeta. En Europa en estos ...

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Ya es tema de todos los días el que, lamentablemente, nos enteremos por los medios de comunicación que vivimos en un mundo cada vez más convulso.

A diario las noticias giran en torno a los problemas político-sociales en muchos rincones del planeta.

En Europa en estos días los incidentes en Ucrania se roban los titulares cuando vemos en las imágenes que captan los valientes reporteros de la lente a los militares disparando contra la enardecida población civil.

Resulta a todas luces una tristeza ver de lo que somos capaces los seres humanos en estos tiempos.

Las redes sociales juegan desde aquella primavera en tierras árabes un papel primordial en estos asuntos de la inconformidad social.

Ni qué decir de los sucesos en Brasil, donde el futbol es prácticamente una religión y los pobladores están muy a disgusto por las infamias de la galopante corrupción y desfalco que el inminente Mundial ha generado.

No debemos descartar que se presenten en plena Copa del Mundo en Brasil hechos como los acontecidos durante la Copa Confederaciones. Espero que durante mi futura estancia para narrarles desde tierras brasileñas lo acontecido en la llamada Fiesta del Futbol, no haya que narrar hechos que van más allá de lo deportivo.

A mi mente ocurren momentos muy desagradables como los que viví durante los hechos terroristas en los Juegos Olímpicos de Atlanta con aquella bomba en pleno corazón de las fiestas de la gran justa deportiva.

Apenas la semana pasada la UEFA determinó ante la creciente ola de violencia en Ucrania que el partido correspondiente a la Liga de Europa entre el Dínamo de Kiev y el Valencia, que se jugó ayer, originalmente programado para desarrollarse en la capital ucraniana en el Estadio Olimpiyskyi de Kiev, se trasladara a Nicosia, Chipre, al GSP Stadium, a fin de evitar algún problema adicional a los que vemos con preocupación en estos días.

Por otra parte hemos disfrutado con agrado lo acontecido tanto con Santos Laguna y el León en el marco de la Copa Libertadores. Sin embargo, a todos nos preocupa que el equipo lagunero tiene programado un partido ante el Deportivo Anzoátegui en Venezuela el 11 de marzo.

El Deportivo Anzoátegui tiene su sede en Puerto La Paz, un vital punto de la industria petrolera en ese también convulso país. Me parece que desde ahora las autoridades de la Femexfut, encabezadas por Justino Compeán y Decio de María, deben solicitar por la seguridad del equipo Santos, urgentemente, que el encuentro programado para jugarse el próximo 11 de marzo sea cambiado de sede. No hay que jugar con hechos tan seriamente preocupantes.

Aún están a tiempo.

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